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Serafín Fanjul

Bolivarianos sagaces

En estos momentos, junto al dictador cubano otros dos mandatarios conforman la triada de los populismos punteros: Hugo Chávez y Evo Morales. En segunda fila, Correa y Ortega pugnan por convertir tan eximia tripleta en quinteto.

Serafín Fanjul
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Sabido es que una de las mayores lacras políticas, económicas, culturales y hasta psicológicas de nuestra América es el populismo, la irracionalidad explotadora de los caciques y caudillos de toda la vida que, con fraseología revolucionaria, en el fondo siguen sirviéndose de las formas de relación humana de los hacendados paternalistas (cuando lo son: a veces derivan pronto al despotismo sin rebozo) y la irracionalidad explotada de las masas populares, siempre listas a creer en soluciones mágicas, golpes del destino, personajes providenciales. Los pueblos de Hispanoamérica se acercan a los dos siglos de independencia y permanecen embarrancados en estructuras mentales de principios del XIX, mezcladas –eso sí– con elementos tecnológicos actuales, grandes fracasos a escala continental del liberalismo democrático, flujos económicos de nuestro tiempo, indigenismo, canonización de la llamada "lucha armada", alienación colectiva fruto de la globalización de la cultura de la imagen, etc. Una pila de factores que ahora no podemos desarrollar. Pero uno de los más nocivos –insistimos– es el populismo, con sus connotaciones habituales de demagogia, inconsistencia intelectual y poca seriedad; a grandes problemas, soluciones luminosas dignas del TBO: inolvidable Fidel Castro explicando en la televisión cubana a las amas de casa del país cómo deben cocer el arroz para economizar gas. Los ejemplos son tantos que hastían.

En estos momentos, junto al dictador cubano otros dos mandatarios conforman la triada de los populismos punteros: Hugo Chávez y Evo Morales. En segunda fila, Correa y Ortega pugnan por convertir tan eximia tripleta en quinteto. Y no de cuerda precisamente. Un amigo me envía por correo electrónico una fotografía en verdad modélica para una antología o museo de la imagen bufa, siniestra, en definitiva triste, si profundizamos en el contexto y los mecanismos políticos que permiten llegar a tales resultados en algo aparentemente menor, pero bien descriptivo de los mares de simpleza y estulticia que pueden alcanzar los poderes burocráticos y administrativos cuando caen en manos indocumentadas.

La foto en cuestión representa un panel informativo sobre meteorología, sin tildes de acentos, tal vez por aquello del ahorro popular, o por considerar la ortografía un vicio fascista que debe erradicarse. A saber. El objetivo parece ser indicar a las poblaciones rurales que lo lean –si son capaces– cómo andan el tiempo atmosférico y sus circunstancias, algo que a los campesinos del mundo entero es preciso aclarar porque, de lo contrario, los pobres no tienen forma de colegir si lloverá o no. Encabezan el cartelón una bandera del país, el nombre del patrocinador (que deja de ser Gobierno Boliviano para mutarse en Bolivariano, como si ambos patronímicos no derivasen del mismo apellido), con los imprescindibles reclamos publicitarios: "Bolivia Cambia" y "Evo Cumple". La profusión de mayúsculas a destiempo también forma parte de este paisaje, entre la grandilocuencia y la mera alienación.

A continuación, en un ladito, el Ministerio de Ciencia y Tecnologia (sic, reproduzco el texto como lo veo) nos anuncia el "Sistema integrado Popular de Meteorologia" y, en dos columnas, nos explican lo que llaman "Condicion" (fenómenos observables) y "Prediccion" (dado que nuestros lectores son tan agudos, al menos, como los bolivarianos no es menester aclarar el significado de esta palabra). De seguida, copio una y otra columna; primero va la "Condicion" y entre paréntesis la "Prediccion". Así pues: "Piedra mojada" significa (Clima lluvioso); "Piedra seca" (Clima seco); "Sombra en el suelo" (Soleado); "Sin sombra en el suelo" (Nublado); "Piedra saltando" (Terremoto); "La Piedra no esta" (Huracan); "No se ve la Piedra" (Es de noche); "Si se ve la Piedra" (Es de dia). No me cabe duda de que con esta metodología, digna de un test elaborado por y para pastores protestantes en campaña o para pedagogos progres españoles, los labriegos bolivianos –o bolivarianos– alcanzarán doctorados, diplomas y másteres en técnicas deductivo-inductivos que harían palidecer de envidia a Sherlock Holmes. Y es que cuando Evo se pone a cumplir ya no para, como Rodríguez con sus anuncios patrocinados por "Gobierno de España": héle, óle y hala.

En un rasgo de generosa bonhomía, el arriba firmante – y siguiendo las pautas establecidas por los cerebros bolivarianos– se atreve a aportar una batería, incruenta y ampliable, de propuestas para fertilizar y mejorar los ya de por sí fecundos y próvidos caletres de los escolares y universitarios hispanos (o hispaniarianos). Por ejemplo, si en la columna de Condición (aquí ponemos la tilde, porque en un país opulento no hay motivos para ahorrar) leemos "Hamburguesas apretujadas y fritas en arena", ya sabemos que en la de Predicción se interpretará (Benidorm). Y correlativamente: "Pestazo a hachich" (Moros en la costa); "Mejilla enrojecida" (Bofetada de la esposa); "Ojo morado" (Riña en la taberna); "Tipo tocándose con el codo la rodilla levantada" (Borrachera); "Viajes frecuentes al baño" (Diarrea); "Ajos y carajos por la tele" (Mi Maleni)...

Y así podríamos seguir. De nada.

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