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Pablo Planas

"The Minister", el último friki indepe

La política catalana es un circo, con perdón de las familias Tonetti, Aragón, Raluy, los hermanos Ringling 'et alii'.

Pablo Planas
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La política catalana es un circo, con perdón de las familias Tonetti, Aragón, Raluy, los hermanos Ringling 'et alii'.
Bernat Solé. | Europa Press

La política catalana es un circo, con perdón de las familias Tonetti, Aragón, Raluy, los hermanos Ringling et alii. Un circo con fieras desdentadas, trapecistas de pega, magos de tres al cuarto, payasos sin gracia y muñecos diabólicos, sobre todo muñecos. El género, la política catalana, es un desfile de frikis, un festival de orates, una factoría de perjudicados de la vida que han encontrado un acomodo incomparable en las instituciones y los medios de la región.

Los Mas, Puigdemont y Junqueras han sido reemplazados por personajes de no menor envergadura disparatada. He ahí el expresidente Quim Torra, alias Presidentorra y Chistorra, un personaje capaz de convertir a su patrocinador Puigdemont, apodado el Pastelero Loco, en alguien sensato, sereno y sobrio por comparación y defecto.

Pero hay más personajes así y en todos los niveles. El último en asomar la gaita en la delirante escena catalana es Bernat Solé, exalcalde de Agramunt y actual consejero de "Acción Exterior, Relaciones Institucionales y Transparencia". El hombre, dirigente de ERC, es el encargado de organizar las próximas elecciones catalanas, cuya fecha de celebración es en estos momentos una incógnita. El asunto tiene un interés relativo, como todo lo catalán, pero es preciso dejar constancia.

Solé es en apariencia un hombre discreto que sólo destaca por su altura y a quien le cayó el marrón de preparar las elecciones porque en tiempos del golpe de Estado separatista Puigdemont le pasó la encomienda de organizar el 1-O a Junqueras para que se mojara de una vez. Las condenas por el 9-N de 2014 habían caído todas del lado convergente, mientras que los dirigentes de ERC rentabilizaban el calentón separatista sin asumir consecuencias penales. En esa tesitura, Puigdemont le hizo a Junqueras un regalo envenenado que se ha consolidado. Hasta ese momento, los procesos electorales eran materia de la Consejería de Gobernación, siempre en manos convergentes. A partir de entonces corresponden a ERC, que los ha derivado a ese cajón de sastre que es la consejería de Solé.

El antedicho fue nombrado consejero en el confinamiento de marzo para sustituir a Alfred Bosch, dimitido por haber ocultado las denuncias de varias trabajadoras del departamento contra el jefe de gabinete, al que acusaban de rijoso. El primer contratiempo con el que tuvo que lidiar Solé fue su imputación por haber organizado el 1-O en su pueblo, pero ante los magistrados y fiscales del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) lo negó todo. ¿Un referéndum ilegal en Agramunt? Primera noticia. Y eso que en la revista municipal se habían fundido en elogios de lo bien que había engañado a la policía y escondido las urnas el primer edil. El hombre había apostado personal en las carreteras de acceso a la localidad para que se diera el queo por si aparecía algún tricornio. Según un amplio reportaje, estuvo todo el día al pie del cañón y tomó la decisión de cerrar el colegio electoral una hora antes para evitar que las malvadas fuerzas del orden irrumpieran a las ocho de la tarde y se llevaran las urnas y los votos. Para cubrir al ya entonces consejero, el tipo que escribió todas esas cosas dijo ante los togados que se había tomado unas cuantas licencias literarias. Con un par.

Así es que Solé no tuvo nada que ver con el 1-O. No así con el 14-F, el 30 de mayo o cuando vayan a ser las elecciones catalanas. Hasta no hace mucho tenía claro que se iban a celebrar el día de San Valentín sí o sí. El pasado 23 de diciembre y en una visita a Agramunt (ya saben, Acción Exterior) aseguró que, salvo que hubiera un confinamiento domiciliario como el de marzo, los comicios serían en la fecha acordada inicialmente sin ningún género de dudas. Y eso fue así hasta la semana pasada, dos minutos antes de que Pere Aragonès (otro que se merece capítulo aparte en calidad de vicepresidente en funciones de presidente que no se entera de nada) estampara su firma en un decreto churretoso de suspensión de las elecciones.

Bernat Solé i Barril, gran personaje. Así se presenta en el Twitter: "Conseller d’Acció Exterior, Relacions Institucionals i Transparència. Foreign Action Minister of Catalonia. Diputat republicà al Parlament. D’Agramunt". "Foreign Action Minister of Catalonia", poca broma. Así luce también en la página web oficial de su departamento, donde es "The Minister", un fenómeno que incluye en su currículo que fue jefe de los boys scouts de su pueblo entre 1999 y 2001. Y en manos de alguien así están las próximas elecciones en Cataluña. ¿Es o no es un más difícil todavía?

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