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Trabajadores del mundo, decidan

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A pesar de todo el dinero dedicado a los programas de investigación para comprender la situación de los países en desarrollo, la creencia generalizada es que los pobres de los países pobres viven de la misma manera que los pobres de los países ricos. Esa crasa ignorancia permite a los proteccionistas del Primer Mundo conseguir apoyo en la instrumentación de toda clase de políticas dañinas para el Tercer Mundo.
           
Recientemente el gobierno de Estados Unidos rechazó la petición de Bangladesh para posponer la formación de sindicatos en las llamadas Zonas de Procesamiento de Exportaciones (ZPE). A pesar de las repetidas súplicas de Bangladesh, el gobierno de EEUU nos notificó que, a menos que se permita la formación de sindicatos en las ZPE, Bangladesh no seguirá gozando del acceso preferencial para sus exportaciones de productos textiles de los últimos 20 años. Esa decisión de Washington le causará daños a cientos de miles de trabajadores pobres de mi país que tienen la suerte de trabajar en las ZPE.
           
La confederación sindical AFL-CIO de EEUU mantiene que esta posición del gobierno norteamericano protege los derechos legítimos de los trabajadores de Bangladesh, cuyos intereses se ven afectados por el gobierno local y por los empresarios que los emplean. Pero los inversores de Corea del Sur, quienes prácticamente dominan las empresas que operan en las ZPE, han anunciado que se retirarán de Bangladesh si se permiten los sindicatos. ¿Cómo puede esto ayudar a nuestro pueblo?
 
Alguien realmente interesado en defender los derechos de los trabajadores y de los niños en un país como Bangladesh debe comenzar examinando que la imposición de las normas de los países ricos hace mucho más daño que bien. Cuando a los menores de edad se les impide trabajar en las fábricas de productos de exportación, esos niños usualmente se dedican a trabajos peores y no a ir a la escuela. No podemos olvidar que la principal razón por la que en el Tercer Mundo los niños trabajan, en vez de ir a clase, se debe a los bajísimos ingresos de su familia.
 
Ante una fuerte presión internacional, los niños están siendo reemplazados por adultos en las fábricas de telas de Bangladesh. Supuestamente para que vayan a la escuela. Cuando estuve en Ginebra hace un par de años, un ejecutivo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) me informó que ellos consideran un gran éxito haber acabado con el trabajo infantil en Bangladesh. Pero nadie habla de los niños que trabajan en cosas que no tienen nada que ver con las exportaciones.
 
Yo no estoy diciendo que nuestro gobierno siempre sabe lo que más nos conviene o que la comunidad internacional no debe jugar un papel en nuestro país. Pero si la comunidad internacional quiere imponernos condiciones, que estas se basen en algo más sustancial que el sentimiento superficial de que lo que es bueno para ellos es bueno para nosotros. Dejen que sean las familias de Bangladesh las que decidan adónde envían a sus hijos y dejen que los trabajadores locales decidan si quieren sindicatos o no.
 
©  AIPE
 
Manzur Alam Tipu es periodista y comentarista radiofónico en Bangladesh y analista de TechCentralStation.com.

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