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Utilización de las redes sociales para actos vandálicos

Cada día la gente dedica más tiempo a ver y seguir cosas por el ordenador que a la televisión. Por eso también las empresas están convirtiendo las redes sociales en sus canales privilegiados de venta e información.

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Gracias a una convocatoria a través de las redes sociales, mientras el Atlético ganaba al Athletic, en las cercanías de Neptuno se produjeron las primeras hogueras e incidentes. Como siempre los malos, los policías, que trataban de defender nuestra libertad de circular libremente. Al mismo tiempo, muchos aficionados, haciendo un buen uso de las redes, convocaban para celebrar el triunfo del Atlético. Es decir: con las redes sociales hay que contar; el problema es su uso. Y no cabe pensar que es un fenómeno temporal o que es solamente una cosa de los chavales.

En muy poco tiempo las redes sociales han penetrado en el tejido de la convivencia y a velocidades supersónicas. Comparemos lo que se ha tardado desde la primera aparición de una televisión en blanco y negro a su generalización actual. Ahora, en un espacio de 7 años (2004 a 2011) Facebook ha conseguido 800 millones de usuarios. En estos momentos el impacto de Facebook en el conjunto de la población es mayor que la televisión. Cada día la gente dedica más tiempo a ver y seguir cosas por el ordenador que a la televisión. Por eso también las empresas están convirtiendo las redes sociales en sus canales privilegiados de venta e información.

Y si nos preocupa el uso que se hace de los móviles anotemos que dentro de cuatro años (2016) habrá funcionando en el mundo 10.000 millones de móviles cuando entonces solamente habrá 7.300 millones de habitantes.

En un reciente debate sobre "Impacto de las redes sociales" en el Foro Arrupe, D. Juan Zaforas, Secretario General del ICAI, que facilitó estos datos, puso de relieve que las redes sociales son el sitio ideal para influir, pues la retransmisión de un mensaje (verdadero o falso) se multiplica geométricamente a base de confianza. Su efecto global solamente se puede frenar al estilo chino o cubano.

La existencia de las redes sociales supone un profundo cambio y, aunque la sociedad nunca está preparada para ese cambio, el hombre se adapta con gran facilidad. Como no es viable en una sociedad democrática actuar como chinos o cubanos, no queda otro remedio que, por un lado, educar en la responsabilidad (lo que se hace muy poco), en el espíritu crítico y ser maduros, y por otro, tratar de llenar el vacío legislativo. Al mismo tiempo adquirir conciencia de que la seguridad es un grave problema y que hay que ir con mucho cuidado de lo que se cuelga. En España, tercer país del mundo en el uso de las redes sociales, la gente es muy confiada y no es consciente de lo que "cuelgan". 

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