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Ramón Villota Coullaut

Los titiriteros solidarios de la SGAE

En el caso del top manta, sea cual sea la cuantía del beneficio obtenido se considera delito, lo que provocará que el inmigrante condenado no pueda legalizar su situación en nuestro país, dejándole abocado a un futuro de ilegalidad y marginación.

Ramón Villota Coullaut
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Durante los años en que el PP estuvo en el Gobierno, no dejamos de escuchar a nuestros titiriteros eso del "papeles para todos". Qué bonito, ¿verdad? Aunque ahora sean más discretos, ese eslogan nunca se le ha caído del todo de los labios a nuestra progresía. Pero no parece que sea más que un deseo, pues tienen en su mano la manera de acercar ese objetivo sin que por ahora hayan manifestado intención alguna de hacerlo. ¿Y qué podrían hacer nuestros artistas para ayudar a paliar el hambre en el mundo que, como todo el mundo sabe, se evitaría dejando entrar a todos los inmigrantes que lo deseen en España?

Los inmigrantes que entran sin permiso en nuestras fronteras no pueden trabajar de forma legal y suelen hacerlo, por tanto, ilegalmente. Eso cuando no acaban en la indigencia o la delincuencia. En muchas ocasiones, la única salida laboral que encuentran es el top manta, una actividad por la que, si son detenidos, se enfrenten a una sanción penal por delito que puede suponer de 6 meses a 2 años de prisión. Pero no es esa posible condena lo más importante para los inmigrantes ilegales. El problema al que se enfrentan si no son expulsados directamente –en la mayor parte de los casos no lo son, puesto que salen en libertad provisional hasta la fecha del juicio– es que la existencia de antecedentes penales les impide obtener lo que nuestra progresía exige, es decir, que se legalice su situación.

Y si comparamos esta situación con otras actuaciones delictivas vemos lo mucho que puede hacer el lobby de nuestros artistas por la inmigración ilegal. Así, si un inmigrante ilegal es detenido llevándose una cartera de un bolso por el descuido de la propietaria –por ejemplo, en el autobús–, sin utilizar la fuerza o la intimidación, y lo obtenido es inferior a 400 euros, que es lo que ocurre en la mayor parte de los casos, ese inmigrante ilegal será enjuiciado por una falta, no por un delito, por lo que no perderá la posibilidad de legalizar su situación en España. En cambio, en el caso del top manta, sea cual sea la cuantía del beneficio obtenido se considera delito, lo que provocará que no pueda legalizar su situación en nuestro país, dejándole abocado a un futuro de ilegalidad y marginación.

Parece de sentido común concluir que es mucho más grave la conducta de quien se dedica a hurtar carteras que la de quien vende copias piratas de películas o de música. Nunca podré entender por qué está más penada la segunda conducta, el top manta, que la primera, el hurto inferior a 400 euros. Por lo visto, en la SGAE no lo entienden así, lo que provoca un problema a un buen número de inmigrantes ilegales que desean regularizar su situación en España. Pero estoy seguro que, conociendo su pasión por los desamparados, cambiarán de opinión un día de estos.

Ramón de Villota Coullaut es abogado, puede contactar con él aquí.

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