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Andalucía

Pedro de Tena

Génova y el problema de un gobierno andaluz 'cambembo'

Ciudadanos, que no acusa al PP andaluz sino concretamente a Génova, de la desestabilización que el partido.

Pedro de Tena
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Ciudadanos, que no acusa al PP andaluz sino concretamente a Génova, de la desestabilización que el partido.
Juan Marín y Juanma Moreno. | Europa Press

Sabido es que el gobierno andaluz tiene tres patas y, aunque a veces su mesa camilla esté cambemba (palabra andaluza, ya oficial, de origen africano, que se refiere a objetos no tienen la forma adecuada o no exhiben el equilibrio esperado: un balón puede estar cambembo por no ser exactamente esférico o una silla puede estarlo porque sus patas no son iguales), mal que bien se ha sostenido hasta el momento. Naturalmente, algo que está cambembo puede provocar un accidente y no puede esperarse de él un comportamiento previsible.

El gobierno andaluz surgido de las elecciones de diciembre de 2018 era y es un gobierno con tres socios, PP, Ciudadanos y Vox, un equilibrio precario si se quiere, pero equilibrio al fin, que sólo ha sido puesto en peligro por la agresividad – teatral en parte – recíproca entre Ciudadanos y Vox en ciertas áreas y por el ataque, ya legendario, de Pablo Casado a Santiago Abascal con motivo de la moción de censura de éste a Pedro Sánchez el famoso 22 de octubre de 2020.

Pero, hasta ahora, salvo la última fase de ruptura – también algo teatral – de Vox con el gobierno a cuenta de los gravísimos sucesos de Ceuta y la atención a unos menores marroquíes emigrados a la fuerza por el gobierno de Marruecos, no se llegó a mayores. Incluso ahora, tras esta última colisión, las aguas han vuelto a su cauce y de nuevo se estaba restableciendo el equilibrio. O eso parecía.

El problema es si Génova, como conocemos a la sede central del PP nacional, está por el equilibrio o por un gobierno cambembo en Andalucía. Las tres patas del gobierno andaluz señalan a Pablo Casado y su incansable Teodoro García Egea como los artífices de operaciones que parecen orquestadas para que el gobierno andaluz entre en estado continuo de cambembez.

Puede parecer una invención del cronista, pero tanto Ciudadanos como Vox, e incluso el PP, atribuyen a Génova la paternidad de movimientos que llevan inevitablemente a un gobierno andaluz cambembo y quien sabe si a la convocatoria anticipada de elecciones.

El primero de ellos ha sido destacado por Ciudadanos, que no acusa al PP andaluz sino concretamente a Génova, de la desestabilización que el partido, ya en crisis desde las elecciones de Cataluña y en barrena desde las elecciones de Madrid, sufre aceleradamente en Andalucía.

El Mundo lo subrayó anotando que Ciudadanos considera que Génova está detrás de la crisis de Granada – recuerden que su alcalde Luis Salvador firmó un pacto 2 años + 2 años con el PP para reparto del gobierno de Granada que no se ha cumplido -y de la de Jaén – tres concejales han dejado de apoyar al gobierno socialista de la ciudad -, mediando la colaboración de Fran Hervías, El Lobo con Teodoro García Egea.

Tan grave debe ser la situación que Juan Marín ha tenido que comenzar una gira regional, provincia a provincia, para afianzar su liderazgo con apoyo de Inés Arrimadas, para ser el candidato a la presidencia de la Junta en 2022, o antes y sin mucho respeto a las primarias internas, y tratar de que el barco no termine por hundirse de manera catastrófica. Con esta situación, la tentación de cambiar de socio crecerá aún mas en sus sectores "progresistas" aportando suspense al fin de la legislatura, si es que no acaba antes abruptamente.

El segundo tiene que ver con Vox y se produce al poco de tiempo de que las relaciones de Vox y el PP de Juan Manuel Moreno volvieran a encarrilarse tras la crisis de Ceuta. Y la mecha se enciende precisamente en la misma ciudad autónoma andaluza de querencia, en cuya Asamblea se debatió si Santiago Abascal debe o no ser considerado persona non grata para la ciudad de Ceuta "por su actitud contra la gente de Ceuta". Abascal dijo en una de sus recientes visitas que en la clase política ceutí había "quintacolumnistas" marroquíes.

