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por Peter Turner

Marruecos y los EEUU

Peter Turner
Aliados principales
El Reino de España es un aliado perteneciente a la OTAN, y los Estados Unidos tienen adquiridas obligaciones con sus aliados. Esto quiere decir que, en el hipotético caso en que España sea agredida por un país no perteneciente a la OTAN, los Estados Unidos ayudarían a España, del mismo modo que España ayudaría los Estados Unidos si un país no perteneciente a la OTAN los agrediese. Bien es verdad que, si un país miembro es agredido por un país no-OTAN y la organización no quiere actuar (por ejemplo, algún miembro prominente impide un acuerdo en ese sentido, como ha ocurrido recientemente), los EE UU no pueden ayudar a ese país agredido en cuanto que miembro agredido de la Alianza. Pero si OTAN se hace cargo de la cuestión, los EE UU serán un fiel aliado en cuanto que miembro de la Alianza.
 
Se podría alegar que España firmó unas condiciones especiales para la entrada en OTAN que hacen que su posición no sea exactamente igual que la de otros miembros, ya que esas condiciones especiales reducen las obligaciones que tiene España respecto a los demás. Correspondientemente, alega este argumento, los demás tienen menos obligaciones con España. No es así, España entró en OTAN con la garantía de que habría protección igual. Los EE UU no se inhibirían en caso de conflicto, ya que el espíritu de la relación es tan importante como la letra. Por ejemplo, si España decidiese hacer uso del derecho de defensa, los EE UU podrían considerar tal uso con comprensión, si de verdad hubiese habido una agresión previa, dada la importancia que el poder ejecutivo español confiere al vínculo con los EE UU. Prominentes miembros del actual ejecutivo español han calificado de muy importante tal vínculo.
 
La relación con España, basada en la confianza
Algunas medios informativos se muestran preocupados porque creen que, de alguna forma, haberse retirado de Irak (y la conducta que hubo allí antes de salir del país) es igualable a no haber cumplido un tratado con los EE UU. Lejos de la realidad. Al contrario que las operaciones de los Balcanes, que no se hicieron bajo paraguas de la ONU pero sí de la OTAN, la III Guerra del Golfo no involucró a la Alianza, sino que fue una amplia coalición ad hoc de países, algunos OTAN. El hecho de haberse retirado de Irak y el modo de realizar las tareas allí no afectan, por tanto, a los compromisos que los EE UU tienen con España en cuanto aliado OTAN.
Dicho de otra forma, los EE UU ven en España un aliado. Donde hay confianza, una relación basada en la confianza, los EE UU devuelven amistad. También es cierto que, si se pierde la confianza, se pierde un pilar esencial de la relación.
 
No vemos razones para la preocupación
Se espera de los aliados principales que se sientan obligados por los principios que mencionábamos en un artículo anterior. Cuantos más países son nuestros aliados, hay menos inestabilidad y se mejoran las condiciones de vida (nunca lo suficientemente rápido, por supuesto). No es mérito nuestro, es que cuantos más países viven según los valores que compartimos, mejor para la seguridad colectiva y para los ciudadanos de los países con tales valores. Por eso, a pesar de la imagen que nos atribuye la prensa progresista, confundiendo lo que desean que nos suceda con lo que sucede en realidad, no nos faltan los candidatos para acuerdos bilaterales de asistencia mutua, de reducción de aranceles, etc., ni nos faltan peticiones para involucrarnos en problemas difíciles.
 
Los aliados principales no pertenecientes a la OTAN de los EE UU fueron, inicialmente, Australia, Egipto, Israel, Japón, República de Corea y Nueva Zelanda. A estos se añadieron Jordania y Argentina. Y de los aliados principales de los EE UU ¿cuántos han invadido o dañado países vecinos desde que son tales aliados? ¿Cuántos se han visto implicados en actos de terrorismo en otros países? Ninguno. A pesar de las notables diferencias entre estos países (comparen climas de Nueva Zelanda y Jordania, por ejemplo), todos ellos comparten unos mínimos valores que reducen muchísimo la posibilidad de conflicto armado.
 
Por tanto, no deberían pensar que la seguridad en la zona del Estrecho va a empeorar, al contrario, deberíamos conseguir, con el tiempo, que otros países se adhieran al sistema de seguridad colectiva y valores humanistas, al margen de la tradición, la religión mayoritaria, etc., de cada uno. Lógicamente, a los fundamentalistas islamo-fascistas no les gustará, pero todos los demás estamos de acuerdo en que lo que queremos para nuestros hijos es que vivan en un sistema donde los derechos y deberes no dependan de la etnia, religión, sexo, u otras condiciones de nacimiento. Es decir, el sistema democrático liberal, con las variedades esperables en cada país, por supuesto.