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Los ministros no ponen la mano en el fuego

Hay quien no dormirá el domingo, a la espera de cómo abran los mercados el lunes. Hay verdadero pavor.

Pablo Montesinos
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Querida Ketty:

La radiografía me la hacía un miembro de la dirección nacional del PP el miércoles en la Carrera de San Jerónimo: en Cataluña, Artur Mas planteaba el órdago secesionista más peligroso de los últimos años; en Galicia, la clase política volvía a quedar manchada por la corrupción; en el País Vasco, las encuestas internas dan cada vez más votos a la franquicia de Batasuna; en Andalucía, los presidentes de la Junta tenían que responder por el escándalo de los ERE fraudulentos; y en la capital del reino el Congreso era asediado mientras el Gobierno remataba un durísimo ajuste en los Presupuestos que, advierten, no será el último. Una radiografía de la "crisis del sistema" en una semana política que parece simple aperitivo de lo que viene en camino.

Al día siguiente, canapé en la Puerta del Sol tras la toma de posesión de Nacho González. Se te quitaba el hambre. Allí estuvieron desde Rodrigo Rato –en tercera fila– a un Alberto Ruiz Gallardón que salió volando, "no vaya a ser que cuando llegue al Consejo de Ministros ya no tenga Ministerio". También mucho diputado preocupado y, en ciertos temas, enfadado. "El Gobierno parece que no se está dando cuenta de lo que ocurre en Cataluña. De la gravedad de la situación. Cuando se vaya a quitar la venda, ya estará la gente yendo a votar por la independencia", en voz de uno de ellos. Tantear al Grupo Popular en este asunto es tan parecido como poner petardos a los pies del presidente y ver si salta. Los ánimos están a flor de piel.

A los ministros los vi apesadumbrados, de nuevo con esa sensación de que la situación es tan difícil como impredecible, y que España vuelve a estar al borde del precipicio. En la víspera de la presentación de las cuentas públicas, el mensaje era siempre el mismo: son unos Presupuestos "muy duros" porque "la cosa está muy mal". Dicen que estos PGE permiten ganar tiempo y podrían alejar el rescate, que podríamos no necesitar, o al menos rebajar sus condiciones. Pero nadie pone la mano en el fuego por que el plan salga, ni por que el Consejo Europeo del 18 de octubre esté a la altura de las expectativas. Las dudas invaden al Gabinete y la preocupación crece.

Esperando estoy que me cuentes qué dicen los tuyos, aunque supongo que en privado también lo verán crudo. En los míos ya no hay rastro del verano, y las ojeras hacen estragos. Me cuentan que la cara del presidente, nada más aterrizar del largo viaje a Nueva York, era un poema. De nuevo, se le ve muy cansado y preocupado. Y, para rematar faena, las elecciones están a la vuelta de la esquina, con todo lo que eso conlleva. "No pueden llegar en peor momento, porque distraen y confunden", dice un ministro. Rajoy ya tiene ocupados todos los fines de semana de aquí al 21-O.

En fin, querida Ketty, que mucho me temo que lo que viene va a ser duro. Hay quien no dormirá el domingo, a la espera de cómo abran los mercados el lunes. Hay verdadero pavor, con la banca abierta en canal y la letra pequeña de las cuentas encima de la mesa. Confiesan que es una auténtica prueba de fuego, otra más. Así que te recomiendo que te tomes el domingo de relax y descanses. Una sugerencia que me hace Isabel Gallego es acudir a la exposición Los años de la Dolce Vita, en el Canal de Isabel II. Allí nos vemos, pero prohibido hablar de política... aunque solo sean los primeros minutos.
 

Un beso,

Pablo

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