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Pedro de Tena

Adiós a la caja única

¿Política económica? Esperpento y desprecio por los andaluces que observamos atónitos cómo nuestro dinero en las cajas no sólo no es respetado, sino que puede ser seriamente maltratado sin que podamos hacer nada.

Pedro de Tena
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En 1982, sólo una caja de ahorros andaluza, la de Jaén, estaba presidida por un socialista y ello se debió, sin duda, a que fue refundada por el propio PSOE a partir de su poder en la Diputación jiennense. Pocos años después, todas ellas menos una, Cajasur, la caja de la Iglesia de Córdoba, estaban bajo el poder político del PSOE. Hoy, todas incluso la de Córdoba, están en la órbita del socialismo y bajo el poder hegemónico de Chaves. Este proceso merece una historia, pero hoy vamos a detenernos en la política económica que incluye, o debería incluir, una expresa política financiera que contase con la realidad de las cajas.

Sabido es que las cajas de ahorro en España son piezas claves del sistemas financiero español. En el mercado nacional las cajas alcanzan la mitad del negocio del sistema. En Europa, el peso de estas entidades no llega al 10% del sistema financiero. Las cajas andaluzas son el corazón de lo que se conoce como sistema financiero andaluz. Tómese nota de los datos.

Dicho en cristiano, las cajas y las cooperativas de crédito doblan con creces los depósitos captados por la banca privada. Consecuentemente, quien controla las cajas controla la mayor parte del crédito de la economía andaluza.

De todas las cajas existentes en 2000 en Andalucía, a pesar de los tamaños aparentes, la más rentable y mejor gestionada era –según estudios realizados con indicadores de estructura, dos de rentabilidad, uno de productividad, uno de costes y uno de adecuación de capital–, El Monte, dirigida entonces por Isidoro Beneroso, seguida de Cajasur, la cordobesa.

Pero, extrañamente, ambas fueron objeto de persecución. Cuando El Monte se negó a formar parte de una caja única impuesta desde Unicaja y optó por la fusión con Caja San Fernando, fusión más que discutible por la penetración socialista de dicha caja y sus bajos niveles de productividad, la persecución política y personal de sus dirigentes, el mencionado Beneroso y Juan Manuel López Benjumea, fue implacable desde la presidencia de la Junta.

Cajasur, dominada por el cura Castillejo, pero bien gestionada y que había cumplido un eminente papel en el desarrollo de la provincia de Córdoba, fue obligada a asumir la hegemonía socialista. A la fuerza.

Parecía, pues, que había una política de cajas en Andalucía. Para bien o para mal, se estuviese o no de acuerdo, Chaves y su equipo económico querían una caja única y en el camino de conseguirlo estaban.

Pero de pronto surgió la operación Caja Castilla La Mancha y lo que parecía una sólida estrategia económico-financiera-política, se ha derrumbado en pocas semanas sin que nadie haya tenido a bien explicar a los andaluces cuál es la razón de todo ello. Si la caja única era imprescindible para el futuro desarrollo de Andalucía, ¿qué puñetas tiene que ver una caja de otra Comunidad, en ruinas, mal gestionada y al borde de la quiebra, con el gran proyecto de la caja única? Nada. ¿Por qué Unicaja, que ciertamente tiene una sólida implantación en Castilla La Mancha, ha tenido que acudir en auxilio del perdedor, un perdedor que tiene 2.500 millones de euros de agujero probable?

¿Por qué ahora dice Cajasol, la caja resultante de la unión de El Monte y de caja San Fernando que estaba ya estudiando su fusión con Unicaja, que está abierta a fusiones con cajas de otras comunidades? ¿Qué queda ya del proyecto de gran caja andaluza?

Apenas sí queda el recuerdo y una ambigüedad calculada para que el ridículo intelectual y político de un presidente como Chaves no quede manifiesto. ¿Que qué ha ocurrido? Ha bastado que Zapatero haya tenido necesidad política de detener el creciente escándalo de Caja Castilla La Mancha para que hayan quedado muy claras tres cosas evidentes.
  1. Que en Andalucía y en el PSOE de Andalucía quien manda es Zapatero, no Chaves. Es Pepiño Blanco el que da la orden a Chaves de apoyar la fusión de Unicaja y es el PSOE nacional quien se carga el proyecto inminente de caja única en Andalucía.
  2. Que no hay otro interés en la política de la Junta de Andalucía que el servicio al PSOE, por encima del servicio a los andaluces, depositantes de sus cajas.
  3. Que el PSOE andaluz carece de estrategia económica respecto a las cajas y que, si la tiene, la sacrifica en cualquier momento que convenga al PSOE.
¿Política económica? Esperpento y desprecio por los andaluces que observamos atónitos cómo nuestro dinero en las cajas no sólo no es respetado, sino que puede ser seriamente maltratado sin que podamos hacer legal ni políticamente nada para remediarlo. Bueno, sí, algo podríamos ir haciendo: exigir la devolución de las cajas a sus depositantes e impositores y sacar a las cajas de la dominación política.

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