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Manuel Llamas

Subastas engañosas

El Banco Central Europeo (BCE) –a instancias de las autoridades políticas– salvó la situación mediante la compra de gran parte de la emisión lusa. ¿Quién lo dice? El propio organismo monetario.

Manuel Llamas
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Los últimos siete días han estado marcados, sin duda, por las nuevas emisiones de deuda pública por parte de Portugal y España. La colocación de bonos en ambos países ha sido resuelta con "rotundo éxito", prueba de que los inversores privados confían plenamente en la solidez de sus finanzas públicas y en la credibilidad de sus respectivos gobiernos. ¡Prueba superada! Portugal y España no precisan ningún tipo de rescate, el mercado de deuda respira, la bolsa sube y todos contentos.

Pero algo no cuadra en el discurso oficial de las autoridades nacionales y europeas. ¿Cómo es posible que apenas 24 horas antes de la subasta portuguesa del pasado miércoles muchos ya dieran por hecho el rescate luso? De hecho, desde Europa se señalaba que su anuncio estaba previsto para ese mismo día en función de cómo evolucionara la emisión de bonos. ¿Es que acaso los problemas estructurales de Portugal han desaparecido de la noche a la mañana por arte de magia?

Efectivamente, Portugal logró colocar 1.249 millones de euros en deuda pública a largo plazo a un tipo de interés menor que en la anterior operación de este tipo, por debajo de la barrera del 7%, que muchos sitúan como el punto de inflexión a partir del cual la financiación resulta insostenible para los estados más débiles de la zona euro. Pero es que la cuestión clave para resolver este misterio no radica tanto en si Lisboa logró vender su deuda a un coste razonable sino, más bien, en quién se la compró. Y es aquí donde se descubre el pastel

El Banco Central Europeo (BCE) –a instancias de las autoridades políticas– salvó la situación mediante la compra de gran parte de la emisión lusa. ¿Quién lo dice? El propio organismo monetario: el BCE incrementó notablemente la compra de deuda pública (de los PIIGS) la semana pasada a 2.313 millones de euros. La entidad informó de que este monto incluye las compras hechas la semana pasada hasta el miércoles (12 de enero).

Esta cuantía supera en casi 20 veces las compras realizadas la semana anterior (113 millones de euros), cuando el mercado de deuda pública se vio exento de subastas significativas por parte de los países periféricos. ¿Casualidad? De hecho, se trata de la mayor adquisición semanal de bonos desde el pasado julio, tan sólo superada por la semana que finalizó el 13 de diciembre (2.667 millones), en plena crisis soberana de Irlanda. Desde el pasado 10 de mayo, el BCE ya ha monetizado (compra de bonos de escasa calidad) un total de 76.500 millones de euros. No está nada mal si se tiene en cuenta que este tipo de operaciones violan explícitamente los tratados fundacionales de la Unión Monetaria.

¿Y qué pasa con España? El Tesoro ha logrado captar cerca de 12.000 millones de euros en deuda a corto y largo plazo en apenas dos días gracias a la emisión del lunes y el martes. Cierto. Sin embargo, la colocación más relevante tuvo lugar el lunes cuando, por sorpresa, el Ministerio de Economía decidió sustituir dos subastas de obligaciones a 10 años y 15 años por la emisión de un bono sindicado a 10 años. La colocación sindicada es muy diferente a la típica subasta de deuda ya que, en este caso, el Gobierno elige a una serie de colocadores (bancos) que se encargan de evaluar el mercado y adjudicar los títulos indirectamente a los inversores, mientras que en las subastas es el Tesoro el que recibe directamente las órdenes de suscripción.

Este tipo de operaciones son menos volátiles ya que, para lograr una elevada demanda, el emisor (Tesoro) suele ofrecer una mayor rentabilidad respecto a las condiciones del mercado. Y así fue: los bonos sindicados a 10 años se vendieron a un tipo de interés (coste para os contribuyentes) del 5,6%, el más alto en una década, frente a un tipo de referencia de entre el 5,4% y el 5,5% en el mercado de deuda. Un coste de financiación 256,4 puntos básicos superior a los bonos alemanes al mismo plazo. De este modo, aunque el precio pagado fue mayor, Economía se aseguró la colocación de los bonos ante el temor de que las subastas previstas fracasaran. Precisamente, Bélgica y Portugal, dos de los países más solventes de la zona euro, han anunciado que también optarán por alguna emisión sindicada de este tipo. En resumen, simples detalles a tener en cuenta.

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