Menú

La batalla del lenguaje que se libra hoy en Madrid

El Gobierno municipal de Manuela Carmena trata de deslegitimar las instituciones.

18

El Partido (único, por supuesto) protagonista de la novela 1984 de Orwell profesa una ideología llamada Socing: Socialismo Inglés. El lema de dicho partido es el siguiente:

La guerra es paz
La libertad es esclavitud
La ignorancia es la fuerza

1984 es un libro de referencia en la literatura antitotalitaria porque ilustra como pocos la importancia que tiene para el comunismo el dominio del lenguaje. El régimen totalitario en la novela no sólo se preocupa por reescribir diariamente el pasado. También se vuelca en definir el significado de las palabras en función de sus intereses políticos. De ahí el lema arriba señalado. Un Estado que es capaz de decidir e imponer el significado de las palabras aun cuando dicho significado sea diametralmente opuesto al original es un Estado que ha alcanzado el poder absoluto.

Este anhelo de la Izquierda por someter el lenguaje a sus intereses políticos es sólo comparable con el que tiene por someter al otro gran referente de organización espontánea humana: el mercado. La Izquierda recela de toda organización ajena a la política. Por eso basa gran parte de su labor en intentar controlar el mercado y el lenguaje. En el caso del lenguaje, sabe que muchos términos tienen carga ideológica y, por eso mismo, debe controlar aquellos que mejor reflejan sus prioridades.

La Izquierda ha tenido gran éxito en cambiar el significado de varios términos. Por ejemplo el de solidaridad. La solidaridad se refiere, en origen, a la voluntad del ser humano por ayudar y acercarse a los necesitados. La Izquierda ha conseguido que la solidaridad sea hoy su contrario. La solidaridad es, para gran parte de la población, la obligación que tiene el Estado de ayudar a los más necesitados. Es decir, la responsabilidad de ayudar ya no recae en cada uno de nosotros sino en un ente abstracto, el Estado. La gran perversión de este cambio de lenguaje es que, individualmente, hoy podemos negarnos a sentirnos responsables de ayudar a los demás con el argumento de que esa ayuda la debería prestar el Estado. Si el Estado no impide que haya necesidad, dice el progre solidario, la culpa es de su falta de recursos y de que los ricos no paguen suficientes impuestos. La solidaridad se convierte, pues, en la gran coartada para no tener que ayudar uno mismo a los demás. Menuda ironía. Ya conté aquí en LD un ejemplo concreto de la solidaridad progre de Pablo Iglesias, vivida en primera persona.

El Gobierno municipal de Manuela Carmena persigue con saña el objetivo de reescribir el significado de ciertos términos. Daré dos ejemplos. El primero se refiere a la participación. La base de la participación es la pluralidad de opiniones. Es precisamente porque en toda sociedad existen opiniones distintas y, a menudo, contrapuestas que se deben fomentar procesos de participación. Gracias a estos procesos se sabrá cuántos piensan una cosa y cuántos otra. Buen ejemplo de ello es cualquier elección. En unas elecciones, la gente piensa cosas distintas sobre quién debería ostentar su representación en las instituciones, y sólo una votación libre puede dirimir estas diferencias.

Manuela Carmena está fomentando una definición de la participación que destruye su intrínseca relación con la pluralidad. Las reuniones de las asambleas en las que se basa su participación (sean físicas o virtuales, en la web) se definen siempre por una característica: la exclusión del disidente. Son reuniones de personas que comparten criterios básicos y, como mucho, discrepan en los matices. Reúnen a personas, en suma, que son mayoritariamente afines a Carmena. Como tales, creen que encarnan al pueblo y, por tanto, son soberanos para decidir lo que sea. Recordemos que asamblea en ruso se dice "sóviet".

Esta participación tiene un objetivo político claro: deslegitimar las instituciones en las que se basa la actual democracia representativa en España (o, en palabras de Pablo Iglesias, "romper el candado de la Constitución"). En el caso de Madrid, el objetivo que abatir es el Pleno del Ayuntamiento. Dado que Carmena no controla el Pleno y, en ocasiones, éste aprueba mociones que van en contra de sus deseos (caso de los impuestos), su legitimidad y acción debe ser socavada. De ahí la urgencia de implantar una participación que sustituya la acción del Pleno y ofrezca una legitimidad alternativa al Gobierno de Carmena. Este vídeo resume el argumento sobre la mentira de la participación promovida por Carmena.

Otro ejemplo de retorcimiento del diccionario tiene por objetivo el término transparencia. Para Carmena, y la izquierda en general, la transparencia se centra en saber cuánto dinero tiene cada representante político. El PP en el Ayuntamiento de Madrid defiende que el patrimonio es importante, pero que hay otra información igualmente relevante que también deberían hacer pública los concejales. Por ejemplo, su experiencia laboral, sus estudios, las subvenciones que hayan podido recibir, los impuestos que hayan pagado y sus posibles antecedentes penales. Por eso hemos publicado unas declaraciones de transparencia que van mucho más allá de los bienes que poseemos. El Gobierno de Carmena, por ahora, se ha negado a seguir este ejemplo. ¿Por qué será?

La labor del PP en la oposición del Ayuntamiento de Madrid es variada. Implica el control de las decisiones del Gobierno de Carmena, en particular en lo referido a la asignación de sus enormes recursos económicos (4.500 millones de euros). Pero una labor clave será también esta batalla por el lenguaje político. No vamos a doblegarnos y permitir que la Izquierda radical someta el lenguaje a sus intereses políticos. Ese es un paso decisivo en su objetivo de imponer su poder. Por eso mismo nos vamos a oponer con todas nuestras fuerzas.

Percival Manglano, concejal del Ayuntamiento de Madrid por el Partido Popular.

En España

    Lo más popular

    0
    comentarios

    Servicios

    Máster EXE: Digital Marketing & Innovation