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Martín Higueras

El final que este Mundial merecía

Para los amantes de la F1, este final es que el realmente hace afición. Alonso mantiene sus opciones y me atrevería a decir que es el gran favorito, ya que ahora Hamilton no sólo correrá contra los pilotos sino también contra él mismo.

Martín Higueras
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Esta vez no podemos decir que la lluvia haya sido beneficiosa del todo para Alonso pero lo que es seguro es que ha sido determinante para el desarrollo de la carrera. El pesimismo era total antes de la partida y muchos veían ya campeón a Hamilton en China, pese a que a "toro pasado" muchos apuntan ahora que ya lo habían advertido. Lo que sí es verdad es que el ánimo de Alonso ha cambiado radicalmente entre el sábado y el domingo y ojalá no tenga que arrepentirse de sus palabras y críticas después de las clasificaciones (para tener confianza cero en el equipo y los mecánicos, las cosas no han ido tan mal, la verdad). Es algo que siempre le hemos criticado al español, no saber contenerse cuando lo mejor es guardar silencio. Cuando todo termine siempre tendrá tiempo de poner las cosas en su lugar.
 
Lo que sí es verdad es que este emocionante Mundial tiene el final que realmente se merece después de una temporada en la que cuatro pilotos tuvieron posibilidades reales de lograr el título. Aunque Raikkonen –que ha sumado su quinta victoria de la temporada por delante de Hamilton y Alonso que tienen cuatro y Massa con tres– tiene aún posibilidades (suma 100 puntos), tendrá que esperar un verdadero milagro para lograr la corona. El que lo tiene mejor ahora mismo es el británico (107 puntos) –muchos olvidan que es su primer Mundial– y a Alonso (103) no le bastará sólo ganar sino que tendrá que esperar que su compañero no quede por detrás de él. El abanico de posibilidades está abierto y todo se decidirá en Brasil, donde el clima podría jugar también un papel importante.
 
Sorprenden los errores cometidos por Hamilton durante esa fatídica vuelta. Se salió de la pista, perdió muchos segundos, fue cazado por Raikkonen y finalmente entró a boxes a una velocidad exagerada que lo dejó fuera de la pista. Nada de eso era necesario y es en estos casos donde se ve claramente la experiencia y frialdad que le faltan para definir el campeonato. No lo ha logrado y ahora tendrá que esperar un impredecible Interlagos. Hemos oído durante la transmisión que esa carrera será "inenarrable". Nos alegra porque la experiencia de vivir un GP sólo con el audio ambiental es increíble. Ojalá se cumpla.
 
La carrera no ha sido sencilla y más bien muy complicada para los pilotos. Partieron con unos neumáticos intermedios que suelen degradarse muchísimo cuando la pista se seca. Eso es lo que ocurrió y en la segunda parada los pilotos se vieron obligados a cambiar a los de seco. Es probable que ese fuera el origen del problema de Hamilton: neumáticos destruidos después de muchas vueltas (había cumplido 30 cuando abandonó y seguía con los mismos de la partida pese a haber parado una vez).
 
Mención aparte merece Sebastián Vettel. A su gran actuación en Indianápolis –reemplazó a Kubica en el BMW Sauber– se suma ahora el de China. Muchos especialistas ya lo ven como una de las figuras de la categoría en los próximos años. También lo hizo bastante bien su compañero en Toro Rosso, Vitantonio Liuzzi, con un sólido sexto lugar mientras que Button, quinto, tuvo una de sus mejores actuaciones en un Honda que ha tenido una año para olvidar (Barrichello no ha sumado ni un punto en 16 carreras).
 
Para los amantes de la Fórmula 1, este final es el que realmente hace afición. Alonso mantiene sus opciones y me atrevería a decir que es el gran favorito, ya que ahora Hamilton no sólo correrá contra los pilotos sino también contra él mismo. Lo ha demostrado ahora en China: las cosas, de no tomarse con calma, pueden ponerse innecesariamente complicadas. Pero su ánimo parece estar muy bien, y pese a su fracaso en Shangai, vimos cómo agradeció uno por uno a los mecánicos. Además, para Alonso esta situación no es nueva y el año pasado probó que los finales ajustados le van bien y sobre todo en Brasil. No olvidemos además que en 2006 tenía en frente al enorme Schumacher (Michael, claro) y aún así logró proclamarse campeón. Y eso no lo hace cualquiera.
 
Pero lo cierto por ahora es que Hamilton sigue siendo el líder del Mundial y pese a las enormes críticas que hemos oído sobre él en los últimos días y este mismo domingo–que poco tienen que ver con la Fórmula 1–, sus opciones siguen intactas después de un increíblemente buen primer año de competición gracias a sus enormes cualidades como piloto. Le guste a quien le guste, y le moleste a quien le moleste.
 
Puede dejar sus comentarios en: mhigueras@libertaddigital.com

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