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Los hechos y su orden

Pío Moa

Desde hace algunos decenios se ha impuesto en España, como una seudorreligión, esa propensión utópica o racionalista, reducida a unos cuantos prejuicios contradictorios. (Volver)
aristocc dijo el día 18 de Julio de 2011 a las 19:57:53:


Muchas veces me he preguntado porque es tan díficil ponerse de acuerdo.

Esta es LA pregunta de un analista histórico.

La respuesta parece una necesidad de comprensión y calma psíquica.

Muchas veces me he preguntado...

Porque no sabe la respuesta.

Urdin dijo el día 18 de Julio de 2011 a las 19:50:57:

Por un momento, cuando leía a Luís Suárez o incluso a usted pensába que el liberalismo español estaba intentando interpretar la figura y la obra del generalísimo dentro de un contexto más amplio que nos permitiese hacer un juicio retrospectivo de lo que han sido estos últimos 30 años de restauración democrática. En este sentido la figura de Franco sería parangonable a la de otros líderes autoritarios europeos como Bismarck, De Gaulle o Cromwell que aunque no pueden definirse como "liberales" en sentido estricto la democracia de su país tiene una deuda con ellos. Y el reconocer esto no significa que deba de volver aquel régimen pero si que es un acto de justicia. E incluso la "excepción" anglosajona tiene figuras autoritarias como del Lincoln o la de Roosveelt que si las abordamos de cerca son menos "liberales" de lo que a primera vista pudiera creerse. El hacerlo de otro modo podría llevar a algunos a esa suerte de "purismo" del cual tanto se han reído que provocaría una ruptura entre el plano histórico y el plano intelectual de las ideas. Desde el liberalismo, algunos se han reído del tema de la "revolución pendiente" cuando los falangistas intentaban denunciar los derroteros de los reformistas del franquismo, algunos de cuyos argumentos no era necesario ser falangista para estar de acuerdo con ellos y 30 años después se ha demostrado que efectivamente las cosas eran así. Parecido juicio se ha hecho, desde estos sectores de la dicotmía enmtre "socialismo real" y "utopía socialista." Este planteamiento, a decir del liberalismo, llevaba tanto a falangistas como a marxistas a sustraerse a sus responsabilidades históricas. Estoy dispuesto a asumir esto si y sólo si veo un esfuerzo de parecida sinceridad en lo que se refiere a la dicotomía entre ideología liberal y aplicación práctica del liberalismo, cosa que cuando usted la plantea si quiera de un modo tímido parece suscitar sobre su persona la ira de Júpiter. De verdad espero que la sangre no llegue al río porque , creo que no hay derecho. Y España, a secas, se merece un juicio histórico valiente que de razón de su situación y eso sólo se consigue reconociendo sus errores. Muchas gracias.

aristocc dijo el día 18 de Julio de 2011 a las 18:50:38:


¿Por qué es tan dificil ponerse de acuerdo?

Es LA pregunta de un analista histórico.

La respuesta parece una busqueda de comprensión y calma psíquica.

5326 dijo el día 18 de Julio de 2011 a las 15:20:04:

Cada dia está más claro que don Pio Moa es el cerebro más lúcido de España. Una españa llena de cerebros de aldea y de "café Gijón".

Fausto19 dijo el día 18 de Julio de 2011 a las 14:14:38:

Hay buenos motivos para no darle la razón al enemigo. El primero, que no se comprenda lo que dice. Es como el paciente que asiste indeciso a la discusión entre varios médicos que no se ponen de acuerdo en su diagnóstico. Para el paciente no es una cuestión de ciencia, sino de fe. Debe elegir en qué médico deposita su confianza. Imaginemos ahora que uno de ellos es nuestro "hechicero" habitual, el que atendía a nuestros padres, y el otro el "hechicero" de un ejército enemigo que pretende expoliarnos o perjudicarnos de algún modo. ¿No se entiende con médicos? Pues piensen en economistas y políticos.
Hay otra razón, más poderosa que la ignorancia, para no comprender lo que dice el enemigo: no se le escucha. Da igual lo que diga, evitamos cuidadosamente prestar atención a sus palabras. Sólo percibiremos aquellos términos que nos parezcan ofensivos y que justifiquen el odio que tenemos a nuestro enemigo.
Este motivo se basa en que hay que evitar que el enemigo nos convenza. Es el enemigo, desea nuestro mal. Si nos convence, si le escuchamos y no tenemos forma de rebatirle, le estamos facilitando que nos destruya.

Podemos apreciar que el punto de partida NO ES RACIONAL, SINO VISCERAL. Los grupos y personas intuitivas no estudian las distintas alternativas de forma racional para elegir la que parezca mejor según los argumentos planteados. Eligen, a menudo a golpe de vista, al bando o líder que consideran bueno, honesto (es decir, al que los va a proteger). Los otros, los que no forman parte de ese grupo, pasan a ser enemigos. Esa es la primera decisión. Después, vienen las consideraciones que indicaba antes.

rawolf dijo el día 18 de Julio de 2011 a las 13:38:26:

Desde la humildad del aficionado y en el último día de vacaciones que me permite dedicar tiempo a estas cuestiones que, por otra parte, me apasionan.

