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Michelle Malkin

Todavía queda esperanza

En lugar de quedarse en una casa que no se podían permitir esperando eel rescate del salvador Barack Obama, Jen, su marido y sus cuatro hijos se mudaron a Nuevo México, donde el coste de la vida es muy inferior.

Michelle Malkin
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Parece que estamos en el año en el que se rescata a todo el mundo. Así que tendré que mostrar mi agradecimiento hacia todos los estadounidenses que se niegan a sucumbir al despilfarro y a la falta de responsabilidad y de independencia. Así que cuando los pedigüeños y los defensores fanáticos de los "derechos sociales" le saquen de quicio, piense que nuestra nación todavía es la patria de millones de ciudadanos que sobreviven sin ayudas públicas. Al igual que lo eran nuestros padres fundadores, se trata de gente temerosa de Dios (a los que los tertulianos sectarios ridiculizan como fanáticos religiosos) y que nunca ha expresado su fe en la redistribución de la renta.

Son gente como mi lectora Jen, que lleva una granja familiar en Nuevo México llamada Double Nickel. Cansada de que "en tiempos como los actuales" se justifique una brutal intervención en los mercados financieros con el objetivo de rescatar a empresas y propietarios endeudados, Jen me escribía esta semana una carta donde relataba cómo luchó y triunfó sobre la adversidad:

Le escribo para compartir mi historia personal sobre cómo pude superar por mí misma un momento de dificultad. Mi marido tuvo un accidente de coche el 1 de enero de 2005 y nuestras vidas y nuestra economía cambiaron de manera drástica. Nuestros ingresos se redujeron a la mitad, dado que sufrió daños permanentes y pasó de tener un puesto de gran responsabilidad a uno de menor categoría.

En lugar de quedarse en una casa que no se podían permitir esperando el rescate del salvador Barack Obama, Jen, su marido y sus cuatro hijos se mudaron a Nuevo México, donde el coste de la vida es muy inferior. Uno de sus hijos ahora es un soldado: la tercera generación de su familia que sirve al país, incluyendo al padre de Jen, que fue abatido en Vietnam. Los otros hijos están siendo educados en casa (forman parte de un creciente movimiento de niños escolarizados en casa, a los que el desdeñoso presentador de The View, Joy Behar, tildaba hace poco de "retrasados"). Jen continúa:

Vendimos nuestra encantadora casa, compramos unas tierras yermas y abandonadas y las convertimos en una granja donde pudiéramos cultivar hortalizas y criar animales. Freecycley Craigslist fueron herramientas muy útiles, que nos permitieron conseguir de manera gratuita o a través del trueque la mayoría de animales (por ejemplo, los niños y yo limpiamos los establos de un rancho a cambio de unas ovejas). 

Sí, crían pavos y otros animales y los venden para lograr un beneficio. Esta empresa les convierte, a los ojos del consejo editorial del New York Times –que recientemente condenaba la visita de la gobernadora de Alaska, Sarah Palin, a una granja de pavos– en "verdugos". Ese es un lenguaje que el Times no pensaría nunca en emplear para describir, digamos, a los terroristas de los Weather Underground que disparaban contra la policía a sangre fría. Pero, en cambio, no les tiembla el pulso en utilizarlo para los criadores de aves de corral. De hecho, les podrían colgar una "A" de asesinos. Pero estoy divagando.

En lugar de quedarse esperando el próximo cheque de estímulo de los políticos para "Endeudarse-Gastar-Repetir la crisis", Jen explica cómo la familia ha recortado sus gastos:

Aprendí a fabricar mi propio champú, pasta de dientes, jabones, servilletas, guantes de cocina y la mayoría de las comidas partiendo de cero. Calentamos nuestro hogar exclusivamente con madera y actualmente estoy cultivando un invernadero. Lo tendré cosechado antes de la última semana de diciembre para así preparar la siembra primaveral. No considero que haya perdido status social o que sea menos digna. Y un consejo para todos aquellos preocupados por las compras de Navidad: solamente gasté 100 dólares las pasadas Navidades y en casa somos seis, por lo que la mayor parte se fue para adquirir ropa interior, calcetines y comida.

En otras palabras, niega rotundamente que sea una "víctima":

Este accidente ha sido una bendición para mi familia. No por el dolor diario que sufre mi marido, claro, sino por el hecho de que esté vivo y de que pueda seguir viendo cómo sus hijos se convierten en personas hechas y derechas. También ha sido maravilloso saber que vivimos en una nación donde tenemos la oportunidad de reinventarnos, trasladándonos de la urbe a una explotación agraria. Pero me avergüenza ver cómo se reduce a cenizas el espíritu que hizo tan grande a esta nación.

Gracias a estadounidenses independientes como Jen, este espíritu sobrevive. En los tiempos actuales, son nuestra mayor bendición.

© Creators Syndicate, Inc.

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