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Un taparrabos para Evo

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Borracho de poder y de odio, Evo Morales, el agitador boliviano vencido en las elecciones del año pasado que ha conseguido exiliar al presidente legítimo, ha reclamado a España indemnizaciones y disculpas por el genocidio que sufren los indios desde hace cinco siglos. Por lo que se ve, las disculpas presentadas por los socialistas en 1992 no han sido suficiente para las Menchús y los Evos.
 
Como el Tribunal Penal Internacional, la ONU y la izquierda europea comparten las reclamaciones de Evo, quién sabe si los españoles no seríamos forzados a entregar unos cuantos cientos de millones de euros. Por ello, sería pertinente que se elaborase una réplica a la exigencia de Morales. Por ejemplo, desde 1824 (batalla de Ayacucho), Sudámerica es independiente de España. Lo que ha pasado a partir de entonces es asunto de ellos.
 
En la agricultura, yo acepto un empate. De América se trajeron el tomate, la patata, el pimiento, la piña, las judías verdes y el maíz. A cambio, se llevaron el trigo, la manzana, las alubias, los garbanzos, las naranjas, los limones, los melones y la vid. Pero en lo demás, los indios están en deuda. Las civilizaciones indias, aunque tenían grandes conocimientos de astronomía y arquitectura, desconocían el hierro y la forja del acero, al igual que un invento que circulaba por Asia, Europa y África desde hacía milenios: la rueda. Como destaca el mexicano José Vasconcelos, los descubridores liberaron a los indios de parte del trabajo manual gracias a los burros, las mulas, los bueyes y los caballos.
 
El tabaco vino de América, lo que, tal como manda la corrección política, es más un daño que un don. ¡Cuántos millones de personas han muerto desde el siglo XVI a causa de esa planta! Otra partida al debe de los nativo-americanos.
 
Con los españoles llegó el catolicismo (para mí la religión verdadera, ¡qué le vamos a hacer!) y gracias a él la dignidad de la persona y la igualdad en la condición de hijos de Dios de todos los seres humanos. En consecuencia, desaparecieron arraigadas costumbres indígenas como los sacrificios humanos y la antropofagia y se impusieron las Leyes de Indias.
 
Por último, la conquista implantó el español, un idioma que ha permitido superar las barreras a la comunicación. No es lo mismo emigrar a Estados Unidos, a España o a Chile hablando español que sólo aymará.
 
Si Morales y su gente consideran que todo lo anterior es un debe a cargo de España, que empiecen por devolver lo que recibieron. Don Evo tendrá que volver al taparrabos, prescindir del español y bajarse del coche. A ver cuánto tiempo tarda en buscarse una litera tirada por esclavos, a la manera del Gran Inca.
 
Otra consecuencia sería el cierre de las fronteras españolas a toda emigración boliviana y, por supuesto, la deportación de los miles de compatriotas del señor Morales que se ganan en España su sustento.
 
Si lo hiciésemos así, yo no me opondría a satisfacer la petición del golpista Morales. ¿No te gusta el traje de viscosa? Pues lo devuelves y te llevas tu taparrabos.
 
Por último, propongo que los españoles preparemos sendas facturas por los daños causados por los italianos como sucesores de los romanos (los habitantes de Numancia y los familiares de Viriato pueden recibir cantidades mayores que las del resto de los españoles) y a los marroquíes, como lugar del que partió la invasión musulmana del 711 y descendientes de los agresores (las ciudades españolas arrasadas, como Mérida, y en las que se produjeron martirios, como Toledo y Córdoba, tendrán preferencia para cobrar). Eso sí, los abogados que redacten las demandas que se cuiden de incluir los beneficios recibidos de Roma, desde el latín al alcantarillado, como parte de la indemnización. Yo no tengo ganas de vestirme con pieles de ciervo.

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