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Pablo Molina

La Cofradía de la Ceja nos riñe por vagos

Los actores, los sindicalistas y la izquierda caviar primero se forran el riñón a costa del resto de los ciudadanos y después les acusan de no hacer todo lo posible para que la economía crezca.

Pablo Molina
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Hasta bien entrado 2008 Zapatero no pronunció la palabra crisis, porque hacerlo era cosa de antipatriotas. Fue en una entrevista con alfombra roja y chambelán concedida a Antena 3 el día ocho de julio de ese año, momento en que las colas del paro daban varias vueltas a todas las oficinas de empleo diseminadas por el país, cuando Zapatero reconoció que, hombre, algo de crisis sí que había. Naturalmente por culpa de Bush, Aznar y del neoliberalismo salvaje, porque la izquierda nunca es culpable de los desastres que provoca inevitablemente cada vez que llega al poder. El hecho, contrastado de forma recurrente en la Historia de la Humanidad, de que cada vez que el socialismo llega al gobierno de un país la riqueza y el bienestar de sus ciudadanos quedan como si hubieran sido fumigados con napalm es sólo una triste coincidencia, alentada además por las intrigas de unos oscuros conspiradores empeñados en desprestigiar a los líderes de progreso.

La campaña puesta en marcha por las cámaras de comercio, con ayuda de las caras más famosas de la izquierda televisiva, insiste en la tesis de que esto de la crisis brutal que padecemos es algo sobre lo que el Gobierno de Zapatero no tiene la menor responsabilidad. Por eso los follonetas del spot animan a los españoles a alegrar la cara y mirar al futuro con optimismo, porque si todavía estamos hundidos en la mayor de las miserias económicas padecidas por cualquier país civilizado es a causa de nuestra tendencia al pesimismo, no porque estemos padeciendo al Gobierno más inútil y dañino que jamás ha conocido un país decente.

Los millonarios que dicen en el spot que esto lo arreglamos entre todos son los mismos que en un par de años volverán a hacer campaña a favor de Zapatero, y con toda razón porque con este Gobierno les va muy bien. Y las familias que han perdido su patrimonio y los parados que no pueden sacar a sus familias adelante pues que hagan caso a Miguel Roca y desechen esa tendencia al derrotismo, injustificado a todas luces según nos cuentan.

"Esto sólo lo arreglamos entre todos" es un slogan típico del pensamiento colectivista propio de la izquierda, especialista en repartir las culpas pero trincando en exclusiva los beneficios. Los actores, los sindicalistas y la izquierda caviar primero se forran el riñón a costa del resto de los ciudadanos y después les acusan de no hacer todo lo posible para que la economía crezca y las subvenciones a esos grupos aumenten en la cuantía que sus integrantes merecen. ¿Solucionarlo entre todos? Que solucionen ellos primero su desorden moral y luego ya hablamos.

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