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Percival Manglano

La emergencia social era el sillón de mando

Los fustigadores de la Casta han hecho todo lo posible por convertirse en Casta. Pero han fracasado.

Percival Manglano
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Percival Manglano - La emergencia social era el sillón de mando
EFE

Pablo Iglesias quería tocar poder. Su época de tertuliano en La Sexta ya se le hace antediluviana. Sus ambiciones actuales solo se podían ver satisfechas con el poder del BOE y de la fuerza ejercido por el Estado.

Hace tres años se pidió una vicepresidencia, los ministerios de Interior y Defensa, el CNI y RTVE. Ahora quería, por lo menos, lo mismo. La única diferencia es que en esta ocasión no lo pidió en rueda de prensa. Iglesias quería poder real, no el que da una vicepresidencia social. Porque, por mucho que Podemos justifique su existencia con una multitud de emergencias sociales que asolan a los españoles, su prioridad no es alcanzar el poder para combatirlas. Su prioridad es alcanzar el poder, punto.

El problema es que el PSOE le lleva 120 años de ventaja con esa estrategia. Las emergencias sociales son simples señuelos para disimular y justificar la descarnada ambición de poder. Y, una vez ocupado el poder, éste no se comparte. El PSOE no pensaba ni por asomo dar ningún tipo de mando en plaza a sus primos chavistas. Plantar la semilla del chavismo en su Gobierno abriría la puerta a debilitar su ejercicio del poder, y con eso no se negocia.

Los fustigadores de la Casta han hecho todo lo posible por convertirse en Casta. Pero han fracasado. La mejor evidencia de la voluntad de Podemos por acastarse es que no ha planteado en estas últimas semanas ni un mínimo esbozo de programa de Gobierno. Esto contrasta, por ejemplo, con el acuerdo de las derechas en Andalucía. Ahí primero hubo un acuerdo de Gobierno y luego un reparto de sillones. El PSOE y Podemos sólo han negociado sillones. No han hecho ni el mínimo esfuerzo por poner encima de la mesa las prioridades de su futuro Gobierno. No lo hicieron hace un año, cuando plantearon la moción de censura, porque ahí el único objetivo era, claro está, echar al PP. Pero ahora, cuando tocaba acordar un Gobierno para cuatro años, la Izquierda hubiese podido intentar guardar las apariencias de su proyecto. Pues ni por esas. Sólo importaban los sillones.

Dicho todo esto, benditos sillones. El fracaso de PSOE y Podemos a la hora de formar Gobierno es una buena noticia. España está mejor con un Gobierno provisional que con uno acordado por socialistas y chavistas. El daño que pueda hacer Sánchez durante los próximos meses será menor al estar en funciones. La sequía legislativa será una bendición para los españoles, vista su alternativa.

Eso sí, prepárense para oír hablar mucho de Franco durante los próximos meses. A falta de políticas, Sánchez y los suyos echarán mano del comodín de Franco para tener contentos y distraídos a los suyos. El Gobierno estará en funciones, pero por lo menos estará conformado por un grupo de valientes antifranquistas que lucharán con denuedo contra el dictador muerto hace 44 años.

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