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Pablo Planas

Una familia muerta y todos los culpables

Y pensar que además de papeles para todos Colau llegó a alcaldesa prometiendo pisos para todos.

Pablo Planas
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Y pensar que además de papeles para todos Colau llegó a alcaldesa prometiendo pisos para todos.
Flores y velas en memoria por las personas fallecidas en el incendio ocurrido en un local ocupado en la Plaza Tetuan de Barcelona. | EFE

Ni siquiera se habían levantado los cadáveres de las cuatro personas muertas en un bajo en la Plaza de Tetuán de Barcelona cuando la alcaldesa Colau ya tenía claro quién era el culpable. Los bancos, dijo. Los bancos son los culpables. Se da la circunstancia de que el lugar donde encontró la muerte esa familia, madre rumana, padre paquistaní, una niña de pocos meses y un niño de tres años, pertenecía a un banco que había dispuesto de una sucursal en el inmueble hasta hace un par de años. Y eso le sirvió a Colau de excusa y de consuelo.

Pasadas más de 24 horas, siguen sin estar claras las causas del suceso. La entidad bancaria propietaria del local estaba al corriente de pago de los suministros y, según algunos testimonios, una mafia de la ocupación ilegal cobraba hasta 600 euros por una plaza en el inmueble. La noche de autos hubo una fuerte pelea y dos personas fueron expulsadas del local. Un par de horas más tarde, el fuego se llevaba por delante cuatro vidas. Otras cuatro personas lograron sobrevivir refugiadas en un patio interior. Los Mossos no descartan nada, ni siquiera el homicidio. Otro dato: el local ocupado y siniestrado está a cincuenta pasos de la Consejería de Interior.

Dicho todo lo cual, ¿dónde está ahora esa izquierda nacionalista del "volem acollir" (queremos acoger)? Esa misma izquierda nacionalista que tiembla de emoción con las peripecias de los barcos de Open Arms que alientan el tráfico humano entre Libia e Italia. Esa a la que tanto conmueve el destino de los niños extranjeros mientras llama "inmigrantes" a los niños de padres andaluces y extremeños. ¿Cómo es posible que nadie de esa izquierda fetén, caviar y por la causa del derecho a decidir tuviera acogida en su casa a la familia fallecida?

¿Dónde están también los partidarios de asaltar los pisos desocupados, esos que niegan la propiedad privada siempre que no sea suya, los chicos y las chicas de buena familia de la CUP que se han montado su versión separata de las herriko tabernas en antiguas sucursales bancarias al socaire de la permisividad municipal? Y ahora va y dice Colau que la culpa es de los bancos por tener tantos locales abandonados. Que resulta que no se venden ni se alquilan. Claro. A ver quién monta un negocio en esta ciudad, la capital de la okupación, de la primera provincia en número de asaltos a viviendas, bajos, naves y parcelas.

¿Y los de los papeles para todos? ¿Nada que decir? Los muertos no tenían papeles. Raro, muy raro. Más si se tiene en cuenta que en España gobiernan socialistas y podemitas, en Cataluña, los separatistas, y en Barcelona, Colau y sus cuates. Todos ellos son de los que han dicho en más de una ocasión eso de papeles para todos. ¿Y ahora qué? ¿Qué pasa, que no es lo mismo predicar que dar trigo? Resulta que uno de los problemas de esa familia era que no tenían papeles y sin papeles es difícil obtener una ayuda, optar a un alquiler social, tener una mínima atención.

Tras culpar a los bancos, Colau dijo que los servicios sociales del Ayuntamiento habían hablado 88 veces con la familia. 88 veces, sí. Y en ninguna de esas veces se les ofreció un piso de acogida. Es todo tan extraño. Y pensar que además de papeles para todos Colau llegó a alcaldesa prometiendo pisos para todos.

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