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Mujeres vejadas

La medida busca presentar a las víctimas como vejadas "por ser mujeres", una estupidez muy de moda; y explotar los lados oscuros de los nacionales, olvidando los bastante más oscuros del Frente Popular y los muchos positivos del franquismo.

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Como es sabido, aunque no bien divulgado, la guerra civil española fue de intensidad bastante baja comparada con otras europeas de la época: alrededor de 300.000 muertos, entre los combates y la represión. En proporción causó muchas más bajas la guerra civil finlandesa; y la ruso-finlandesa hizo en solo tres meses tantos muertos como la de España en casi tres años. Durante la guerra mundial, varias batallas concretas causaron muchas más bajas mortales que toda la contienda española, y en el sitio de Leningrado, que duró lo mismo que nuestra guerra civil, murió el triple de personas. También fue muy inferior la proporción de víctimas femeninas en España. La mayor parte de esas víctimas cayó por la represión, siendo insignificante el número de las debidas a combate, aunque las izquierdas movilizaron a milicianas, muchas de ellas reclutadas, según Líster, en los burdeles. Las cifras de la represión más fiables son las de Ramón Salas Larrazábal corregidas por Ángel David Martín Rubio, debiendo desecharse la mayoría de los estudios subvencionados por el poder socialista con objetivos políticos nada disimulados, y cuyos métodos ya criticaron tanto Salas como Martín Rubio.

Salas no menciona las mujeres muertas por el terror en la zona nacional, seguramente por ser una proporción muy baja. La proporción en el Frente Popular fue de un 6,44%, llegando en Barcelona al 13,05%, cifra realmente extraordinaria, que Salas cree pudo corresponder al fusilamiento de prostitutas por Durruti, un episodio que otros niegan. Por lo demás, por algo hacía Margarita Nelken –cuyo nombre ostentan hoy diversas instituciones– llamamientos como estos:

Allí las tenéis, en los atardeceres sevillanos, paseando con algazara por calle de Tetuán con sus estampitas del sagrado corazón y sus lacitos bicolores al pecho (...). Vitorean a España y a Cristo Rey, y en su representación máxima, al ex general Queipo de Llano. Porque la máxima representación de su España y de su religión es un oficial traidor, sádico y borracho. (...) Podríamos citarlas una por una como las enumera el pueblo sevillano (...) en esa lista grabada en su memoria y cuya cuenta habrá de saldarse inexorablemente. Ya falta menos. Cuando llegue el momento no faltarán, de seguro, gentes sencillas, gentes todavía liberales, para implorar piedad para las mujeres. Ese día habrá que establecer la diferencia –rotunda, infranqueable– entre las mujeres y las hembras.

A las hembras de los señoritos había que tratarlas así:

¿Venganza? ¿Represalias? No digas cosas absurdas, camarada (...) todavía eres liberal A las alimañas se las aplasta por eso: porque son alimañas. Y a las fieras dañinas para el hombre, el hombre consciente debe suprimirlas para salvaguardia de la humanidad. Allí las tenéis, camaradas. Allí habréis de encontrarlas.

En muchos casos, las mujeres víctimas de las chekas eran violadas, torturadas o maltratadas de diversas formas. En el bando nacional predominaron las vejaciones, a veces también violaciones, de mujeres izquierdistas, con pocas fusiladas. La vejación más típica consistió en el rapado de la cabeza al cero. Aun así, tampoco se llegó a los excesos de las izquierdas en Francia al terminar la guerra mundial, donde no solo eran rapadas, sino a veces paseadas desnudas entre una multitud vociferante, y casi siempre por haber mantenido relaciones amorosas con los ocupantes alemanes ("colaboración horizontal"), de las que nacieron unos 200.000 niños, que a su vez serían discriminados y despreciados.

Son episodios lamentables, sin duda, que conviene conocer como vacuna contra posibles repeticiones. Pero ahora la muy corrupta Junta de Andalucía, la más corrupta de España, probablemente, junto con los políticos catalanes, ha tenido una gran idea: "indemnizar" con 1.800 euros a las mujeres que digan haber sido vejadas por los nacionales (algo así prevé la ley totalitaria de memoria histórica para los familiares de etarras). Como habrá que formar comisiones o cosa así para hacer el paripé de investigar los casos, pues tendremos todavía más burocracia, sueldos y gastos. Pero con esa inversión esperan matar tres pájaros de un tiro: presentar a las víctimas como vejadas "por ser mujeres", una estupidez muy de moda; explotar los lados oscuros de los nacionales, olvidando los bastante más oscuros del Frente Popular y los muchos positivos del franquismo; y, en fin, ganarse unos cuantos votos de ingenuos, envenenando de paso a la gente. Tal como están las cosas, esos corruptos individuos tienen que pelear por cada voto. Y, en definitiva, "paga el pueblo".

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