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¿Qué nos aguarda después del auge de los 90?

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Para los economistas, los años 90 tienen un misterioso parecido con los sucesos de dos décadas anteriores: los años 20 en Estados Unidos y los años 80 en el Japón. En las tres décadas, los cambios tecnológicos produjeron un crecimiento económico extraordinario, hablándose en cada ocasión de una “nueva era” donde la bolsa experimentó espectaculares alzas. Sin embargo, el final del proceso acabó con un colapso bursátil, conocido como bubble burst (el reventón de la burbuja). Después de los años 20, vino la Gran Depresión de los 30 en Estados Unidos; y después de los 80, Japón sufrió un estancamiento, seguido de la actual recesión.

¿Qué sucederá ahora y cuál ha sido el papel de la política monetaria?

El crecimiento económico durante los primeros 10 años de cada episodio ha sido sorprendentemente similar. El crecimiento real del producto interno bruto (PIB) alcanzó un promedio anual de 3,3% en Estados Unidos entre 1919 y 1929; 3,75% en Japón entre 1980 y 1990; y 3,2% en Estados Unidos desde 1990 al 2000. Tal similitud es notable.

Desde la cima de 1929 al fondo de 1933, el PIB de Estados Unidos cayó en más de un tercio y no llegó a alcanzar la altura de 1929 en el nuevo ciclo que alcanzó su cima en 1937. En Japón, la caída inicial fue leve por varios trimestres, nivelándose durante un par de años, para después retomar un crecimiento muy errático.

En Estados Unidos, el desempleo alcanzó 25% en el peor momento de la depresión de 1933; entre 1934 y 1939 el porcentaje medio de desempleados era del 18%. En Japón, el cómputo del desempleo nunca alcanzó los dos dígitos, aunque no se ajustaba a la realidad debido al diferente método estadístico utilizado y por diferencias culturales respecto al desempleo. Sin embargo, parece claro que una estimación comparable seguiría estando por debajo de 25%.

Los tres grandes auges del mercado bursátil también muestran impresionantes similitudes, incluyendo el comienzo de la actual recesión. Durante los seis años anteriores al máximo alcanzado por la bolsa, los índices aumentaron hasta el 333% en Estados Unidos entre 1923 y 1929, 387% en el caso de Japón entre 1983 y 1990, y 320% en Estados Unidos entre 1994 y 2000.

La posterior caída fue menor en Japón en los años 90 que en los Estados Unidos en los años 30: 55% frente 88%, desde el máximo hasta el primer mínimo. Mientras que el índice japonés se mantuvo estable en los años 90, ha caído bruscamente en tiempos recientes; en el caso de Estados Unidos se recuperó rápidamente después de tocar fondo en 1933.

La cantidad de dinero aumentó de manera estable durante las tres décadas anteriores a los máximos logrados por la bolsa, pero con un crecimiento muy superior en Japón —9,1% al año desde 1980 a 1990— al de Estados Unidos —3,9% anual desde 1919 a 1929 y 4,1% anual de 1990 al 2000. Lo elevado de la tasa japonesa puede explicar por qué la burbuja japonesa resultó ser más impetuosa que las dos de Estados Unidos.

Las diferencias en los años subsiguientes fueron mayores. La cantidad del dinero en Estados Unidos cayó en más de un tercio desde el pico cíclico de 1929 al fondo de 1933. La cantidad del dinero en Japón se redujo en 0,2% luego del pico cíclico, para luego aumentar 2,5% al año en los dos años siguientes. En el actual capítulo, la cantidad de dinero ya ha aumentado en Estados Unidos más de 11% en los primeros cinco trimestres posteriores al tope cíclico.

Estas diferencias en el crecimiento monetario son una explicación importante de por qué la contracción en Estados Unidos entre 1929 y 1933 fue tanto más severa que la que tuvo lugar en Japón. Y también sugiere que la reacción actual en Estados Unidos va a ser tanto menos severa que la experimentada en cualquiera de los dos episodios anteriores.

Los hechos, enlazando el comportamiento del dinero en circulación con el comportamiento de la economía, van mucho más allá de estos tres episodios. Cada gran depresión ha sido acompañada o precedida por un colapso monetario —dificultades bancarias, además de una caída en la cantidad de dinero—, lo mismo que cada gran inflación ha estado acompañada o precedida por un gran aumento del circulante.

Los bancos centrales han aprendido la lección, y por eso no hemos sufrido la repetición de la Gran Depresión, a pesar de los reiterados sustos. La Reserva Federal bajo Alan Greenspan está actualmente aplicando esa lección, lo cual nos hace pensar que la recesión actual será leve y que pronto comenzará de nuevo la expansión.

El futuro dependerá de cómo se desarrolle la política monetaria. Mientras el actual crecimiento monetario de más de 10% es sostenible y quizá incluso deseable como defensa de la contracción y en reacción a los hechos del 11 de septiembre, una continuación de tal crecimiento monetario nos aseguraría la reaparición de la inflación.

Sin embargo, la Reserva Federal previno la caída y pienso que preverá también al alza.

Milton Friedman es Premio Nobel de Economía y académico de la Hoover Institution. Este artículo fue publicado originalmente en The Wall Street Journal, diario que autorizó la traducción de AIPE.

© AIPE

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