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Los mitos de Ángel Viñas

Stalin atendió ante todo a sus propios planes, que consistían en utilizar el Frente Popular al servicio de su política exterior, como bien saben, pero disimulan un tanto, los dos autores.

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Ángel Viñas y Fernando Hernández han escrito en El País sobre los últimos días de lo que ellos (y tantos otros) llaman la República y que en realidad era el Frente Popular, precisamente la coalición izquierdista que destruyó la legalidad republicana y provocó la guerra civil. Por lo demás, aquellas semanas últimas de la guerra han sido estudiadas inmejorablemente por Ricardo de la Cierva. Pero, en fin, veamos los puntos de Viñas y Hernández:

  1. "La victoria franquista, tras la caída de Cataluña, parecía inevitable". No tanto: el Frente Popular disponía de al menos medio millón de soldados, una escuadra muy considerable y grandes ciudades. Con desventajas mucho mayores se habían defendido los nacionales en bastantes ocasiones. Además estaba la perspectiva de enlazar la guerra civil con la europea que se vislumbraba próxima, como deseaban Negrín y los comunistas: fallaron por poco, sólo por cinco meses.
  2. "Madrid padecía hambre y privaciones" ¿Sólo Madrid? ¿Y sólo entonces? El año 1938 fue el de mayor hambre en España en todo el siglo XX, y empeoró en los primeros meses de 1939. Y esa hambre se produjo casi exclusivamente en la zona izquierdista, producto de la pésima gestión y corrupción de los dirigentes y el desinterés de los obreros y campesinos por defender una causa en la que, evidentemente, pronto dejaron de creer.
  3. "No había ninguna conspiración comunista". La cuestión carece del menor interés: había la decisión de Negrín y el PCE de seguir la lucha con el designio señalado, sin importar las víctimas ni las destrucciones; y la decisión contraria de Casado, Besteiro, Mera, etc., de impedirlo. Esto fue lo importante.
  4. "Negrín no actuaba al dictado del PCE". Otra cuestión insignificante. En la práctica, Negrín, Stalin y los comunistas actuaron siempre de acuerdo, con diferencias ocasionales y menores. Eso es lo que cuenta. Las razones de la colaboración de Negrín tampoco son difíciles de encontrar: él había sido el principal autor del envío de las reservas financieras españolas a la URSS, poniendo el suministro principal de armas y otras cosas en manos de Stalin. Y, hombre realista, comprendía que no tenía más remedio que seguir ese camino hasta el final. No era preciso que le dictasen nada.
  5. "Ya antes del golpe casadista Stalin se había lavado las manos de la República, en parte porque no existían posibilidades de que resistiera y en parte, también, porque el Gobierno francés había entorpecido los flujos de suministro". Por supuesto, Stalin atendió ante todo a sus propios planes, que consistían en utilizar el Frente Popular al servicio de su política exterior, como bien saben, pero disimulan un tanto, los dos autores. Y el Gobierno francés facilitó casi siempre el suministro, incluso cuando oficialmente lo cerraba. Las dificultades de última hora, en Cataluña, se debieron a que el avance franquista fue tan rápido que impidió a las izquierdas aprovechar el gran número de aviones y otro material que les estaba llegando.
  6. "La Flota huyó y cortó toda posibilidad de evacuación masiva". Ni Negrín ni los suyos tenían la menor intención de una evacuación masiva, pues querían enlazar con la guerra mundial, como dijimos, lo que habría multiplicado los daños y víctimas en España. De hecho no se preocuparon en absoluto de evacuar a nadie, ni siquiera a sus chekistas y sicarios más comprometidos. Sí se preocuparon, en cambio, y con total eficacia, de evacuar inmensos tesoros robados al patrimonio nacional. "Detalles" que ni se molestan en citar los dos autores.
  7. "La consigna casadista, paz sin represalias, resultó irresistible". No para todos, pues Franco nunca engañó a nadie: exigió la rendición incondicional y prometió castigo para los culpables de crímenes.
  8. "En el ínterin, una corta resistencia comunista en Madrid fue ahogada en sangre". Esto tiene gracia: como si los comunistas no derramaran sangre a su vez. Aparte de que ¿por qué la rebelión comunista fue "corta", cuando contaba con total superioridad militar en la zona? Un enigma que escapa a la perspicacia de los dos historiadores, aunque ha dado mucho que pensar.
  9. "Franco no tuvo piedad con los vencidos". ¿Y qué piedad tuvieron los jefes del Frente Popular con sus prisioneros o entre ellos mismos? Por lo demás, tampoco es del todo cierto lo que dicen Viñas y Hernández. Cuando se hundió el frente, el 26 de marzo, las tropas nacionales no irrumpieron en masa y con rapidez para capturar el mayor número de enemigos, como podían haber hecho, sino que avanzaron con parsimonia pese a no encontrar resistencia. Así, los revolucionarios tuvieron cuatro días para concentrarse y ser evacuados desde Alicante u otros puertos. En realidad tuvieron bastantes más días, porque el final se veía venir desde antes. Pero la absoluta imprevisión y despreocupación de los jefes del Frente Popular por su propia gente hizo que apenas pudieran escapar unos pocos miles, a la desesperada. También este hecho, tan significativo, escapa a la atención de los dos sesudos historiadores.
  10. "La historiografía académica, Aróstegui, Bahamonde, Cervera, Graham, Preston (...) (y otras aportaciones), permiten recuperar los entresijos de lo que sucedió y, por ende, apuntalar una historia que prescinde de mitos y, en los posible, de prejuicios". No cabe duda de que estos dos historiadores son unos humoristas.
  11. Tres perlas finales para confirmar el humorismo de estos autores y de la no menos sesuda Helen Graham: "El PCE carecía de plan para salir de la guerra".Lo mismo que Negrín: querían enlazarla con la guerra mundial, como han explicado con la mayor claridad. Otra cosa es que el pacto Hitler-Stalin les hubiera pillado en una posición grotesca, pero eso escapaba a sus previsiones. O bien: "El sectarismo de la política comunista, imbuida –como ha dicho Graham—del deseo de defender un 'republicanismo fundacional', pero de tal forma que condujo inevitablemente a su aislamiento". Claro, Stalin y el PCE (o Negrín) defendían el "republicanismo fundacional", democrático. Como Hitler defendía a los judíos. Otra más: "El triunfo franquista sería el fin de todo lo que la clase obrera y la burguesía de izquierdas habían conquistado durante décadas".¿La clase obrera o los partidos mesiánicos que decían representarla? ¿Y qué conquistas habían hecho durante la República, no digamos bajo el Frente Popular? Como estos historiadores no especifican, me permitiré señalar algunas conquistas de esos partidos: la vuelta del hambre a niveles de principios de siglo; un estado de excepción casi permanente; Casas Viejas; la planificación de la guerra civil; las elecciones no democráticas de febrero del 36; la oleada de crímenes y el crecimiento en vertical del paro después de esas elecciones; los asesinatos entre esos mismos partidos; la enorme corrupción durante la guerra en la compra de armas y otras actividades... Grandes conquistas, ciertamente, y muy merecedoras de recordación.

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