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Ramón Villota Coullaut

Minimizar los daños

Si esta relación era ya evidente antes del atentado de Durango, con la negativa de ANV a condenar ese acto terrorista ya no puede quedar duda al Gobierno de la conexión entre Batasuna-ETA y Acción Nacionalista Vasca.

Ramón Villota Coullaut
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Como ya escribiera en esta columna, fue una vergüenza que ni la Fiscalía ni la Abogacía del Estado actuaran en contra de ANV, la nueva marca de Batasuna, antes de las elecciones municipales. Además de que esa inactividad no ha desembocado en nada bueno en relación a la negociación con ETA, un resultado que a todo el mundo le parecía evidente menas al Gobierno, el daño electoral ya está hecho. Pero por lo menos, ya que respecto a los concejales o alcaldes electos no se puede hacer nada, al menos se puede ilegalizar ANV, algo que puede conseguirse a partir de la sentencia que puso fuera de la ley a Batasuna.

La Ley Orgánica de Partidos Políticos, en su artículo 12, recoge que atendiendo a "la similitud sustancial de ambos partidos políticos, de su estructura, organización y funcionamiento, de las personas que las componen, rigen, representan o administran, de la procedencia de los medios de financiación o materiales, o de cualesquiera otras circunstancias relevantes que, como su disposición a apoyar la violencia o el terrorismo, permitan considerar dicha continuidad o sucesión en contraste con los datos y documentos obrantes enel proceso en el que se decretó la ilegalización y disolución". Ese mismo artículo, después, añade: "Se presumirá fraudulenta y no procederá la creación de un nuevo partido político o la utilización de otro ya inscrito en el Registro que continúe o suceda la actividad de un partido declarado ilegal y disuelto."

Así, si bien el mal electoral ya está hecho, por lo menos la rectificación del Gobierno, solicitada desde distintos sectores, puede evitar que Batasuna sigua teniendo una marca con la cual defender políticamente el terrorismo. Se haría así el trabajo al que se renunció antes de las elecciones de mayo, cuando se sustituyó la ilegalización del partido por la de centenares de listas electorales de ANV, permitiendo que muchas otras se presentaran y obtuvieran representación.

Cuando el artículo 12 de la ley de partidos recoge como prueba de la identidad entre dos formaciones políticas las personas que integran una y otra y su disposición a apoyar la violencia o el terrorismo, no parece que haya mucho margen de duda. Y si esta relación era ya evidente antes del atentado de Durango, con la negativa de ANV a condenar ese acto terrorista ya no puede quedar duda al Gobierno de la conexión entre Batasuna-ETA y Acción Nacionalista Vasca.

Ramón de Villota Coullaut es abogado, puede contactar con él aquí.

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