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Hipertensión

No hay que olvidar que el ejercicio es una ayuda, y que siendo muy beneficioso para los casos moderados, si no existe un control de la dieta y, en los casos severos, una medicación adecuada, no nos va a servir de mucho lo trabajado en el gimnasio.

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Nuevo año y mismas costumbres. Todos los noticiarios de las cadenas de España hablan de la avalancha de gente que acude en enero a los gimnasios. La mala conciencia tras los excesos de las vacaciones suele ser la razón más habitual.

Lo que cabría preguntarse es si, una vez allí y cegados por el ansia de conseguir un mejor aspecto físico, somos atendidos según la necesidades reales que tenemos. No me cabe la menor duda de que en la mayoría de los centros deportivos serios es así, no obstante, no está de más tener cierta información que nos permita saber si es así.

Por ejemplo, si acudimos a un centro deportivo con un problema de hipertensión, ¿qué es lo que tenemos que hacer? Hay que recordar que un diseño de trabajo físico no adecuado a esta enfermedad puede ser muy negativo.

Para poder establecer el criterio a seguir con un problema de este tipo, lo primero es conocer qué es la hipertensión. Podemos hablar de hipertensión cuando superamos 139 mmHg de presión sistólica y 89 mmHg de diastólica forma permanente (estos valores son fruto del consenso de diferentes organismo relacionados con la salud, aunque es difícil determinar cuando comienza la franja de presión sanguínea que puede ser perjudicial para la salud).

En segundo lugar, informar de nuestro estado al personal encargado del gimnasio al que acudimos.

En tercer lugar, es necesario conocer el tipo de actividad física que podemos realizar. Lo más aconsejado para personas con un problema de hipertensión media o severa es la actividad aeróbica de intensidad moderada, es decir, un trabajo a una intensidad del 50 y el 60 por cierto del máximo de nuestra capacidad, tomando como referencia las pulsaciones cardiacas (recordad que tal y como ya hemos explicado en otros artículos, lo hayamos mediante la fórmula 220 – EDAD = Frecuencia cardiaca máxima). Es muy importante respetar esta intensidad, ya que un trabajo en unos porcentajes mayores puede tener un resultado totalmente contrario al deseado, con un efecto constrictor sobre las arterias y en consecuencia un aumento exagerado de la presión sanguínea.

Con un trabajo aeróbico moderado, podemos llegar a reducir entre 15 y 20 puntos la presión sanguínea diastólica. No hay que olvidar que el ejercicio es una ayuda, y que siendo muy beneficioso para los casos moderados, si no existe un control de la dieta y, en los casos severos, una medicación adecuada, no nos va a servir de mucho lo trabajado en el gimnasio.

Las actividades a las que nos estamos refiriendo son la bicicleta (no al spinning), la carrera y la marcha. Mucho cuidado con la natación si no tenemos costumbre.

¿Es el trabajo aeróbico lo único recomendado para los hipertensos? No, para los casos de hipertensión ligera o moderada, un trabajo de fuerza a una intensidad de un 30 o 40 por cierto del máximo peso que seríamos capaces de levantar en una sola repetición, 3 veces en semana, 2- 3 series de unas 15 ó 20 repeticiones cada una, puede llevar en muchos casos a reducir en 5 puntos la presión sistólica y 7 puntos la diastólica. Sin embargo, es necesario tener la precaución: de no realizar un agarre fuerte de la barra de peso o de la máquina muscular, así como llevar un ritmo de respiración adecuado y no realizar de forma involuntaria la maniobra de Valsalva, es decir, que durante el esfuerzo mantengamos la respiración con la intención de realizar más fuerza apretando la zona abdominal. Esto también puede provocar un aumento exagerado de la presión sanguínea.

Por último, en relación al trabajo de flexibilidad, no existe ningún tipo de limitación, siempre y cuando los ejercicios que realicemos mantengamos una respiración constante y las posturas no aumenten la presión en un punto localizado del cuerpo, principalmente la cabeza y zona abdominal.

En definitiva, lo que debemos hacer cuando vamos a un gimnasio es exigir que nos adecúen los ejercicios a nuestras condiciones físicas, teniendo por objetivo principal el mantenimiento y mejora de nuestra salud. Para ello deberemos aportar toda la información de interés a los monitores y preparadores, para que ellos puedan asesorarnos lo mejor posible en nuestra actividad física.

Manuel López Cavada es licenciado en Actividad Física y Deporte por la Facultad de Ciencias del Deporte de Toledo.

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