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Pablo Molina

Por el pleno empleo (público)

ZP podrá presentarse a las elecciones de 2012 con el aval de haber creado varios cientos de miles de puestos de trabajo, todos ellos naturalmente con cargo al bolsillo de los contribuyentes, que son los únicos empleos que un político es capaz de generar.

Pablo Molina
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Sólo en los tres últimos años el número de funcionarios ha crecido en España un diez por ciento, magnitud muy respetable que de haberse trasladado al mercado laboral en su conjunto hubiera supuesto una disminución del paro en más de un millón y medio de desempleados. Ahí es nada, lo que hubiera presumido Zapatero de haberse creado esa cifra de empleo neto, tan habitual en otras épocas como inalcanzable en cuanto los socialistas llegan al poder.

ZP prometió el pleno empleo en su última campaña electoral y probablemente lo hizo de forma sincera, porque el personaje tiene por costumbre dar por hecho que sus deseos transforman la realidad. Luego constata que ha provocado un desastre con su "optimismo antropológico", pero como las consecuencias las pagan los demás no es algo que parezca preocuparle en exceso. Además, si las empresas "se niegan" a crear puestos de trabajo, el Estado se encargará de paliar el desfase nombrando unas cuantas paletadas más de funcionarios, por supuesto con la colaboración necesaria de unas comunidades autónomas que llevan décadas fuera de toda sensatez.

La proximidad de unas elecciones exacerba la tendencia natural del político a crear funcionarios de la nada, pero si estas son autonómicas y municipales los procesos de selección de la administración adquieren un ritmo febril. No en vano son las autonomías y los municipios, por ese orden, los que más empleo público soportan en la actualidad sin que la cadencia –300.000 nuevos funcionatas en plena recesión económica–, parezca tener la menor intención de atemperarse en función de la crisis atroz que padecemos.

ZP podrá presentarse a las elecciones de 2012 con el aval de haber creado varios cientos de miles de puestos de trabajo, todos ellos naturalmente con cargo al bolsillo de los contribuyentes, que son los únicos empleos que un político es capaz de generar. Es la virtud de sacrificar los grandes objetivos para poder conquistar propósitos más modestos. En España vamos a seguir padeciendo un paro brutal, pero al menos hay algunos sectores que empiezan a mostrar signos muy esperanzadores de recuperación. Nos referimos en concreto a la esfera de los afiliados al PSOE, que en algunas zonas geográficas como Andalucía está ya rozando el pleno empleo tal y como prometió ZP. Que le pregunten a Zarrías. El tiene la receta.

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