Los desatinos, contradicciones, manipulaciones y demás actuaciones del Gobierno Zapatero y sus socios no tiene nombre. Pero lo que cuenta este miércoles El Semanal Digital es de juzgado de guardia. Resulta, dice ESD, que después de derogar el trasvase del Ebro, defendido por muchos y cuyo génesis tiene nombre socialista –Josep Borrell–, ahora parece que a la Generalidad de Cataluña la alternativa de las desaladoras no le gusta. Dice este confidencial que en el Gobierno catalán “en el que cohabitan socialistas, independentistas, comunistas y ecologistas, considera demasiado contaminante la alternativa de las desaladoras de Narbona”. En este sentido, “le han hecho saber a la ministra de Medio Ambiente que no están dispuestos a asumir el excesivo impacto medioambiental en los fondos marinos y los graves problemas de dispersión de la salmuera”.
Desde El Confidencial nos traen varias piezas a destacar. Una, Jesús Cacho, a punto de meterse a la cama, escuchando a Bárbara Rey en Telecinco decir que ha puesto su granito de arena en la transición. La imagen de estupefacción del autor de “El Negocio de la Libertad” debió ser épica y la escena deplorable. La segunda información nos la trae El Confidente de EC que cuenta como el presidente de Argentina, Néstor Kirchner, le dijo al ministro de Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, que el único problema que tenía con España se llamaba Rodrigo Rato. Dice EC que “el fugaz paso del ministro de Exteriores español Miguel Ángel Moratinos por Argentina, el pasado viernes, le sirvió para comprobar las innumerables complicaciones que marcan las relaciones Madrid-Buenos Aires”. Al parecer, Kirchner se salió del guión “y se marcó una filípica contra el director general del Fondo Monetario, Rodrigo Rato, quien recientemente visitó la Casa Rosada”. Moratinos y Kirchner, tal para cuál.
Con El Confidencial Digital de Apezarena cambiamos de registro. Dice ECD que la política de comunicación del PP está cambiando –más les vale– y aunque aún no ha trascendido, el Partido Popular ha contratado a una agencia de comunicación que gestione de manera global la imagen del partido. “Parece confirmado que no se trata de una de las grandes compañías de asesoramiento del país. Se ha buscado una agencia solvente, con nuevas ideas, y en la contratación han entrado en juego criterios exclusivamente comerciales, no ideológicos”. Es decir, que la contratación “no ha perseguido, deliberadamente, la sintonía política; sólo han primado parámetros profesionales. De hecho, parece que alguno de los expertos de la nueva empresa no se reconoce precisamente cercano al ideario popular”.