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Pablo Molina

Rathergate

es una enorme tranquilidad saber que en nuestra televisión pública jamás ocurrirá nada parecido; ¡Bueno es Lorenzo Milá para las informaciones tendenciosas contra George Bush!

Pablo Molina
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En el tratamiento de noticias que pueden afectar negativamente a los republicanos, no digamos ya si el objeto del ataque es el presidente Bush, los medios de masas experimentan frente a la verdad las mismas sensaciones que Drácula con las ristras de ajos o los okupas ante al agua y al jabón: cierta prevención, cuando no un abierto rechazo. El último episodio, que como siempre que ocurre con las mentiras flagrantes acaba convirtiéndose en un tiro por la culata, es lo que ya se conoce en todo el mundo como el Rathergate.
 
Dan Rather, uno de los presentadores más importantes de la CBS, mostró en el programa 60 Minutes II de esa cadena unos memorándums secretos (sic), supuestamente escritos en 1972 por el superior jerárquico de Bush cuando cumplía su servicio militar, en los que se hablaba de un presumible trato de favor dispensado al ahora presidente norteamericano. Lo malo es que los citados documentos, como puede comprobar cualquier usuario de ordenador, están escritos con el procesador de textos de Microsoft y no con una máquina de escribir, como hubiera ocurrido necesariamente si hubieran sido realizados en los primeros años 70.
 
Los pocos expertos que le van quedando a la CBS para seguir defendiendo la autenticidad del engendro —uno de ellos, Marcel Matley persigue el Nobel de física desde hace años con sus investigaciones sobre la libido femenina y su reflejo en la escritura—, insisten en que todo se debe a la degradación del papel y el texto por el paso del tiempo, al uso indebido o a su utilización con máquinas de fax y fotocopiadoras. Sin embargo «lo que ocurre con un documento degradado es que cada vez es menos identificable con el original. (...) Pero un documento realizado con una máquina de escribir de 1972 y degradado durante 30 años no acaba pareciéndose exactamente a un documento creado en 2004 con el programa Microsoft Word».
 
Quizá uno de los aspectos más destacables de esta noticia, es que el fraude ha sido destapado desde internet por los autores de una bitácora, aunque rápidamente el asunto se extendió por multitud de sitios web que han aportado también los datos de sus propias investigaciones. En este caso concreto, los medios tradicionales han actuado como meros altavoces de lo que iba apareciendo en la red, lo que demuestra «el poder de la blogosfera para producir información exacta y poner en evidencia a los impostores», como acertadamente señala el autor de una bitácora española.
 
Por otro lado, «una importante cuestión en todo este asunto permanece sin respuesta: ¿Quién facilitó a la CBS los documentos falsificados? Si fue alguien del Comité de Campaña de Kerry, entonces Dan Rather está involucrado en una operación partidista. (...) ¿Cuanto tardará la CBS en incluir risas enlatadas en la sintonía de las noticias de la noche?», se sigue interrogando James Taranto. Nosotros nos preguntamos también ¿cuanto tardarán los demócratas en mandar a su casa a John Kerry y poner en su lugar a Hillary Rodham Clinton, como ya temen algunos sectores del partido republicano?
 
En todo caso, es una enorme tranquilidad saber que en nuestra televisión pública jamás ocurrirá nada parecido; ¡Bueno es Lorenzo Milá para las informaciones tendenciosas contra George Bush!

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