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Diez razones para votar a Susana Díaz

La hegemonía del PSOE en Andalucía puede resumirse en diez motivos que irradian los socialistas y que sin duda seducen a los votantes.

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La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. | EFE

Mientras que en Cataluña las elecciones se visten con las máscaras de una tragedia griega de Eurípides, en Andalucía se viven más con el espíritu bullanguero, festivo, disparatado y bufo de la farsa del carnaval de Cádiz. También hay disfraces, pero se asemejan más en el caso andaluz a los payasos de las murgas que a los golpistas tebanos hermanos de Antígona.

Las encuestas predicen una reedición del triunfo de las chirigotas socialistas, lo que después de cuarenta años ininterrumpidos de hegemonía del PSOE -en una región que sigue estando a la cola de todos los índices económicos, sociales y culturales- parece una broma gaditana (de mal gusto), y lleva a algunos de Despeñaperros para arriba a preguntarse por la idiosincrasia política del sur.

Pero no es una cuestión de analfabetismo y sumisión, como piensan algunos entre la ignorancia y el desprecio, sino que son varios los factores que llevan a que el PSOE, y en esta edición Susana Díaz, haya conseguido el sueño húmedo de Íñigo Errejón, confesado en un famoso tuit, al haber conseguido ser "la hegemonía (que) se mueve en la tensión entre el núcleo irradiador y la seducción de los sectores aliados laterales. Afirmación - apertura." Veamos la "afirmación", la "apertura", la "seducción" y la "irradiación" de los socialistas andaluces en diez razones.

