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Pablo Molina

Hundir España y salvar La Sexta

De comprar votos, los socialistas saben mucho. Los comunistas, más.

Pablo Molina
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De comprar votos, los socialistas saben mucho. Los comunistas, más.
La Sexta

Los Gobiernos socialistas arruinan los países y los comunistas se hacen con las sociedades devastadas para perpetuarse en el poder a base subsidios. En España estamos culminando la primera fase de este imperativo histórico y, por tanto, muy cerca de entrar en la segunda y última etapa del proceso, que se pondrá en marcha sin necesidad de grandes tumultos callejeros gracias a que Sánchez ha dado entrada a los comunistas en su Gobierno.

Esta certeza elemental, que tiene presente cualquiera que haya estudiado un poco de Historia, pasa sin embargo desapercibida para la mayoría de los dirigentes de los partidos conservadores y liberales de la actualidad, que consideran a Sánchez un incompetente y a Iglesias un hipócrita iluminado, como si eso tuviera alguna importancia en la brutal revolución que ambos han puesto en marcha.

Las medidas adoptadas en el último Consejo de Ministros dejan muy claro que Sánchez ha renunciado a luchar contra los efectos económicos de la crisis del coronavirus, que él y sus ministros contribuyeron decisivamente a agravar, y de lo que se trata ahora es de establecer una red clientelar para garantizarse la victoria en las próximas elecciones. De comprar votos, los socialistas saben mucho. Los comunistas, más.

Y como lo único que puede hacer saltar por los aires esta estrategia de hundimiento de la clase media y su envilecimiento a golpe de subsidio es lo que los idiotas posmodernos llaman "el relato", junto a las medidas para convertir a los ciudadanos en siervos mantenidos se han aprobado otras destinadas a llenar el bolsillo de los que han de crear ese imaginario colectivo favorable el poder. La inclusión de las actividades escénicas, musicales, cinematográficas y audiovisuales en el paquete de ayudas aprobado por el Gobierno y la creación de un fondo millonario para subvencionar a las televisiones tiene, lógicamente, ese objetivo central. Lo sangrante es que todas las personas que quieran acogerse a las ayudas gubernamentales deberán demostrar su falta de ingresos, mientras que los dos grandes emporios, A3Media y Mediaset, se repartirán la parte mollar de esa millonada a pesar acreditar beneficios de 120 y 200 millones de euros, respectivamente. Lo trágico para los que todavía pagamos impuestos es que si estuviera gobernando el PP hubiera hecho lo mismo, cuando no más.

Frente a esta operación de profundo calado político que amenaza con cerrar el régimen del 78 como anunciaba en su día el marquesito ayatolá, se alzan únicamente los escasos medios escritos que puedan sobrevivir a las actuales circunstancias. Por eso, contribuir a su sostenimiento formando parte de la propiedad como pedimos aquí no es dar una subvención, sino compartir trinchera en la batalla que ya se ha desatado para arrebatarnos la libertad.

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