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En defensa de Antonio del Castillo, su familia y su libertad

Este asalto mediático es un ataque vomitivo, miserable, abyecto dirigido contra una familia maltratada.

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Antonio del Castillo | EFE

La jauría inhumana ya se ha puesto en marcha para despedazar lo que queda de Antonio del Castillo, un hombre hecho pedazos por el asesinato de su hija Marta pero entero a la hora de pedir justicia. A punto de cumplirse diez años de su desaparición y confesado su asesinato por Miguel Carcaño aunque con importantes dudas acerca de las complicidades necesarias impunes y sin haberse recuperado el cuerpo, ha anunciado que, tras haber apoyado al PP, decide ahora apoyar a Vox.

Como ya es costumbre, la izquierda mediática ya ha trenzado su campaña de acoso y derribo de quien ha intentado que el caso de su hija, inacabado y seguramente inacabable a causa de las importantes negligencias observadas en su génesis y desarrollo. Pero cuando he leído que se le lincha públicamente por defender a un partido que defiende comportamientos como los que llevaron al asesinato de su hija, no me he podido contener.

Conocí al bueno de Antonio del Castillo hace años. Encabezaba entonces manifestaciones en defensa de su hija y del destino del proceso de sus asesinos por las calles de Sevilla. Recuerdo perfectamente que, pasando inadvertida entre la muchedumbre, iba Macarena Olivencia, la walkiria como yo la he llamado, discreta como siempre. Nunca vi a otros en aquellas marchas.

Luego coincidí con él en programas de televisión donde exponía de forma contundente la necesidad de que la instrucción y el juicio donde se juzgara el asesinato de su hija tuviera todas las garantías. Además, ha sido persistente hasta la extenuación a la hora de pedir a la Policía, responsable de errores decisivos en las primeras diligencias del caso, que buscara y buscara el cuerpo de su hija. Para conseguir enterrarla en paz de una vez, se ha visto con todos, ha hablado con todos, le ha rogado a todos.

Pero lo que encontró fue a una izquierda que ignoró sus demandas y no quería admitir la necesidad de la pena de cadena perpetua para los asesinos en casos especiales, ya existente en otros países democráticos, luego renombrada y rebajada a prisión permanente revisable. Fue el momento en que el PP decidió apoyar matizadamente esta petición y por eso se acercó a él. Tras llegar al poder a finales de 2011, el PP de Rajoy lo decepcionó posteriormente.

Por ello, y dado que el juez Francisco Serrano, otro damnificado por la Justicia, es la cabeza de cartel de VOX - calificado con escaso fundamento como un partido ultraderechista por las hordas aleccionadas habituales, no sólo a izquierda sino también a cierta derecha -, se aprovecha al río revuelto de las elecciones andaluzas para denigrar a este padre y a su familia, que no hacen otra cosa que ejercer su libertad de opinión, de expresión, de opción política y de voto.

Para quienes no admiten la libertad de los demás y descalifican sistemáticamente a quiEnes sostienen opiniones contrarias a sus posiciones totalitarias y fundamentalistas, Antonio del Castillo es culpable, hasta de ser, de algún modo, responsable del asesinato de su hija. Este asalto mediático es un ataque vomitivo, miserable, abyecto dirigido contra una familia maltratada por la vida y las instituciones y debería ser combatido y contestado por todos los demócratas españoles voten al partido que voten. Pero parece ser que la España que quieren algunos no será un país para demócratas.

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