Menú

El otro racismo

0
Decía un personaje de raza negra —lamento no recordar quién pues fue una lectura ocasional en la sala de espera de un médico— que él detectaba con facilidad a los racistas disimulados: soltaba alguna estupidez obvia, y si sus interlocutores ponían cara de comprensión y asentían, ya sabía la clase de idiotas racistas que tenía enfrente.

Ese tipo de racismo está extendidísimo entre nuestros progres y oenegés (no todas, pero sí muchas, quizá la mayoría). Aunque ellos niegan la superioridad occidental, creen en ella hasta un grado tan pintoresco que convierten a los países occidentales en una especie de demonios-dioses omnipotentes. A ellos achacan todos los males de los países pobres, y al mismo tiempo les atribuyen el mágico poder de cambiar la situación con sólo aplicar ciertas recetas "anticapitalistas". La clave de esta demagogia consiste en "liberar" a una serie de gentes y países de la pesada carga de la responsabilidad, atribuyéndola por entero al demonizado capitalismo. Pero semejante "liberación" sólo conduce, como siempre ha pasado, a la servidumbre, pues la responsabilidad es sólo la otra cara de la libertad. Para tales racistas, las poblaciones pobres se compondrían de débiles mentales, ineptos para pensar u obrar por su cuenta.

Naturalmente esa visión de las cosas viene al pelo a los tiranos tercermundistas, empeñados precisamente en mantener a sus pueblos en minoría de edad: por una parte ofrece un chivo expiatorio a las gentes mantenidas en la miseria, y por otra permite "chulear" a los países ricos para obtener ayudas, cuyos beneficios nunca llegan a la población.

Otra manía de esos racistas es presentar el colonialismo como un mal absoluto, por el cual Occidente debería pagar permanentemente… ya se sabe a quiénes. Pero ¿no tuvo la colonización, además de su vertiente sangrienta y humillante, contrapartidas como la introducción de la técnica, de la medicina, la enseñanza y hasta de las mismas ideologías independentistas? En los años 50-60 las colonias se independizaron, "tomaron su destino en sus manos", se hicieron "mayores de edad", pero el balance, casi medio siglo después, resulta harto frustrante, sobre todo en África. ¿Se debe ello a una inferioridad natural, como implican los solapados racistas, supuestamente protectores, o a que sus dirigentes optaron por el "socialismo árabe", el "socialismo africano", una "no alineación" antioccidental, etc.? En realidad, las recetas mágicas pregonadas por estos racistas han sido aplicadas ya, con terquedad increíble pese a su evidente y costosísimo fracaso.

Pero nunca veremos a estos obtusos demagogos examinar la experiencia histórica. Al contrario, siguen empecinados en fomentar todo aquello que, sin traer ningún beneficio a las poblaciones pobres y oprimidas, perjudique a las occidentales; desde la inmigración descontrolada al terrorismo, pasando por la siembra de resentimientos generalizados.

En Sociedad

    Lo más popular

    0
    comentarios

    Servicios