Menú
Pablo Molina

Un 'sí' como una catedral

Que la certeza de la derrota no nos impida cumplir con nuestro deber.

Pablo Molina
0
Que la certeza de la derrota no nos impida cumplir con nuestro deber.
El presidente del Partido Popular, Pablo Casado. | EFE

La Iglesia Católica es clara al rechazar la estrategia del mal menor, utilizada tantas veces en el terreno de la política para justificar el apoyo a una medida intrínsecamente mala con el único fin de que no se produzca un resultado considerado aún peor. El catecismo en vigor (mientras Paquito I no decida lo contrario) insiste en este principio al asegurar que “nunca está permitido hacer el mal para obtener un bien”. No se trata únicamente de un mandato para los católicos, sino de una referencia moral plena de sentido común, cuya inobservancia suele ser el origen de grandes decepciones.

En la política española, Vox se ha convertido en el argumento definitivo para que muchos votantes liberal-conservadores decidan poner fin a su apuesta por el mal menor del PP para que no vengan los socialistas. Las últimas elecciones dan buena fe de ello. Por eso sorprende que los estrategas populares hayan decidido votar en contra de la moción de censura planteada por Abascal, que es precisamente lo que más beneficia a sus rivales a uno y otro lado del espectro.

Porque si es cierto, y lo es, que Sánchez y su banda son la mayor amenaza que pesa sobre nuestro país y el futuro de todos los españoles, ¿por qué no votar a favor de echarlos del poder? Casado decide votar en contra de la moción de censura –el mal menor– porque lo contrario supondría reforzar al PSOE –el mal mayor–. Sin embargo, va a ser difícil explicar a sus partidarios que votar a favor de Sánchez es justo lo que más perjudica a Sánchez, una estrategia demasiado compleja para explicarla con claridad.

Todo sería mucho más claro si Casado subiera a la tribuna del Congreso y rematara su discurso de esta manera:

No estamos de acuerdo con la moción de censura presentada por Vox porque, en el fondo, va contra mi partido con un objetivo meramente electoral. Ahora bien, es usted tan nefasto, señor Sánchez, y su Gobierno tan letal para nuestro país, que mi grupo parlamentario va a votar un 'sí' como una catedral. Mejor aún, como la cruz de la basílica del Valle de los Caídos, para que usted y sus socios lo entiendan bien. Y ahora vayan desfilando ordenadamente por esta tribuna que los voy a crujir a todos. Muchas gracias, señora presidente.

Un mensaje en esa clave no solo no decepcionaría a sus votantes, sino que muchos de ellos saltarían del sofá haciendo la ola. Como decía Nicolás Gómez Dávila, que la certeza de la derrota no nos impida cumplir con nuestro deber. Ese sí sería un mensaje fácil de entender.

En España

    0
    comentarios

    Servicios