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Patricia de la Morena

Antivirales para el tratamiento de la gripe

Las vacunas utilizan parte del virus, de ahí su inocuidad y lo que hacen es estimular nuestras defensas para poder atacar al virus en caso de que llegase a infectarnos. El inconveniente -una característica del virus de la gripe- su capacidad de mutación

¿Por qué existen numerosos tipos de antibióticos para combatir infecciones contra bacterias y por el contrario existen limitados antivirales para combatir virus?

Antes de nada, conviene distinguir lo que es una bacteria de lo que es un virus.

Las bacterias son organismos unicelulares que pueden ser beneficiosas o patógenas para el hombre. La mayoría de las bacterias pueden vivir y replicarse fuera de un ambiente celular (extracelulares). Por ello los antibióticos están diseñados para combatir y atacar a la célula baceriana sin dañar a la célula sana.

Por el contrario, los virus, son parásitos intracelulares, carecen de vida independiente, y necesitan para replicarse el interior de las células vivas del huésped que invaden.

Los virus al ser parásitos y necesitar a otras células sanas para la replicación, resulta dificil alcanzar una actividad antiviral útil sin afectar el metabolismo normal de la célula infectada y de la célula sana, causando de este modo efectos tóxicos en células no infectadas, es decir sanas.

Por esto los avances en la quimioterapia de las enfermedades virales son mucho menores que los alcanzados en el tratamiento de las infecciones bacterianas.

A esto se añade el hecho de que en general las enfermedades virales tipo la gripe, son enfermedades bastante frecuentes, autolimitadas y se podría decir que en la mayoria de los casos benignas, es decir que se curan sin tratamiento. Por este motivo y por el hecho de que lo virus son parásitos, en el caso de los antivirales, la relación eficacia - toxicidad, es decir, beneficio riesgo, debe ser elevada para que un tratamiento sea aceptable.

En el caso que nos lleva a hora, el de la gripe porcina que ha alcanzado al hombre, por la virulencia con la que se está manifestando el virus, el tratamiento antiviral sí está indicado pues que la relación beneficio riesgo es muy aceptable.

Es importante añadir que cuánto mas preciso y precoz sea el diagnóstico, mejor será el efecto del tratamiento, puesto que el ciclo de replicación del virus comienza en la fase temprana de la enfermedad y alcanza sus máximos de manera muy rápida.

Tipos de antivirales que existen para tratar la gripe:

Amantadina y remantadina: dentro del grupo de los Adamantanes: actúan bloqueando la cubierta del virus de la gripe tipo A, previniendo la penetración del virus en la célula huésped. Es importante que se utilicen al principio de la infección.

Inhibidores de la neuraminidasa: hay dos tipos el zanamivir y el oseltamivir. La acción de estos fármacos radica en que inhiben a una proteina de superficie del virus e impiden la replicación de virus de la gripe de tipo A y B. Por ello también es importante su uso al comienzo de la enfermedad, dado que el virus de la gripe se replica entre las 24 y las 72 horas del comienzo de la infección.

Por todo lo expuesto anteriormente, los antivirales sólo deberán ser utilizados cuando sean prescritos por un médico.

Lo ideal sería disponer de una vacuna eficaz. Las vacunas utilizan parte del virus, de ahí su inocuidad y lo que hacen es estimular nuestras defensas para poder atacar al virus en caso de que llegase a infectarnos. El inconveniente - una característica del virus de la gripe - su capacidad de mutación, que significa, cambio en su estructura, esto hace difícil conseguir una sola vacuna eficaz para tratar todos los tipos de virus de la gripe que existen.

Patricia de la Morena es Licenciada en Farmacia por la Universidad Complutense. Actualmente es investigadora de laboratorios farmacéuticos.

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