  1. Una tradición. En Andalucía votan al PSOE hasta las personas de derechas. Porque que gobiernen los socialistas es una tradición en Andalucía. Y las tradiciones, sobre todo para los conservadores, hay que respetarlas. Nada se convierte en tradición si los beneficios no son superiores a los costes. Por ejemplo, mientras las universidades andaluzas están al borde de la quiebra, Susana Díaz regala prácticamente los títulos de Grado y Máster a un cuarto de su coste en otras comunidades. Y el capitalismo subvencionador que practican los socialistas del sur favorece a los grupos de presión instalados, de las aceiteras a los taxis pasando por el sector hotelero. Los estudiantes y los empresarios instalados en la subvención y/o el proteccionismo tienen sobradas razones para votar a los caciques del Presupuesto y el BOJA.
  2. Un récord. Andalucía está cerca de entrar en el libro Guinness de los récords después de cuarenta años de gobierno ininterrumpido socialista. Sólo los conservadores de Baviera pueden disputarle a los socialistas de Andalucía la supremacía de longevidad en el poder. Franco, al que han puesto de moda de nuevo los socialistas, no consiguió que el franquismo durara tanto como el socialismo del sur. Pero la estrategia es similar: folclorismo cultural, estatismo económico, control mediático, adoctrinamiento educativo, capitalismo clientelar y migajas subvencionadoras para las clases populares.
  3. Un pueblo. Andalucía con el PSOE se ha convertido en una unidad de destino en lo universal. Los catalanistas aspiran a un "un sol poble" pero los socialistas lo han conseguido de facto con los andaluces. Y el proceso ha consistido en abducir tanto a los nacionalistas andalucistas como a la derecha y ahora a los centristas de Ciudadanos. Crece tanto el sentimiento de ser "solo andaluces" como la satisfacción con Andalucía, todo ello vinculado al PSOE, que en Andalucía se ha convertido en algo más que un partido al permear todos los estratos sociales y todas las instituciones privadas y públicas. Han conseguido hacer creer que criticar al PSOE es insultar a Andalucía. Y contra Susana Díaz no cabe levantar la voz porque es equivalente a blasfemar contra la Macarena.
  4. Adoctrinamiento. El sistema educativo y el sistema mediático, desde los colegios de Primaria hasta los diarios provinciales rezuman una misma ideología, el socialfloclorismo. Por supuesto, Canal Sur. Pero también todo el entramado de la "Cultura", desde los teatros de la Junta, que seleccionan cuidadosamente las obras que se programan para que cumplan un criterio de idoneidad política antes que de relevancia artística, hasta los invitados a mesas de debate donde se cuida la diversidad "de género" pero se proscribe la pluralidad ideológica.
  5. Un destino. Los impuestos y la muerte son las dos cosas seguras al 100% según Mark Twain. En Andalucía, también se percibe como inevitable al PSOE. Esta inapelabilidad en el triunfo del socialfloclorismo repercute en el desánimo y la resignación de cualquier proyecto político diferente y, en consecuencia, de los votantes.
  6. Una cosmovisión. Desde la cuna a la tumba, el andaluz está sometido a una proceso de enculturamiento socialfolclórico que le hace ver como "normal" la visión socialista del mundo. En los institutos y las universidades, en los periódicos y los teatros, se martillea con los mantras políticamente correctos sobre el feminismo, el cambio climático y el capitalismo. Postular que puede haber un sistema político y económico diferente es como tratar de discutir con un posmoderno sobre la existencia de la realidad. La realidad no existe y punto, dirá el posmoderno. El socialfolclorismo es el fin de la historia, al menos en Andalucía, dirá el votante del PSOE.
  7. Una vanguardia. El socialfolclorismo ni se crea (al menos es imposible recordar un origen en el tiempo) ni se destruye, solo se transforma. La última mutación del socialfolclorismo es el sociofeminismo y el socioecologismo envueltos en mensajes superficiales y baratos pero que funcionan. El PSOE andaluz es a la política lo que Zara a la moda. Y no cabe duda de que a Amancio Ortega le va bien con sus prendas de saldo que imitan a las de alta costura.
  8. Una no-oposición. Como último coletazo de la anterior legislatura se aprobó en el Parlamento andaluz la Ley de Igualdad, un proyecto inspirado en la ideología de género: subvenciones para organismos del régimen, cursos de formación en el espíritu del feminismo radical, persecución de los que desobedezcan los dogmas políticamente correctos. Tanto PP como Ciudadanos votaron a favor. PP se ha convertido en la franquicia del PSOE en la oposición. Tras sus derrotas electorales los líderes del PP creyeron, como todos los demás, que era imposible vencer al PSOE, así que se convirtieron en algo así como consejeros del PSOE en la oposición. La cuestión es: ¿por qué votar por sucedáneos cuando podemos hacerlo por el original? Lakatos, el discípulo de Popper, nos advirtió de que no basta refutar una teoría para deshacernos de ella, hace falta disponer de una alternativa. Si no, por mucho que una teoría haya falseada por los hechos, seguiremos usándola. El PSOE ha sido desbancado por la realidad pero sin alternativa. Por ello, entre el caos y el PSOE, la gente seguirá votando al orden existente, por muy corrupto y decadente que sea el status quo.
  9. La corrupción. En Andalucía se ha dado el caso más grande de corrupción institucional que tiene a dos ex presidentes de la Junta en el banquillo. No solo es que los medios de comunicación hayan pasado de puntillas por el juicio, obviando siempre la imagen de Chávez y Griñán en el banquillo de los acusados, sino que han promovido una sensación de que ha sido un caso "Robin Hood", de robo no sólo sin víctimas sino que los agraciados por la "generosidad" de la Junta han sido los más desfavorecidos (por cierto, los propios socialistas). Y, por otra parte, de nuevo la chirigota política: ¿quién no habría hecho lo mismo en la piel de los dirigentes socialistas, premiando y promoviendo a familiares, amigos y simpatizantes? Serán unos ladrones, piensan los votantes socialistas y aliados, pero son unos ladrones "como nosotros".
  10. Susana Díaz. La presidenta de la Junta es una mezcla entre Gran Hermana y Maga de Oz. Dueña absoluta no solo del Estado y la Sociedad andaluza, pocos son los que osan enfrentarse a ella. Ya seas juez o médico, la consigna es que resulta mejor callar y someterse. En Andalucía, el que se mueve, no sale en la foto. Como si fuese una versión del reino abasí de Sevilla, el resto de las provincias se conforman con las migajas de un poder cada vez más centralista y parasitario.

Por supuesto, estas diez razones son malas razones pero a una gran parte de andaluces les sirven. Explica el médico iraní Reza Hosseinpour que: "Los españoles se conforman con poco, no piden mucho a la vida. La gente se queda con la familia en la playa, sin hacer grandes cosas... Eso es parte del encanto de los españoles, pero viene con algo negativo, ya que no se parten el pecho para mejorar las cosas. Eso te frustra un poco."

Cabe aclarar que Hosseinpour es el jefe de Cirugía Cardiovascular Pediátrica del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla...

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