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El carácter del PNV

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El programa del PNV está perfectamente contenido en estas frases de Sabino Arana: "El euskeriano y el maketo, ¿forman dos bandos contrarios? ¡Ca! Amigos son, se aman como hermanos, sin que haya quien pueda explicar esta unión de dos caracteres tan opuestos, de dos razas tan antagónicas". Esa armonía, que Arana se propuso destruir, nace de la comunidad de sentimientos, historia y religión entre los vascos y los demás españoles. La perversión de los conceptos ha conducido, como tantas veces, a utilizar ideales en apariencia plausibles como instrumentos de opresión. Hitler, en nombre de los derechos del pueblo alemán, envenenó la mente de millones de alemanes y los llevó a una inmensa catástrofe. Stalin, invocando los intereses proletarios, privó de derechos al proletariado y lo sometió a un régimen de terror. El pequeño Arana quiso emplear el cristianismo para transformar en odio y desprecio el "amor de hermanos" entre españoles, y exaltando el carácter y la "raza" vascos, pretendió amputarles parte esencial de su identidad; lo mismo, a la inversa, que si quisiera extirpar el vascuence. Ese programa implicaba la guerra civil entre vascos.

Tales ideas excluyen al PNV de la democracia, aunque la democracia deba albergarlas legalmente, como al comunismo o al nazismo. No son la única tradición del PNV, pero sí una de las principales, y por desgracia se han impuesto en momentos clave, como en 1936. Entonces, los católicos nacionalistas, pensando que el Frente Popular ganaría la guerra, se desentendieron de la sangrienta persecución religiosa y alentaron al gobierno a manipular la (muy relativa) excepción de Vizcaya en esa persecución, para intentar desmentir la evidencia ante la opinión mundial. Al acercarse la derrota, no les importó preservar la industria vizcaína para Franco, negociar una rendición separada, y traicionar a las tropas asturianas y santanderinas, camaradas de armas en la defensa de Vizcaya, informando al enemigo común de las mejores vías de ataque. La deslealtad y la hipocresía tienen fuerte arraigo en ese partido. ¡Los maketos no merecen mejor cosa!

Con la democracia, el PNV ha vacilado entre aceptar las leyes como normas de convivencia, o explotarlas, degradándolas, para sembrar el agravio y el odio, y construir un cacicato. Han optado por lo último y resuelto finalmente pasar del cacicato a la dictadura, del brazo de EH. El peor error de los partidos democráticos, en especial del PSOE, pero no sólo de él, ha sido cerrar los ojos a este proceso, e incluso darle alas con claudicaciones que, como las claudicaciones ante el nazismo en otros tiempos, han pavimentado un camino a cuyo final se percibe claramente el infierno.

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