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¡Escándalo! Mítines en colegios y hospitales

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Estimada Ketty:

Te pido permiso para colarme en tu caravana electoral. Sólo será hoy, de verdad de la buena. Mi intención inicial era hablarte de que lo de Rajoy en esta campaña está siendo un paseo, un camino de rosas cuyo único obstáculo, el debate, quedó resuelto de la forma más mariana. A eso iré luego, pero antes me infiltro en las filas socialistas. Y es que estoy irritado, y de verdad.

En el acto de Málaga, Javier Arenas me ponía en antecedentes en un polideportivo que, pese a estar a las afueras, estaba lleno hasta la bandera. Más de cinco mil militantes y simpatizantes, y eso que rozábamos las nueve de la noche. En fin... que decía Javier que los socialistas, acongojados por los sondeos, están haciendo campaña en colegios y hospitales de Andalucía. La piel de gallina.

Inmediatamente me pongo a investigar. Ponte en situación: un día te encuentras mal, tienes más fiebre que Alfredo tras perder el cara a cara, vas a tu hospital más cercano y en la puerta no te dejan pasar; son los rojales del PSOE. Que si un panfleto, que si escuche esto que le tengo que decir, que si micrófono en mano chillando eslóganes. No me digas que no te estás cabreando...

Aún peor. Vas a recoger a tus niños -sé que aún eres muy joven, pero ponte en la piel de una amiga o familiar- y, mientras llega la hora, un runrún de fondo. El coche de los socialistas con el dichoso himno -en clave popular, el sinónimo sería Alfredo no te creo- y venga a pedir el voto, sin cesar. Qué dolor de cabeza.

¿Esto puede ser? ¿todo vale? Según la Junta Electoral no. El PP presentó un recurso, y el organismo le ha dicho a los socialistas de Griñán que se alejen de colegios y hospitales. Que sólo faltaba. Pero, ¿sabes que han hecho? Se han ido a los centros de salud... a regalar caramelitos.

En fin, que estoy enfadado. Así que, cuando vuelvas por Andalucía, mi tierra, espero que le des un buen tirón de orejas a Griñán que, por cierto, según las encuestas internas de la casa popular, tiene las horas contadas.

Vuelvo ahora a mi caravana, y he de confesar que me relajo. Hoy le he dado dos besos a Viri. Es verdad que también hemos despachado por primera vez con Rajoy, pero es que donde esté Viri que se quite Mariano. Su fotografía en Melilla fue la de una primera dama en ciernes. Discreta, siempre unos pasos más atrás que su marido... pero la más amable de todo el séquito popular. Y yo, ni corto ni perezoso, le planté dos besos.

El remate ya fue esa instantánea que distribuyó Tarek, el fotógrafo de Génova. En ella se puede ver a Mariano y a su Viri volando de Melilla a Málaga. Ambos están de espaldas, y se miran. No sé qué sentimiento te habrá transmitido a ti, pero yo creo que si algo queda claro es la sintonía sincera entre ambos.

Total, que con mi enfado y mi empalago me ha quedado poco espacio para hablarte de la charleta con Rajoy. Pero bueno, tampoco tengo nada que te pudiera llevar a sorpresa: que está seguro, muy satisfecho y con más ganas aún de que llegue el 20-N. En resumen, que como te dije en mi primera carta, le sobra la campaña.

Pablo

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