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Martín Higueras

Aquel triste fin de semana de 1994

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Se suponía que aquel fin de semana del 1 de mayo de 1994, Ayrton Senna iba a recuperarse de un inicio de campeonato decepcionante. Williams llegaba al Gran Premio de San Marino sin ningún punto aunque con la certeza de que Senna estaba aún en su mejor momento tras conseguir dos poles en Brasil y Japón. De hecho, en San Marino sumó una más para su palmarés.
 
Ya desde el viernes, los aficionados a la Fórmula Uno nos dimos cuenta de que algo no andaba bien. Los coches eran cada vez más veloces y el circuito de Imola era uno de los más rápidos. Ahí ocurrieron muchos accidentes graves como el de Gilles Villeneuve, allá por 1980. El 14 de septiembre de ese año, el gran piloto canadiense sufrió un pinchazo y su Ferrari se vio catapultado contra la pared para rebotar y quedar en medio de la pista ante lo que tuvo que levantar los brazos para señalar que estaba bien. Poco menos de 14 años después, ese misma curva ­–llamada ya Villeneuve– fue testigo de una muerte, la del austriaco Roland Ratzenberger. Metros antes de tomar esa variante, el monoplaza Simtek perdió el alerón y dejó sin control al piloto estrellándose de una manera durísima contra la pared. La muerte fue inmediata.
 
No sólo esa zona era crítica en el circuito. La curva Tamburello, la misma en la que Senna encontró la muerte, ya había sido testigo de fuertes accidentes, como el de Nelson Piquet o el de Gerhard Berger, en el que su Ferrari fue cubierto por el fuego ante la intensidad del impacto. El día anterior a la muerte de Ratzenberger, la víctima fue Rubens Barrichello. En la Variante Alta (una chicana que entonces se tomaba mucho más rápido que ahora), el brasileño perdió el control de su Jordan y chocó contra el muro felizmente recubierto de neumáticos. Sin embargo, el golpe fue terrible y el piloto tuvo que ser evacuado rápidamente al hospital, aunque se recuperaría pronto. 
 
Senna se mostró muy interesado por ambos casos y mientras el viernes fue uno de los pocos que se acercó al hospital para visitar a su compañero Barrichello, el sábado, tras la muerte de Ratzenberger, insistió en acercarse al lugar del accidente pese la prohibición de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) y a la amenaza de sanción. Senna estuvo muchos minutos en la curva, mirando, charlando con los comisarios, con los que incluso dio una vuelta al circuito para verificar las medidas de seguridad. Se habló entonces de una posible suspensión del Gran Premio pero se decidió que el domingo se correría.
 
Ahora, tras conocer el desenlace de dicho fin de semana, muchos de los que rodeaban a Senna en los minutos previos a las carreras manifestaron que algo andaba mal con el piloto. Los accidentes del viernes y del sábado habían afectado mucho al tricampeón. Según testigos, su usual meditación de dos minutos que realizaba antes de subirse al cockpit, posando sus manos sobre el alerón trasero y manteniendo los ojos cerrados, se prolongó extrañamente por más de cinco minutos. Uno de sus más fuertes rivales en las pistas (y casi enemigo) el tetracampeón mundial Alain Prost, su ex compañero de equipo en McLaren y entonces ya retirado de las pistas, reveló que antes de la salida recibió un mensaje de Senna en el que le decía que "esto" ya no era lo mismo sin él.
 
Pero faltaría algo más. Tras la partida, dos coches chocaron violentamente cuando uno de ellos quedó paralizado en la parrilla de salida. La carrera fue entonces neutralizada con el coche de seguridad y la nueva partida fue "lanzada". Senna lideraba la carrera por delante de Michael Schumacher y tres vueltas después, y de una manera extraña e inesperada, el Williams FW16 de Senna hizo un extraño y se fue directamente contra el muro de la curva Tamburello. Tras el impacto, Senna quedó inmóvil y sólo un pequeño movimiento de la cabeza pareció dar algo de esperanza. Pero no fue así. Tras su evacuación en helicóptero al hospital de Bolonia, el gran premio siguió, aunque sin el mayor interés. Pocas horas después, se hizo pública la muerte de Ayrton Senna, para muchos, el más grande piloto de Fórmula Uno de todos los tiempos.
 
Desde 1994 hasta hoy en día, la Fórmula Uno ha experimentado un cambio radical, no sólo técnico. Aunque después pudimos disfrutar de esporádicos duelos en la pista entre Schumacher ante Damon Hill, Jacques Villeneuve o Mika Hakkinen, se habían ido para siempre aquellos días inolvidables de peleas cuerpo a cuerpo entre Senna y Prost, o con Mansell, Piquet y otros. Y aunque siempre se recordará sus brillantes actuaciones en Mónaco o aquellos triunfos bajo la lluvia en 1993 (aún en McLaren y enfrentado ante los todopoderosos Williams), en Donington Park, Interlagos y Adelaida fueron no sólo de las más bellas victorias, sino también de las más emocionantes.

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