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Pedro Fernández Barbadillo

Cambio progre español por socialista chileno

El chileno Lagos ahorró el dinero de sus compatriotas, el español Zapatero derrocha el de los suyos; el chileno Lagos pensaba en el futuro, el español Zapatero en las próximas elecciones.

Pedro Fernández Barbadillo
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Los progres de las dos orillas del Atlántico andan como pollos sin cabeza, corriendo de un lado a otro y temiendo derrumbarse en cualquier momento. Para encontrar la manera de seguir vivos, un think tankde los demócratas y la Fundación Ideas, que preside José Luis Rodríguez Zapatero y vicepreside el simpar Jesús Caldera, ha reunido en Nueva York a los líderes del progresismo occidental, rico y blanco (era blanco hasta el representante de Sudáfrica). La trinidad laica la formaban el británico Tony Blair, el estadounidense Bill Clinton y el español Felipe González. Creo que, desde el final de la Guerra Fría, ha sido la mayor reunión de gobernantes implicados en guerras, si excluimos la Liga Árabe. Clinton envió tropas a Somalia (1992) y encabezó los bombardeos de la OTAN sobre Yugoslavia (1999); Blair participó en los ataques a Yugoslavia (1999), Afganistán (2001) e Irak (2003); y González, el más veterano, mandó militares a Irak (1992) en la primera intervención española fuera del territorio nacional desde la Segunda Guerra Mundial. Para añadir más ardor guerrero, González se presentó escoltado con la cuota catalana y femenina: Carmen Chacón, ministra de Defensa. Sólo faltaban la cabra de la Legión y un gaitero escocés.

Los viejos progres no recordaron sus batallas, como suelen hacer los veteranos, sino que se preguntaron por qué los partidos socialistas, socialdemócratas, laboristas y asimilados, van de desastre en desastre, cuando ellos esperaban que la crisis financiera, producto del capitalismo caníbal, les condujese al poder como la limusina les conduce a su hotel. El País, diario gubernamental, y Público, diario presidencial, nos han mantenido escasamente informados sobre los dos días de debates más o menos enjundiosos.

A la espera de conocer las recetas que hayan elaborado podemos recordar las aportaciones del representante español. Felipe González, destacado inversor en Marruecos (¿hubo algún representante del partido socialista marroquí?), dejó España con una población ocupada inferior a la de 1976, con más de tres millones de parados e incumpliendo todos los criterios de convergencia para la inclusión en el euro.

Además de los citados, había progres de Hungría, Suecia, Alemania... Desconocemos si acudió algún chileno. De no haberlo hecho nos tememos que la reunión habrá sido tiempo y dinero perdidos. Chile es uno de los pocos países de la OCDE donde el empleo y el PIB están creciendo. Uno de los elementos capitales en su bonanza económica y su resistencia a la crisis lo introdujo en 2000 el presidente socialista Ricardo Lagos: la regla de cerrar los presupuestos anuales con un superávit de un 1% del PIB. Así, el presupuesto se mantiene en superávit durante épocas de bonanza con el fin de financiar los déficits de los malos tiempos. Como contraste, los criterios de convergencia de la Unión Económica y Monetaria aspiraban a que los Estados miembro tuviesen un déficit público inferior a un 3% del PIB.

Ese principio absolutamente innovador ha convertido a Chile en un país acreedor y de plena confianza para los grandes inversores internacionales. El superávit (que en 2006 se cifró en 11.285 millones de dólares, lo que representó un 7.9% del PIB) ha ayudado a recomprar la deuda pública, aplicar medidas anticíclicas y reconstruir lo destruido por el terremoto. Pese al terremoto sufrido en febrero, expertos chilenos calculan que 2010 se cerrará con un superávit de un 0,3% del PIB. España, bajo el Gobierno del progresista Zapatero, puede acabar el ejercicio con un déficit superior al 10% del PIB.

El chileno Lagos ahorró el dinero de sus compatriotas, el español Zapatero derrocha el de los suyos; el chileno Lagos pensaba en el futuro, el español Zapatero en las próximas elecciones; el chileno Lagos sabía economía, el español Zapatero no sabe ni qué tipo de hipoteca pagaba.

Yo cambio a todos los progres españoles por un solo socialista chileno. Aunque sea de izquierdas suele tener alguna buena idea, y encima ama a su patria.

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