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Pedro de Tena

Expedientes X

El PSOE aún no ha hecho una reflexión digna de ese nombre sobre su historia y muy especialmente sobre la II República y la Guerra Civil.

Pedro de Tena
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Esta vez la X no significa ni objetos ni sujetos políticos no identificados o paranormales. La X en este caso se refiere a la ignorancia del número exacto de personas a las que habría que expedientar en este proceso kafkiano que ha iniciado Pedro Sánchez y su sanedrín de sicarios.

Tras el revolcón político sufrido en la Comunidad de Madrid a manos de una "chulapa"(así han llamado a Isabel Díaz Ayuso), la corte del Faraón de la Moncloa se ha puesto a buscar culpables porque alguno tiene que haber y ese no puede ser quien que ha tomado las decisiones, como Joaquín Leguina ha subrayado en carta abierta) sino los que las han ejecutado, seguido y tragado. Qué triste destino el del Franco socialista que, tras haber obedecido el 8-M de la prepandemia y el siguiente 8-M de la pandemia, ha sido humillado y ahora, tras la chapuza de Murcia, convertido en flagelante silencioso.

Lo de Ángel Gabilondo es otro ejemplo claro de adónde conduce la degradación intelectual y moral. Ya lo dijo el torero. ¿Cómo se llega a candidato socialista a la Comunidad de Madrid? Degenerando, porque hay que situarse al margen de toda reflexión independiente y coherente. Un profesor que podría haber llegado a ser un Besteiro si hubiera comprendido el problema de su partido tras la Guerra Civil ha terminado por ser un maltratador, que no defensor, del pueblo de Madrid y del resto de España. Da igual que haya sido por orden o no, porque decidió ser cómplice.

Por eso, no ha sorprendido lo más mínimo que este directorio jacobino del nuevo PSOE, el que emergió tras la operación de Susana Díaz por abortarlo, contaminado sin remedio por el totalitarismo comunista y separatista y enemigo íntimo de todo lo que suene a personas individuales libres, haya comenzado los expedientes X de expulsión del partido.

Recuerden:

"K vivía en un Estado de Derecho, en todas partes reinaba la paz, todas las leyes permanecían en vigor , ¿quién osaba entonces atropellarle en su habitación? Siempre intentaba tomarlo todo a la ligera, creer en lo peor sólo cuando lo peor ya había sucedido, no tomar ninguna previsión para el futuro, ni siquiera cuando existía una amenaza considerable. Aquí, sin embargo, no le parecía lo correcto." (El proceso, Franz Kafka)


Joaquín Leguina y Nicolás Redondo. Y no sólo ellos, porque Alfonso Guerra, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, el mismísimo Felipe González y otros cientos de notables, habrán puesto sus barbas a remojar. Pero lean bien a Kafka, tiempo han tenido para hacer otra cosa, para dar otro rumbo a un partido que se desnacionalizó absurdamente y que aún no ha hecho una reflexión digna de ese nombre sobre su historia y muy especialmente sobre la II República y la Guerra Civil.

Cuando Felipe González dijo aquello de que era más importante ser socialista que ser marxista en plena transición no tomó en serio sus propias palabras. Podría haber sido un camino fecundo para la edificación de una socialdemocracia lejana al leninismo, el de Largo Caballero, al oportunismo amoral de un Indalecio Prieto y a la deslealtad sistemática, cuando no criminal, de los separatismos.

Se podría haber iniciado un camino que, junto al centro derecha, reinterpretara la Constitución reduciendo el poder de los partidos, acordando una educación nacional, limitando la influencia estatal de los separatismos, apuntalando una verdadera independencia judicial y favoreciendo la veracidad, la limpieza y la dignidad intelectual y moral en la vida pública española, única manera de que los de "a pie" fueran a la vez defendidos por la democracia y decididos defensores de ella.

Ni los socialistas hicieron su examen de conciencia histórico, ni el centro derecha hizo lo propio ni creyó siquiera en sus propias creencias, tal y como unos y otros demostraron desde 1993 y siguientes. Ahora está llegando otro tiempo de purgas, signo de impotencia. De momento en el PSOE, con Leguina y Redondo de cartel, aunque en el PP ya se enseñan maneras (Isabel Bonig y otros).

"Cuando, como es la regla, un expediente recorre el camino correcto, llega a su departamento a más tardar en un día y se soluciona en ese mismo día, pero cuando yerra el camino, y debe buscar con celo en la excelencia de la organización el camino correcto, si no lo encuentra, entonces dura mucho tiempo." (El castillo, Franz Fafka).

La España del siglo XXI está muy encima de sus dirigentes. Eso conduce al colapso porque estamos ensimismados con nuestra dolencia política cuando deberíamos estar atentos a lo que le sucede a nuestra gente de a pie y lo que ocurre a nuestro alrededor. Marruecos, por poner el ejemplo más cercano.

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