Carmen Caffarel al Ente, por un ratito, para dar la cara mientras piensan los sabios. Los asuntos de RTVE se deciden en la SEPI, los grandes números, y en los despachos de los programadores que tratan con los grandes mayoristas y los pequeños productores. Sin ninguna expectativa de futuro, aparte de ocupar el despacho y poner el nombre, ¿qué hará esta señora? Menos dudas cabe albergar sobre Luis (de) Benito.
Alex Grijelmo, un, aparentemente, buen chico de Prisa con especial sensibilidad y afición para los temas del lenguaje (Defensa apasionada del idioma español, El estilo del periodista, La seducción de las palabras, etcétera) y experiencia en suplementos y provincias, presidirá la agencia EFE. Así como Platón fue más importante que Gozalo, gran vocación de figurón, en la etapa que ahora termina, para saber a qué atenernos habrá que esperar al director de información.
Intuimos que quiere ser importante la tercera que hoy se marca el director adjunto de ABC, En las trincheras. Es Eduardo San Martín, un veterano profesional al que con frecuencia se menciona como aspirante a sucesor de Zarzalejos, por su presunta mayor afinidad con la empresa editora y por alguna especial habilidad que se le supone para mejorar la cuenta de resultados. Si no recordamos mal algunos hitos de su CV, estuvo en El País hasta que algún obstáculo se interpuso en su camino, pasó luego al Sol aquel, gran fracaso de don Germán Sánchez Ruipérez, que terminó pagando las facturas y arrojando la toalla, con viento socialista en las velas y otros cómplices necesarios, y lleva en esta empresa unos cuantos años, satisfecho, al parecer.
“Soy partidario decidido de la lealtad de los periodistas con sus empresas, y de la identificación de los informadores con los objetivos editoriales de los medios en los que trabajan”, dice, parece que contento, San Martín. Más allá de esta obviedad que no todo el mundo tiene la fortuna de disfrutar, no hemos acertado –en una lectura superficial (no tenemos tiempo para más a estas horas, lo intentaremos más tarde si el día es propicio)– a saber muy bien qué más quiere decir. Queda claro que trata de ceñirse como un guante a la mano de Vocento, a la que parece que las estrellas sólo le gustan en televisión, pero no estamos seguros de que de su aparente satisfacción con quien ahora le paga el sueldo haya que deducir reglas generalizables para el conjunto de la profesión y menos todavía que ese sea el tema de su sermón. Acaso la clave esté en algún resorte interno que se nos escapa, su presunta mayor afinidad rogelia, o su no consumada aproximación pepera, vaya usted a saber. Paciencia, que estas cosas se terminan sabiendo.
Tampoco sabemos todavía de dónde se sacó El Semanal Digital que Boyer había mandado una carta. Si hubo algo más que fantasías e interesada credulidad de chismes de sobremesa,esperamos que lo cuente algún día. Todo el mundo dice en privado lo que quiere, según le dicta su prudencia, los que le escuchan entienden una cosa u otra y luego algunos lo cuentan como les interesa. Ahora bien, las cartas se escriben y luego se mandan o no. Eso es lo que tiene que aclarar El Semanal Digital. Hoy se presenta como un medio regional, hilando muy, pero que muy fino en los entresijos populares valencianos: Maniobras de Zaplana para imponer a Ripoll al frente del PP. Su sectarismo antizaplana empieza a ser ruborizante. Parece Martín Baumont movido por el «síndrome del Watergate», del que habla Eduardo San Martín en su tercera, “esa pulsión que nos lleva a no considerarnos periodistas dignos de tal nombre si no hemos tallado en la culata de nuestra pluma la muesca de algún poderoso caído”. Esperemos que sólo sea eso.
El entorno de Rato se confiesa en El Confidencial. Confirma sus aspiraciones al FMI, su poco interés por las europeas y sus lamentos por haber sido orillado en el nuevo equipo genovés. Empezamos a reconocer la melodía que Cacho venía silbando desde hace unos días. Pero, repetimos, no es tanto don Rodrigo cuanto personas de su entorno las que al parecer se sienten damnificadas por los nuevos genoveses.
Don Luis María Anson, por su parte, ingresa hoy en la Academia portuguesa de la Historia. Con tal motivo, leerá un discurso redactado para la ocasión y que lleva por título: “La sucesión a Franco, entre Yalta y Postdam”.