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Marcel Gascón Barberá

¡Por algo es el Partido Comunista!

Un Gobierno del PSOE podemizado que tenemos desde Zapatero con Unidas Podemos es una amenaza inédita para España y su sistema democrático de libertades.

Marcel Gascón Barberá
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Un Gobierno del PSOE podemizado que tenemos desde Zapatero con Unidas Podemos es una amenaza inédita para España y su sistema democrático de libertades.
El Gobierno social-comunista | Libertad Digital

Vivo en Rumanía, donde el Gobierno ha decretado el estado de emergencia pero aún no obliga a quedarse en casa. Pese a ello, por precaución, porque mi trabajo de periodista remoto me lo permite y atendiendo a lo que vemos en Italia y España, procuro quedarme todo lo que puedo en casa.

Solo salgo por la mañana a hacer la compra y a medianoche a dar un paseo. Algunas tardes también me reúno en un parque con amigos. Uno lleva mascarilla y otro va en pijama, y aunque solo llevamos una semana aislados hemos desarrollado ciertos códigos que ya respetamos a rajatabla.

Nos saludamos chocando el pie derecho y paseamos muy separados. Cuando nos cansamos nos sentamos, dos en cada banco, y hablamos de lo que puede depararnos la pandemia y de la inconsciencia con que Europa reaccionó a esta plaga.

El miércoles al volver del parque entré a ver en tuiter qué se decía del discurso del rey. Una ola de indignación con la infame cacerolada podémica recorría de arriba abajo mi timeline. Un tuit en la cuenta oficial de Podemos me encendió a mí también:

En momentos de crisis y combate se toma conciencia del valor de lo común, de lo público, de la res publica. Emociona escuchar las cacerolas que dicen #CoronaCiao

Le di al botón de "retuitear con comentario" y me quedé unos minutos sin saber muy bien qué comentar. ¿Qué adjetivo se ajustaba a tamaña mezquindad? ¿Cómo podía expresar el enfado, el disgusto casi fisiológico de ver a un partido de gobierno aprovechándose del estado de alarma para hacer campaña por el cambio de régimen?

Cuando estaba a punto de descartar el retuit di con un frase que se acercaba bastante a lo que sentía: "Una agenda ideológica de odio que no se detiene ante NADA". No me quedó mal, sobre todo por ese NADA en mayúsculas que remite poderosamente (creo) a la magnitud de la debacle que el podemío no tiene vergüenza en explotar para su proyecto de división y enfrentamiento.

Mientras veía subir el número de retuits (bastantes para un tuitero como yo, esporádico y de predicamento modesto), pensaba en la gravedad de lo que estamos viviendo.

Ya nos habíamos acostumbrado al uso de lo público como arma arrojadiza contra una oposición ejemplar estos días en su contención, como coletilla para excluir al enemigo de cualquier impulso de emoción fraterna (aplausos a la sanidad pública, exclusión del empresario de una empresa de solidaridad colectiva a la que ellos nunca aportan nada).

¿Pero cómo era posible que alguien estuviera lanzando su ofensiva sectaria en el momento de mayor debilidad general, con el país parado para evitar contagios, volcado en cuidar a los enfermos y enterrar a los muertos? ¿Cómo era posible que millones de españoles apoyen y se identifiquen con ese discurso tan poco disimulado del odio?

Deslizándome por mi timeline antes de acostarme, un tuit de Mauricio Rojas me hizo ver que estaba incurriendo en un adanismo ridículo, y que el comportamiento de Podemos no tenía nada de nuevo ni de sorprendente.

Respondiendo a un tuitero que se rasgaba las vestiduras ante "el nivel de demagogia e irresponsabilidad" de un comunista chileno, Rojas escribió:

Tenía toda la razón Rojas. Podemos no hace más que ser Podemos e intentar medrar en el único terreno que le es propicio: el del conflicto social y la hostilidad entre mujeres y hombres, entre pobres y ricos; entre españoles. ¡Por algo es el Partido Comunista!

¿Qué podemos hacer, entonces?

Un Gobierno del PSOE podemizado que tenemos desde Zapatero con Unidas Podemos es una amenaza inédita para España y su sistema democrático de libertades.

Nuestra gran esperanza es que su recurso sistemático a la polarización también en los momentos de extrema zozobra que ha traído el coronavirus abra los ojos a muchos españoles.

Quienes ya vemos el peligro que suponen tenemos la obligación de denunciarlo y señalar sin descanso, y pese a todas las presiones para que callemos, la enorme superioridad de la alternativa de centro-derecha.

Para darse cuenta basta comparar el discurso de esperanza y unidad de sus dos representantes con más alta responsabilidad de mando, Ayuso y Almeida, con la cizaña que cada día siembran los partidos de Moncloa.

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