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Pablo Planas

Blanco, Ortega Lara y la memoria histórica

¿Memoria histórica? Pero si ni siquiera reconocen a las víctimas de ETA.

Pablo Planas
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¿Memoria histórica? Pero si ni siquiera reconocen a las víctimas de ETA.
El terrorífico agujero en el que ETA mantuvo cautivo a José Antonio Ortega Lara. | Libertad Digital

Más de la mitad de los españoles ignora quiénes fueron Miguel Ángel Blanco y Ortega Lara y qué les ocurrió. El desconocimiento sobre el terrorismo etarra es oceánico entre los jóvenes de entre 18 y 35 años. Las grandes manifestaciones para exigir la liberación de Blanco ni siquiera forman parte del recuerdo de algunos de los que participaron en ellas, a tenor de una encuesta dada a conocer en las últimas horas. Tampoco recuerdan los españoles a Ortega Lara, víctima del secuestro más largo de la historia de ETA.

Blanco fue señalado por un concejal batasuno que recientemente ha sido puesto en libertad. Un comando lo secuestró y lo ejecutó a las pocas horas tras exigir la liberación de todos los presos terroristas. A Ortega Lara, funcionario de prisiones, lo mantuvieron en un agujero durante 532 días. La Guardia Civil lo encontró cuando la banda había decidido dejarlo morir de hambre.

Ortega Lara fue rescatado el 1 de julio de 1997. Doce días después, el 13 de julio, los etarras, rabiosos, asesinaban a Blanco. Y siguieron los atentados, las bombas, los muertos, las amenazas, los encapuchados y las negociaciones con la banda hasta que la banda, derrotada policialmente, se abrazó a un acuerdo con el Gobierno de Zapatero cuya principal conclusión es que no hubo ni vencedores ni vencidos, ni buenos ni malos.

En el libro Sangre, sudor y paz (Península), de Lorenzo Silva, Manuel Sánchez y Gonzalo Araluce, queda meridiano el propósito del Ejecutivo socialista allá por 2007, cuando comenzaron las que serían las últimas conversaciones antes del fin de los asesinatos:

El objetivo final del proceso no es la rendición de ETA, tampoco la independencia de Euskal Herria, ni el Estatuto único. El objetivo es que la izquierda abertzale y ETA puedan defender su proyecto político en igualdad de condiciones y que ETA desaparezca porque existen esas vías políticas. Finalmente desaparición de presos y exiliados. Porque ya no existen las causas de que los haya.

La "igualdad de condiciones" es el apoyo de Bildu al Gobierno de Sánchez e Iglesias, y que el objetivo final no era la rendición de ETA queda de manifiesto en el blanqueo de la banda, sobre cuyas atrocidades se corrió la cortina de humo que explica la trágica ignorancia de gran parte de la población. Sólo han pasado 23 años del secuestro de Ortega Lara y el asesinato de Blanco, pero el trato de favor recibido por los proetarras ya desde entonces permite comprender, por ejemplo, que a Otegi se le pregunte en TV3 por Ernest Lluch sin mencionar que el exministro socialista fue asesinado por la banda a la que perteneció el propio Otegi, considerado por el independentismo catalán como el prototipo de hombre de paz. Pero, claro, ¿quién era Ernest Lluch? ¿O quién es Irene Villa? ¿Qué pasó en el Hipercor de Barcelona? ¿O en las casas cuartel de Zaragoza y Vich?

Eso sí, es necesaria una ley de memoria histórica para ajustar cuentas de la Guerra Civil, mientras que ante encuestas como la referida la izquierda más miserable responde que los jóvenes no saben quién era Blanco ni que el PP usó una fundación con su nombre en la trama Gürtel. Esa asquerosidad refleja la moral de quienes aceptan los votos de Bildu y llaman fascista a Ortega Lara por militar en Vox.

¿Memoria histórica? Pero si ni siquiera reconocen a las víctimas de ETA.

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