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Pablo Molina

Madrid no es Yebra

Lo único claro en este asunto es que el PP está en contra de las energías limpias como la nuclear y a favor de las más contaminantes como las centrales que construye Gallardón.

Pablo Molina
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Ana Botella es la concejala de Medio Ambiente más imaginativa con que cuenta el PP a escala nacional, que tratándose del partido de Soraya y de Cospedal es decir bastante. Naturalmente no podría ejercer su labor en otro lugar que el Ayuntamiento de Madrid, la primera administración que ha culminado la vieja aspiración progre de llevar la imaginación al poder. Claro que eso ocurre porque al alcalde madrileño le está todo permitido, al contrario que a los regidores de municipios menos imaginativos como el de Yebra, que se ven amenazados de expulsión por una decisión infinitamente más sensata, más rentable y, sobre todo, menos gravosa para sus vecinos que la última idea de Gallardón, un disparate en toda regla que además perjudica gravísimamente en sus derechos a los contribuyentes de la zona de Vallecas.

Así que una "district heating", señora Botella. Podría haber dicho que lo que se está construyendo en Puente de Vallecas es una especie de estufa grandota para calentar las gélidas noches invernales y evitar que los niños cojan sabañones al ir al colegio, porque ya que ha fastidiado la vida de miles de madrileños no había necesidad de ultrajar también al idioma español con anglicismos innecesarios.

Claro que todo parece indicar que las obras de la central térmica están desarrollándose a espaldas de la concejala Botella, porque a día de hoy no le consta que se haya puesto un ladrillo sin el permiso de su departamento. Con darse un paseo por la zona sin bajarse del coche oficial hubiera sido suficiente para salir del error, porque lo cierto es que el "district heating" ya abulta un huevo. No le pediremos que visite nuestro periódico para ver el reportaje fotográfico publicado, no sea que se entere su jefe de que nos lee y tenga que acudir a su marido para mediar en el conflicto que sin duda se generaría.

Lo único claro en este asunto es que el PP está en contra de las energías limpias como la nuclear y a favor de las más contaminantes como las centrales que construye Gallardón. Si expedientan a un alcalde por acoger en su municipio una industria de tratamiento de residuos nucleares, que no viajan a la atmósfera, y apoya a otro alcalde que desaloja a cientos de vecinos para llenar de contaminación el medio ambiente madrileño, que no nos vengan después a los honrados contribuyentes con la monserga de que hay que luchar contra el cambio climático. Caminemos todos por la senda del respeto a la Pachamama, sí, pero Gallardón el primero. Y Rajoy detrás, como siempre.

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