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Donde reside la democracia

Núñez Feijóo adoptó los ajustes antes que nadie y Galicia será de las primeras comunidades en salir de la crisis. Así de claro y así de contundente.

María Dolores de Cospedal
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El otoño viene cargado de oportunidades en España. El próximo 21 de octubre Galicia y País Vasco celebran sus elecciones autonómicas, y el 25 de noviembre le tocará el turno a Cataluña. Todas ellas vienen con adelanto y cada una representa un reto distinto pero ejemplar de la difícil situación económica y social que padecemos.

En Galicia, por empezar con la comunidad en la que el Partido Popular ostenta el Gobierno, los comicios nos traen a un presidente, Alberto Núñez Feijóo, que ha constatado su valía y determinación frente a una oposición fragmentada y sin un rumbo claro.

El Ejecutivo gobernado por los populares en Galicia resume el espíritu de gestión del partido, la capacidad de tomar decisiones difíciles por encima de intereses personales o partidistas. Núñez Feijóo adoptó los ajustes antes que nadie y Galicia será de las primeras comunidades en salir de la crisis. Así de claro y así de contundente.

En el País Vasco la crisis económica no es menor que en el resto de España. Sin embargo, el riesgo procede de otra trinchera, la que han cavado los nacionalistas para empezar su conquista del independentismo. No nos engañemos, en las elecciones del día 21 en el País Vasco las opciones también se reducen a dos posiciones muy nítidas: independencia frente a España. Soberanismo frente a Constitución. Salir de la crisis o engañarse con cuentos de la lechera. El PP, con Antonio Basagoiti a la cabeza, frente al resto de partidos.

Y, en tercer lugar, el 25 de noviembre le tocará el turno a Cataluña, donde la situación se encamina hacia una disyuntiva muy parecida a la del País Vasco. El PP de Cataluña, liderado por Alicia Sánchez-Camacho, se ha encontrado, por culpa del capricho partidista del presidente Artur Mas, solo en su defensa de un proyecto integrador. Por una razón u otra, el PP es el único partido que, tanto en el País Vasco como en Cataluña, tanto en Madrid como en Melilla, no espera a que la otra persona hable para valorarla en su justa medida.

El PP los reconoce a todos, vascos y catalanes, madrileños y melillenses, como a españoles. El PP mira lo que nos une, no lo que nos separa.

Pero todas estas citas electorales también nos recuerdan en qué consiste realmente la democracia. La protesta y el grito en la calle son legítimos siempre y cuando su expresión no aplaste otros derechos inviolables de aquellos ciudadanos que no piensan de la misma forma.

Ni la protesta ni el grito cuando traspasan esa frontera podrán socavar la fuerza arrolladora de las urnas. Llega el momento de recordar que, ante las pataletas de unos pocos, siempre estarán las papeletas de la mayoría.

Porque de eso tratan unas elecciones. De expresar la opinión con el arma más poderosa que la civilización ha dado a sus ciudadanos: el voto. Y aquí ya no valen cálculos, órdagos, medias verdades, retos, palabras vanas o brindis al sol. El 21 de octubre y el 25 de noviembre, la democracia manda.

María Dolores de Cospedal es secretaria general del PP y presidenta de Castilla-La Mancha

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