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Martín Higueras

Hamilton destaca, Vettel enloquece

Spa-Francorchamps nos ha regalado una carrera muy entretenida, con duelos interesantes, su particular meteorología o el insoportable safety car, entre otras cosas. Ganó el que sin duda fue el más consistente.

Martín Higueras
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Antes de este GP y sobre todo en este largo periodo de silencio, muchos opinaban que Red Bull tendría poco que hacer en un circuito como Spa-Francorchamps. Yo suelo dudar casi siempre de esas afirmaciones tan rotundas y la prueba de que no estaban tan bien encaminadas es que Webber logró una gran pole que le dio mayores posibilidades de ganar la carrera. Sin embargo, todo o casi todo se fue al traste en la partida cuando el australiano tuvo algún problema y perdió varios puestos, dejando en la primera posición a Hamilton y delante de él a rivales tan duros como Button o Vettel. Sin embargo, el que más me impresionó este fin de semana ha sido Kubica, que sigue demostrando -gracias a su tercer lugar tanto en parrilla como en carrera- no sólo que es un piloto de enorme calidad, cosa que ya sabíamos, sino también que Renault sigue dando que hablar, algo que para 2010 nadie esperaba.

 

En cuanto a Ferrari, no hay duda de que la decepción comenzó en las clasificaciones, después de unos libres del viernes en los que Alonso sencillamente arrasó en las Ardenas belgas. Con su dominio del circuito en esas dos sesiones, muchos creímos que el sábado y el domingo irían bastante bien para el asturiano. Pero nos equivocamos. El sábado tuvo algunos problemas con los neumáticos en un trazado muy cambiante por la típica meteorología de la región y con el décimo puesto en parrilla todo parecía muy difícil para la carrera, en especial después de la embestida de Barrichello (el brasileño no pudo celebrar peor su GP número 300), una acción que increíblemente, o al menos eso pareció, no dañó el Ferrari. No era su día pese a que en el ecuador de las 44 vueltas, y ya retrasado calzando las Bridgestone duras, Alonso era el más rápido de todos. Pero eso no fue suficiente. El desastroso domingo acabó cuando cometió el error de subirse en la zona verde del bordillo en la curva Malmedy y perdió el control del monoplaza. Una pena porque con todas esas circunstancias, hubiera podido sumar al menos algún punto importante. Ahora, todo resulta más difícil a 41 puntos del líder del Mundial, Hamilton, y a 38 de Webber, los dos que parecen más firmes en la lucha por el campeonato, aunque visto lo visto este año, aún no está nada escrito.

 

El que parece cada vez más descentrado es Sebastian Vettel. Recuerdo que hace unos años cuando apareció en el GP de EEUU a bordo del BMW Sauber -reemplazando a Kubica que había sufrido el fuerte accidente en Montreal- pensé que sería no sólo uno de los grandes protagonistas del futuro sino también el piloto a batir. Créanme que lo sigo pensando -para los próximos años- pero francamente él mismo lastra su campeonato de una manera increíble -pese a tener el mejor material y el aparente favor de la escudería- cometiendo errores como el de este domingo al intentar superar a Jenson Button. El británico había logrado una buena partida y conservado una posición expectante. Sin embargo, fue el más perjudicado por la maniobra del alemán, viéndose obligado a abandonar, lo que también le resta posibilidades en el mundial.

 

Como cada año, Spa-Francorchamps nos ha regalado una carrera muy entretenida, con duelos interesantes, su particular meteorología o el insoportable safety car, entre otras cosas. Ganó el que sin duda fue el más consistente, aunque también pasó su enorme susto cuando comenzó a caer la lluvia a 10 vueltas del final. Hamilton es otra vez líder del Mundial y habrá que ver qué ocurre en Monza, la última carrera del año en Europa, para comenzar a definir los que pelearán directamente por el Mundial. Por ahora, creo, sigue todo abierto para los cinco primeros de la clasificación.

 

* Puede comentar esta columna en el blog "¡Arráncalo, por Dios!"

 

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