No es el PP el que impulsa esta declaración de hostilidad abierta pero no se ha opuesto frontalmente a ella. Ha sido el Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC) que preside Fátima Hamed, a la que Vox identifica con los intereses marroquíes, la que ha presentado la propuesta.

El PP de Ceuta, que depende absolutamente de Génova, sólo ha registrado una enmienda para limitar el pronunciamiento de la Corporación a "rechazar" las afirmaciones de Abascal porque "son falsas, debilitan la unidad en la defensa del bien superior de nuestra españolidad, perjudican la convivencia y favorecen las infundadas tesis marroquíes". O sea, no se le declararía persona "non grata", pero casi. El espectáculo fue otro porque Vox insistió en lo del quintacolumnismo de algunos diputados ceutíes y el pleno fue suspendido. La situación no mejorará las relaciones PP-Vox en ninguna parte.

El tercer movimiento está teniendo lugar en Sevilla y dentro del mismo PP andaluz, que parecía haber resuelto la crisis interna del pasado congreso provincial. Vuelve el enfrentamiento ahora centrado en quién deberá ser el candidato a la alcaldía de Sevilla en las próximas elecciones municipales de 2023.

Diario de Sevilla se ha hecho eco de la batalla que Génova está dando, mediante la interposición de la presidenta provincial Virginia Pérez, ahora aliada de Casado y García Egea, para que el candidato a la capital andaluza sea José Luis Sanz, actual alcalde de Tomares, apartado desde hace años por Mariano Rajoy que decidió que el presidente del PP andaluz fuese Juan Manuel Moreno.

El PP andaluz, cuyo aparato regional controla el dúo Moreno-Bendodo, no quiere que José Luis Sanz sea alcalde de Sevilla. Son viejas enemistades reverdecidas tras la crisis pasada en la provincia donde ambos estuvieron otra vez enfrentados. Aunque Juan Manuel Moreno sabe perfectamente que es Génova, estatutariamente, quien decide las candidaturas municipales de las capitales de provincia, muestra una y otra vez su oposición a la imposición nacional.

Tras las bambalinas, Moreno sufre la presión del sector arenista – debilitado por el cuestionamiento de su campeón en la prensa nacional -, que ya ha lanzado el nombre de Patricia del Pozo, su incondicional desde hace 25 años, como posible candidata a la alcaldía sevillana. Pero, claro, aquí la imprevisible es Virginia Pérez, presidenta del PP sevillano, que ya ha mostrado que no tiene miedo alguno al imperio del Cesar Bendodo, como se le moteja, ni al mismísimo Arenas.

¿Qué hay detrás de todos estos movimientos? Puede ser que Génova busque animar a Moreno a anticipar las elecciones andaluzas para asegurarse las encuestas favorables que ahora paladea y multiplicar el efecto Madrid antes de que cuaje el Póker de Espadas y el PSOE andaluz, ya en manos de Pedro Sánchez, logre recuperarse.

Puede ser que, a la vez, quiera advertir a Moreno que otra taifa como la gallega no va a ser permitida en Andalucía (no se olvide que Moreno era sorayista y que ella perdió aquellas famosas primarias contra Casado). O puede cualquier otra cosa parida por las ardientes neuronas de los estrategas de Génova.

Lo cierto es que con un PSOE andaluz recompuesto en torno a Juan Espadas y con una estrategia envolvente que sólo necesita tiempo, y no mucho, para saborear las primeras señales de éxito, y con estas heridas internas, el gobierno tripartito puede verse abocado a convocar unas elecciones anticipadas que puede no ganar. Si Cs y Vox son debilitados simultáneamente y merman electoralmente, el PP tal vez gane, pero no podrá gobernar. Así se consumará el fracaso de un gobierno del cambio que nunca empezó del todo.

Pondré un ejemplo para terminar. El gobierno de Pedro Sánchez ha cambiado leyes, normas, procedimientos, ha regado de dinero a sus terminales mediáticos, ha aprobado indultos y acercado a etarras desde una exigua fuerza parlamentaria. Ha ejercido como gobierno con unos apoyos mínimos. Hasta le ha dado dinero a José Felix Tezanos para su revista. El gobierno andaluz no ha propiciado siquiera que los medios que lo defienden accedan a nuevas emisoras legales de radio para equilibrar el espacio mediático. El no atreverse a gobernar puede ser suicida y puede dejar a Andalucía cambemba para los restos.

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