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Martín Higueras

La fiebre de los vídeos

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Desde que se ventiló aquel famoso vídeo en el que se observaba cómo Vladimiro Montesinos entregaba dinero al congresista Alberto Kouri para que se pasara a la bancada oficialista, muchos otros han ido apareciendo. Cada una de las personas que en ellos se ve, están, en su gran mayoría, detenidos por la justicia peruana. Lo importante de esto es que los corruptos del Perú van cayendo poco a poco y eso es algo que debe aplaudirse. Pero lamentablemente, el gran responsable de todo, Vladimiro Montesinos, aún sigue fuera del país.

Sin embargo, lo realmente sorprendente es lo que va descubriendo la comisión Waismann, que tuvo que ser desactivada por la implicación de uno de sus miembros en la telaraña montesinista. Se trata de Ernesto Gamarra, ahora ex miembro del Frente Independiente Moralizador (FIM), grupo que se presenta a las elecciones del 8 de abril con Fernando Olivera al frente, uno de los congresistas que más luchó en contra de la impunidad de Alan García y de la dupla Fujimori-Montesinos. Pero la mencionada comisión ha sido repuesta para seguir con su importante y difícil labor de investigar todo lo relacionado con Montesinos.

Por ella han pasado muchos ministros, congresistas, militares, familiares y amigos ligados al tristemente famoso asesor. Gracias a su labor, se ha podido descubrir la enorme cantidad de dinero que manejaba Montesinos, sin ninguna duda, proveniente del narcotráfico. Uno de los “capos” peruanos conocido como el “Vaticano” ya lo había dicho en el momento de ser detenido hace algunos años. Aseguró que Montesinos cobraba de todos los grupos que operaban en la selva peruana unos 50.000 dólares por mes, además de un “extra” cuando el asesor los prevenía de alguna operación antidrogas en la zona. Claro que después de tamaña acusación, Demetrio Chávez fue torturado por los agentes del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN). No volvió a hablar hasta ahora en que ha vuelto a ser interrogado, esta vez, sin el temor de decir la verdad.

Gracias a esto y a su anterior labor de abogado de narcotraficantes, Montesinos fue capaz de reunir una cantidad de dinero impresionante. A esto también se le sumó los dólares que consiguió durante la presidencia de Fujimori gracias al tráfico de armas -como con las FARC- o comisiones conseguidas sobre todo por una dudosa compra de adelantadísimos Mig-29 a la aviación bielorrusa.

Si bien se sabía que el dinero era cuantioso, nunca se sospechó de toda la red de cómplices que también estaban implicados. Sólo para dar un ejemplo, se podrían mencionar a dos ex ministros de Defensa. El caso de Víctor Malca es hasta cómico por las excusas que dio a la comisión. Según las investigaciones, Malca tiene en sus cuentas de Gran Caimán 16 millones de dólares (unos 2.900 millones de pesetas) que no puede justificar. Sin embargo, el sorprendido general dijo que su patrimonio alcanzaba “apenas” 4.5 millones de dólares (unos 810 millones de pesetas), producto de una herencia recibida de sus padres en 1986. No se percató de que ya se conocía que tal cantidad fue depositada en 1999 y cuando se le preguntó qué hizo con ese dinero durante 13 años, sólo atinó a decir, que lo guardó en su casa, bajo su almohada. Por cierto, Malca está prófugo.

Otro general que movió mucho dinero fue Carlos Bergamino. El ex ministro de Defensa tuvo en sus manos la impresionante cantidad de 52 millones de dólares (unos 9.400 millones de pesetas) en efectivo, según él, para realizar acciones de defensa por la cercanía de las FARC de la frontera peruana. Dicho dinero fue retirado del Banco de la Nación apenas un día antes de la primera fuga de Montesinos.

Pero no sólo son militares. El director del ultra oficialista diario Expreso Eduardo Calmell del Solar, fue sorprendido en un vídeo recibiendo de manos de Montesinos unos 2 millones de dólares (360 millones de pesetas). La explicación fue que ambos eran amigos y Montesinos sabía de sus problemas financieros por lo que decidió ayudarlo, eso sí, sin pedir nada a cambio. Total, ¿para qué están los amigos?

Todos estos casos, sólo algunos de tantos, están probados. El problema empieza cuando las acusaciones se realizan sin ningún sustento. El caso más reprobable fue el ocurrido el domingo 28 de enero de 2001. El programa “Tiempo Nuevo” del canal América Televisión presentó a un guardaespaldas de Montesinos que acusó al presidente Valentín Paniagua de recibir también dinero del ex asesor para su campaña electoral. Al día siguiente, el diario La República reveló que dicho agente había sido también chofer de la familia Crousillat, dueña de la emisora. El periodista Nicolás Lúcar, simpatizante del régimen fujimorista y dicho sea de paso esposo de la hija del dueño, ha sido echado del canal después de que algunos de sus compañeros, presentadores de telediarios, se negaran a cumplir con su trabajo mientras éste siguiera en el canal.

Dicha información ha dado origen a una nueva polémica: que Montesinos es aún muy poderoso entre algunos medios de comunicación peruanos, como Expreso y América Televisión,que intentan desestabilizar al Gobierno. El mismo domingo, Paniagua se comunicó con el programa para rechazar las acusaciones y poco después dirigió un mensaje a la Nación. La indignación de tan lamentable episodio se vio reflejada cuando varios miles de limeños se reunieron el lunes en la Plaza Mayor para expresar su apoyo a Paniagua.

El ambiente anda caldeado en el Perú y a eso también contribuye la vuelta de Alan García tras nueve años de exilio en Colombia. Aunque Toledo sigue firme en las encuestas, tendrá que cuidarse del candidato por el APRA, que sin apenas haber realizado campaña electoral, tiene ya un 12 por ciento. García ha sido el responsable de unos de los periodos más nefastos en la historia peruana.

La revista Caretas reveló que durante su gestión, la inflación acumulada fue de 2'178.481, por lo que los precios aumentaron un promedio de casi 22 mil veces. Además, el PBI decreció en 7.4 por ciento y la inversión extranjera total fue de apenas 80 millones de dólares. No sólo eso. Las reservas internacionales experimentaron una caída de 894 millones de dólares a menos de 105. En 1984, el 51 por ciento de la población de Lima estaba legalmente empleada, situación que disminuyó al 18 por ciento en 1989.

Apenas estos datos son suficientes para darse cuenta de la amenaza que representa un hombre como García. Podrá ser uno de los mejores oradores que haya tenido el país, pero sin duda ha sido uno de los peores gobernantes, categoría que comparte con Fujimori, quien fue elegido presidente en 1990 gracias a la ayuda del APRA.

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