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Pablo Molina

Los pantalones de Sandy Berger

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Las comisiones de investigación sobre atentados terroristas no dejan de ofrecer noticias sorprendentes a uno y otro lado del Atlántico. En los EEUU, los demócratas tienen actualmente un serio problema con uno de los principales altos cargos de la era Clinton, asesor actual del candidato de ese partido a la presidencia del gobierno, y su curiosa manía de sustraer inadvertidamente y guardarse en los bolsillos algunas notas calificadas de alto secreto antiterrorista, a las que había tenido acceso para preparar sus comparecencias ante la Comisión del 11-S.

«El consejero de seguridad nacional de Clinton, Sandy Berger, está siendo objeto de una investigación por parte del Departamento de Justicia, después de sustraer de una cámara de seguridad destinada a lectura documentos sobre terrorismo y algunas notas manuscritas, calificados de alto secreto, mientras preparaba su declaración ante la comisión del 11 de septiembre. (...) La casa de Berger y su oficina fueron registradas a principios de este año por agentes armados del FBI provistos de la correspondiente autorización, después de que voluntariamente devolviera documentos al Archivo Nacional. Sin embargo, continúan faltando algunos borradores de un sensible informe sobre el tratamiento que la Administración Clinton dio a las amenazas terroristas de al-Qaeda durante las celebraciones del cambio de milenio en diciembre de 1999. (...) Berger y su abogado dijeron la noche del pasado lunes que el acusado sustrajo conscientemente algunas notas manuscritas que había tomado mientras leía documentos anti-terroristas clasificados en los archivos, pegándolos en su chaqueta y sobre todo en sus pantalones.» Parece que a los ayudantes de Clinton también les cuesta mantener los pantalones en su sitio durante un tiempo prolongado.
 
Curiosamente, Berger, que hasta hace poco era considerado por la prensa progresista estadounidense como “el principal asesor de Kerry”, después del descubrimiento de este lamentable episodio de cleptomanía administrativa se ha convertido según esos mismos medios en un “consejero informal” del candidato demócrata.
 
El asunto tiene una gran trascendencia, ya que en EEUU, a diferencia de países más progresistas como España donde los documentos secretos sometidos al examen de una comisión parlamentaria son filtrados a la prensa con total impunidad, este tipo de conductas están severamente penadas por la ley.
 
Sin embargo, para el escritor de best-sellers y ex-presidente Bill Clinton, la sustracción de informes secretos es un asunto jocoso. «Estuvimos todos riéndonos acerca de ello», dijo Clinton refiriéndose a la investigación a que está siendo sometido su entonces Consejero de Seguridad Nacional. Para Bill Clinton, como ven, todo esto es muy gracioso. Casi tanto como su política antiterrorista.

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