Si no le he entendido mal, su planteamiento es que la secuencia de hechos o datos históricos tiene capacidad explicativa por sí misma, sin necesidad de una teoría previa que les de sentido.

Voy a poner un ejemplo, que expone JHS en sus clases, que me parece muy ilustrativo:

Imagínese dos extraterrestres que con un sofisticado dispositivo enfocan a un lugar concreto del planeta tierra y detectan y registran cuidadosamente a un compuesto de carbono e hidrógeno, contenido en una membrana que le separa del exterior, con la capacidad de desplazarse de forma autónoma que aprovecha la misma para acercarse a una mampara de sílice que se abre a su paso, se acerca a un elemento construido a partir de fibras vegetales, se acerca otro ente de características similares, emiten unos sonidos guturales, el último ente en aparecer en escena gira sobre si mismo, coge un recipiente de plástico en cuyo interior hay una sustancia untosa con una determinada composición química, que entrega al primer ente y éste, a su vez, le entrega al segundo un trozo de celulosa con tinta. Han registrado el fenómeno de forma exhaustiva, secuenciada y precisa, pero no han entendido nada: una señora entrando en una farmacia para comprar un cosmético que paga con un billete de 20€.

Sin teoría previa, dada la situación de un nivel de vida menor y bajos impuestos en el siglo XIX respecto de un nivel de vida mejor y altos impuestos en el siglo XX y XXI, no podemos saber si el nivel de vida actual SE DEBE a la alta fiscalidad o sucede A PESAR de la alta fiscalidad.

malaspul dijo el día 18 de Julio de 2011 a las 13:32:22:

Si me hubieran explicado en su día, las matemáticas, -asignatura que de estudiante se me atragantaba- de la forma en que el señor Moa explica estos asuntos, otro gallo me hubiera cantado. Si yo hubiera tenido profesores con la capacidad de don Pío, para hacer tan entendibles materias, aparentemente, tan complejas...Así, es. Comprendo perfectamente lo que dice, pero yo hubiera sido incapaz de expresarlo.
Da gusto leer a este hombre.

Fausto19 dijo el día 18 de Julio de 2011 a las 09:52:48:

"nuestra psique necesita ante todo "comprender" y no puede tolerar la falta de sentido en el mundo". NO VA ASÍ. Esta frase es parcialmente correcta para el sector RACIONAL. Para aquellas personas con capacidad de deducir consecuencias a partir de unas premisas. Son una minoría. Relativamente fáciles de encontrar entre ingenieros mecánicos, eléctricos, informáticos, matemáticos. Sobre todo varones. En particular, es correcta para el sector RACIONAL CIEGO. Para aquellos que son incapaces de reconocer a golpe de vista a quien intenta engañarles o a quien alberga malos sentimientos hacia ellos.
La mayoría de la población no funciona así, no puede funcionar así, no tienen suficiente capacidad para deducir, para "comprender" el mundo. Lo que pueden hacer y hacen, es seleccionar a quien deben seguir. En quien pueden confiar. Una vez han tomado partido por alguien o algo en concreto, lo seguirán sin importar las contradicciones lógicas... porque no les mueve la lógica. No les importa. Son "ciegos" para la lógica, no la comprenden. Comprenden el "éxito", abandonarán a su líder si van cada vez peor. Sobre todo, sienten la pertenencia a un grupo, perciben (a menudo correctamente) al mundo dividido en grupos hostiles, no dan la razón a un grupo que consideren contrario ya que, en su percepción, es un enemigo.

Vendeano dijo el día 18 de Julio de 2011 a las 09:24:33:

El conocimiento es el continuo tejer entre nosotros y las cosas. Dijo alguien que las teorías son como redes, y sólo el que lanza recoge. Pero además hay que comprobar luego qué peces quedan dentro y qué peces quedan fuera.

En la España de los años 30, la red del liberal utópico no encontrará demasiadas sardinas demócratas. No debe culpar a quien mató al tiburón.

jomandoo dijo el día 18 de Julio de 2011 a las 03:37:04:

No hay hechos sin un orden, ni orden sin hechos. Los hechos, la realidad es dura, terca pero es la que puede hacer cambiar o ajustar las teorías, para que éstas no parezcan tan lejanas, tan imposibles. El liberalismo, la democracia actual es hoy, como la conocemos, una farsa, ya que no se da alternancia real de los grupos de poder (siempre los nacionalistas), ni los partidos gobernantes son controlados por un poder judicial independiente. Al no haber alternancia real de poder, ni separación real de poderes, todo permanece hundido e invadido por la corrupción. ¿Qué legitimidad puede tener un sistema político por muy democrático que se llame, si las leyes que se dan son demasiadas y los mismos que las dictan no se ajustan, sino que están siempre en buscando la trampa? ¿Acaso vale una democracia con muchos derechos autootorgados y muchas leyes inmorales, más que una autoridad que haga valer unas pocas leyes y derechos humanos básicos? La democracia, el liberalismo también puede ser una utopía inalcanzable, igual que en una dictadura se pueden cumplir y hacer cumplir leyes humanas de libertad individual y derechos fundamentales. El liberalismo debería empezar por reconocer y liberarse a sí mismo de sus propios fardos, de sus mentiras y sus cargas. Si no se corrigen los hechos, no habrá orden. Lo-que-debe-ser será sólo cuando lo-que-no-debe-ser no sea.

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