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El Dengue llega para quedarse

Se han confirmado de manera oficial los dos casos de Dengue detectados el pasado verano en personas de una misma familia. Esta enfermedad tropical no era desconocida en España, pero ahora parece que llega para quedarse.

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Mosquito tigre. | Corbis

Por fortuna en países como el nuestro, dotados de un sistema sanitario público y eficaz, los casos de infección por Dengue no son por lo general mortales: se reducen a una "supergripe" si se nos permite la expresión, ya que los síntomas son bastante comunes a los de la conocida gripe; como fiebre, malestar, vómitos, y dolores musculares, si bien todos se muestran particularmente violentos.

Una variante llamada "Dengue hemorrágico" puede conducir a la muerte de personas infectadas, aunque afortunadamente sólo en casos excepcionales de personas débiles o inmunológicamente deprimidas.

Las dos personas que enfermaron en España sanaron en pocos días y hoy se encuentran perfectamente recuperadas. Los signos tienen una duración aproximada de siete días, aunque conviene mantener aislados a los enfermos durante algunos días más, ya que el virus suele ser eliminado por nuestras defensas en un plazo de diez a doce días.

¿Cómo se transmite?

El virus es transmitido de persona a persona por un mosquito picador y extractor de sangre llamado Aedes albopictus y conocido a nivel popular como "mosquito tigre" debido a su coloración, que es negra en vista dorsal y moteada de blanco en las partes laterales de las patas, que son bastante largas; mide de cinco a diez milímetros y resulta muy fácil de identificar, sobre todo cuando se posa.

Este mosquito pertenece a una familia muy conocida llamada Culicidae a la que pertenecen las especies de pequeños dípteros más comunes en España; como es frecuente en casi todas ellas las larvas son acuáticas, lo que es muy importante saber a la hora de luchar contra su reproducción.

En su origen el mosquito tigre es tropical y concretamente asiático, aunque su asombrosa capacidad invasora lo ha extendido ya prácticamente por todo el mundo con excepción de la Antártida y algunos países nórdicos. En España se le solía asociar con los países cálidos de América del Sur, aunque su introducción en ellos tuvo lugar bien entrado el siglo XX.

Los organismos internacionales han catalogado esta especie como "una de las cien invasoras más peligrosas del mundo" y España no podía salvarse de su capacidad invasora; los primeros ejemplares fueron detectados en Cataluña a principios de los años ochenta.

La llegada de los primeros mosquitos tigre a Europa se produjo en las costas mediterráneas de Francia y Grecia y parece que en asociación con un curioso medio de transporte: los neumáticos. El caucho parece ser un excelente receptáculo para los huevos que llegan a resistir la desecación cuando están adheridos a este material. Hay que tener especial cuidado con los vertederos donde se acumulan dichos objetos procedentes de la industria del automóvil.

Sólo las hembras pican y sacan sangre, ya que los machos únicamente se alimentan de néctar; este fenómeno es muy frecuente entre los dípteros picadores, ya que sus individuos femeninos necesitan fuertes suplementos proteicos para fabricar sus huevos, y extraen éstos de la sangre. A los machos les basta con la dieta fundamentalmente azucarada basada en los productos vegetales.

Presenta curiosidad la perfección del proceso de la picadura, ya que incluye un producto anestésico que se va inoculando al tiempo que el punzón bucal taladra la piel de la víctima. Aunque minutos después se sienta picor y fuertes molestias el ataque en principio suele pasar inadvertido.

Conviene aclarar que esta especie de mosquito no es la única transmisora del Dengue, como prueban los casos que se producían en España antes de la Guerra Civil, cuando las condiciones sanitarias e higiénicas eran muy inferiores a las actuales. Se acusa en este sentido a otros culícidos, éstos de origen africano, como el Aedes aegypti, al que también se atribuyen algunos casos de posibles transmisión del llamado "virus del Nilo".

Aunque haya despertado el lógico temor desde que fue confirmada su presencia, Aedes albopictus es mucho menos agresivo para las personas que su pariente egipcio al que acabamos de hacer referencia, que no existe en España y es de esperar que nunca llegue a visitarnos.

El ciclo del mosquito pasa por cuatro formas larvarias diferentes y su actividad se detiene durante los meses de bajas temperaturas, por lo que en nuestro país el riesgo se califica de moderado: en cualquier caso no hay que bajar la guardia.

La lucha contra el parásito

En lo referente a la curación de la enfermedad, una vez inoculado el virus, se trata de una lucha similar a la que se desarrolla contra la gripe. No existe vacuna eficaz ni medicación específica, salvo la que estimule las defensas.

En cuanto a evitar la proliferación de mosquitos tigre todos podemos aportar algo, ya que, al ser la especie visitante frecuente de entornos urbanos, debemos evitar que queden en los mismos objetos con agua, como platos de tiestos y maceteros, cubos y demás recipientes en que las larvas puedan desarrollarse; también los charcos deben ser desecados en lugares donde se hayan detectado los transmisores del virus.

Los factores de riesgo

Hasta este verano sólo se podía hablar en España de "Dengue alóctono"; es decir procedente de viajeros infectados en viajes a países tropicales, pero ahora ya somos conscientes de que tenemos un "Dengue autóctono", con casos incubados y transmitidos dentro de nuestras fronteras. El Dengue ha llegado para quedarse porque reunimos las dos condiciones necesarias para que se afiance en la Península: suaves temperaturas durante buena parte del año e ingente trasiego de viajeros.

Riesgo moderado y pronóstico sólo excepcionalmente grave, de manera que no debe cundir el pánico.

Miguel del Pino Luengo es biólogo y catedrático de Ciencias Naturales.

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