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Ramón Villota Coullaut

El Senado esa "Cámara sin importancia"

Ramón Villota Coullaut
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Nunca, en nuestra historia democrática, se había dado una situación como la actual. El Congreso tiene una mayoría relativa, la del PSOE, y el Senado, en cambio, otra mayoría relativa de signo distinto, por parte del PP. Una situación, como la actual, nunca vista, puede provocar muchos choques, si va a tener una gran importancia en las posibles reformas de los Estatutos de Autonomía, aunque se intenten realizar sin modificar la Constitución.
 
Centrándonos en la reforma de los Estatutos de Autonomía –en Cataluña ya hay presiones en ese sentido- se requiere de su probación por mayoría absoluta, tanto del Congreso como del Senado, como se recoge en el artículo 147 de nuestra Constitución. Me parece muy difícil que se obtenga su reforma en esta legislatura, por tanto. El Reglamento del Senado y su desarrollo por medio de la Norma Supletoria para la Tramitación de la Reforma los Estatutos de Autonomía, con fecha de 30 de septiembre de 1993, se inicia recordando que el artículo 147.3 de la Constitución prevé que "la reforma de los Estatutos se ajustará al procedimiento establecido en los mismos y requerirá, en todo caso, la aprobación por las Cortes Generales, mediante ley orgánica" y recoge lo siguiente: “En el supuesto de que resultare aprobada alguna propuesta de veto el Presidente del Senado dará por concluido el debate sobre la propuesta y lo comunicará al Presidente del Congreso de los Diputados y al Presidente de la Asamblea Legislativa de la Comunidad Autónoma correspondiente.”
 
Así, el Senado, la cámara de representación territorial, es la llave para cualquier reforma estatutaria que se haga, aun cuando la misma se intente realizar sin reformar la Constitución. En cualquier caso, la reforma catalana parece que requiere, a su vez, de una reforma constitucional, pero para el caso de que se intente reformar el Estatuto sin reformar la Constitución –con el Proyecto soberanista de Ibarretxe cosas más raras se han visto y oído-, esta opción también está descartada. Porque contar con el Partido Popular para desmembrar España es bastante improbable.
 
Otro punto de fricción a tener en cuenta son las posibilidades que tiene el Senado de modificar las iniciativas legislativas aprobadas por el Congreso de los Diputados, lo que ocasionará que el Congreso deba debatir y votar nuevamente sobre las enmiendas aprobadas por el Senado, con la necesariedad de contar con la mayoría absoluta del Congreso cada vez que se cuente con un veto o enmienda de la Cámara alta o Senado. Y ello si contar con otra función de las Cámaras, la de control del Gobierno, o la del nombramiento de cargos en instituciones como el Tribunal Constitucional o el Consejo General del Poder Judicial. Así, la existencia de una Cámara con una mayoría contraria al Gobierno hace que se presente una legislatura en donde habrá más de un sobresalto. El vuelco electoral de los últimos días, desde luego, no ha sido completo.  

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