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Miguel del Pino

Consejos para viajar con tu perro en Semana Santa

Se pueden evitar insolaciones, accidentes y extravíos con unas medidas de seguridad elementales.

Miguel del Pino
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Unos consejos de seguridad elementales pueden salvar la vida de nuestra mascota. | EFE

Por si no fuera bastante tragedia el abandono de animales domésticos que se sigue produciendo gota a gota durante todo el año, al llegar los periodos vacacionales como el inicio de la Semana Santa muchos de ellos se extravían y pasan así a engrosar la enorme relación de mascotas a las que no volverán a ver sus dueños.

Tampoco es demasiado raro que un animalillo muera durante un traslado imprudente, por insolación u otras circunstancias similares, de manera que un año más insistimos en recordar las principales normas prácticas para evitar el extravío o algo peor.

Correcto transporte

Casi todos los propietarios de animales domésticos de pequeño tamaño disponen de transportines adecuados para llevarlos en un vehículo sin peligro de fuga u otros accidentes. Las agencias de transportes que dicen estar capacitadas para hacerse cargo de mascotas suelen hacerlo de manera responsable y hasta los pájaros, siempre tan delicados, son tratados por ellas de manera casi siempre correcta.

Los perros, gatos y otros animales deben viajar en jaulas reglamentadas cuando se encomienda su cuidado a medios como el avión o el tren, en este sentido todo está bien reglamentado y se cuenta con la suficiente experiencia.

Los problemas más frecuentes se presentan cuando se decide llevar al animal por cuenta propia, generalmente en el coche: es entonces cuando hay que recordar medidas elementales como las siguientes.

Los animales nunca pueden viajar en el mismo habitáculo que las personas: deben hacerlo separados por barreras de material homologado, sean metálicas, de cuerda, o de cualquier otro material siempre que esté diseñado y aceptado por las compañía de seguros, que podrían no hacerse cargo de los gastos que pudieran causar los accidentes o incidentes derivados de un transporte incorrecto.

Antes de viajar debemos documentarnos sobre los certificados que solicita el lugar de destino o los puntos intermedios del recorrido susceptibles de inspección, tanto desde el punto de vista legal (inscripciones, permisos, etcétera), como desde el sanitario (carta de vacunaciones, y en su caso, desparasitaciones)

Olvidar detalles respectos a la documentación necesaria puede generar importantes problemas e incluso la necesidad de separarnos del animal si el mismo tiene que quedar retenido para sufrir una cuarentena: este desagradable incidente puede producirse al pasar las fronteras de otro país con legislación sobre mascotas diferente de la española y que no conocíamos previamente.

Los accidentes por insolación son también frecuentes cuando transportando al animal en coche hacemos un alto para descansar: aunque dejemos el vehículo a la sombra, basta muy poco espacio de tiempo para que sea alcanzado por el sol y se convierta en una trampa térmica por el famoso efecto invernadero.

Algunos pequeños animales como los roedores y las aves son especialmente sensibles a la insolación: bastan pocos minutos de exposición al calor solar para que se produzca su muerte; no olvidemos que un coche, construido en su mayor parte por metales, cristal y plásticos, puede alcanzar los sesenta grados en poco más de media hora.

En el lugar de destino

También es frecuente que un animal doméstico, especialmente perro o gato, se extravíe en su nuevo lugar de residencia cuando su instinto explorador le mueve a investigar para encontrar una salida tratando de comprobar hasta dónde llega su nuevo territorio. Los gatos, exploradores natos, son especialmente proclives a salir por cualquier abertura y a veces tienen problemas para regresar.

Hablando de gatos, aunque sin excluir a los perros, hay que tener precauciones con las ventanas abiertas o los balcones. En los gatos es frecuente el llamado "síndrome del gato paracaidista", que se produce cuando el felino salta tratando de perseguir un pájaro, una hoja que cae o hasta una sombra. Muchos sobreviven a una caída desde cierta altura, pero no siempre sin lesiones graves.

Pasear sin sujetar con la correa a un perro en un entorno que no conoce es exponerse a perderlo. La presencia de una hembra en celo en el entorno, aunque sea a bastante distancia, puede hacerle extraviarse al perseguir el olor de las feromonas de celo y seguir el rastro de manera hipnótica. También hay grave peligro en este caso de que sea atropellado al cruzar vías de tráfico desconocidas para el animal.

Al volver de vacaciones

Adelantamos sugerencias para la vuelta, esperando que nada desagradable se haya producido durante las cortas vacaciones. El regreso es un excelente momento para llevar al animal a su veterinario a fin de que revise su estado, especialmente en busca de posibles parasitosis o de indicios de enfermedades contraídas al salirse de sus costumbres habituales. Parece exagerado, pero esta precaución puede ahorrarnos disgustos futuros.

En definitiva, si no optamos por los servicios de una buena residencia, que en muchos casos es la mejor de las opciones, no debemos consentir que algo tan grato como el periodo vacacional se convierta en una tragedia familiar si se produce un incidente grave con nuestros animales queridos. Las normas de precaución son elementales y lógicas, así que felices vacaciones, como no, también a "ellos".

Miguel del Pino Luengo es biólogo y catedrático de Ciencias Naturales.

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