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Sarko, Carla y Ceci

Si tú me dices ven, lo anulo todo

La valoración pública de Sarkozy como guerrero romántico y defensor de los principios conservadores en una Europa que debe convivir con Moratinos y ZP bajó varios enteros tras conocerse su ruptura con la legítima y el posterior encame con Carla Bruni.

En el caso del presidente francés y Cecilia, la prima de Gallardón, no se sabe a ciencia cierta quién dejó a quién, porque en lo tocante a la colocación mutua de apéndices frontales los franceses siempre han sido muy creativos. Pero eso no es lo que llama la atención. Lo que realmente da una medida de la escasa personalidad de Sarkozy es que se haya buscado una novia que es físicamente clavadita a su esposa con quince años menos. O sea, que sigue de alguna forma idealizando a Cecilia como el único tipo de mujer capaz de hacerle feliz.

La dificultad del presidente francés para aceptar la ruptura con su señora es tan evidente que no de otra forma cabe explicar el numerito protagonizado con la Bruni en su visita a un parque de atracciones, donde permitió a la prensa que obtuviera unas imágenes. Ver al presidente del Gobierno de una potencia mundial con el niño de la novia a hombros y paseando con los suegros, dice muy poco de la solvencia emocional de un señor que apretando un botón rojo puede mandar a tomar por saco a medio hemisferio.

Y el caso es que en la campaña que le llevó al poder, Sarko prometía. Su discurso en Letrán, impugnando pseudoidología de los sesentayochistas y defendiendo el legado cristiano en la formación de la Europa actual, parecía situarnos ante un político realmente conservador de los pies a la cabeza, o al menos todo lo que puede ser conservador un ciudadano francés, que tampoco es mucho. Sin embargo, tras el rollo con Carla Bruni, ahora vemos que el presidente francés es conservador a medias, es decir, solamente de cintura hacia arriba.

Si es cierto el famoso mensajito que envió a Cecilia por el móvil una semana antes del bodorrio con la modelo, aún hay esperanza de recuperar a Sarko para el sentido común. Gallardón, habla con tu prima y arregla esto, campeón. Dios te lo pagará con un buen puesto en las listas de 2012.