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Sergio Valentín

El niño que llora en el supermercado también cree que tiene razón

El Barcelona se ha acostumbrado al beneficio extra y por eso no es capaz de asimilar los aciertos arbitrales.

Sergio Valentín
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El Barcelona se ha acostumbrado al beneficio extra y por eso no es capaz de asimilar los aciertos arbitrales.
Koeman, tras el partido. | EFE

Todos sabíamos que el Barcelona podría reaccionar así si perdía el clásico, que no hacía falta ni que hubiera un fallo arbitral considerable y que incluso, como diría José Mourinho, pondrían el grito en el cielo por un acierto arbitral. Cada futbolista, cada entrenador o cada club se gana su buena o mala fama con hechos y no con palabras. El Barcelona tiene un largo historial en los últimos años de cómo no saber perder. Koeman, en tan solo unos meses, se ha ganado una merecida reputación de llorón e hipócrita. La acción de Mendy con Braithwite no es penalti, pero esto lo sabemos tú, yo y cualquiera que no pertenezca al F.C Barcelona. Sí, estoy convencido de que no fue una actuación y que Ronald Koeman y los futbolistas azulgrana pensaron, y siguen pensando, que es que es penalti y que el resto del mundo está equivocado. ¿Saben por qué? Porque viven en una realidad distinta a la del resto de clubes. Se han habituado a qué este tipo de acciones se señalen como penalti cuando es a su favor. Cuando este es tu día a día, es difícil asimilar que de repente no suceda y más cuando pasa en el día más importante del campeonato. Ya no es esa táctica premeditada de Pep Guardiola rodeando al árbitro para presionarle, ahora piensan de verdad que ese agarrón se puede pitar como penalti y por lo tanto, para ellos es lógico estar los minutos que haga falta con el árbitro para que este abra los ojos. Yo, hasta les entiendo. El problema no está solo en los alumnos, sino en los profesores, en los árbitros. No precisamente en Gil Manzano que hizo bien su trabajo, sino en los anteriores profesores que enseñaron al Barcelona que dos más dos, no son cuatro, es penalti. 

Se han acostumbrado a que los árbitros les concedan este tipo de ventajas. Y es lógico que lo quieran siempre y mas si se enfrentan al Real Madrid. No hay que viajar mucho en el tiempo para comprobar esto que estoy mencionando. En la jornada anterior, el F.C Barcelona sumó tres puntos tras vencer al Valladolid en un partido en el que expulsaron a Oscar Plano por una roja inexistente y con un gol que viene precedido por una falta sobre Roque Mesa. ¿Sucedió algo? No. Ronald Koeman, tranquilo, sosegado, como si fuese el mejor amigo de los árbitros explicó que “a veces te dan y otras te quitan". Una filosofía zen para un tipo que es un volcán. Vamos, que no cuela. Esa última parte del discurso, la de que los árbitros a veces te quitan, la tenía que asumir ese día Sergio González como parte natural del fútbol. Unos días más tarde, Koeman no. Él no puede asumir los errores. Él tiene que saltar al césped, señalar a los árbitros por hacer mal su trabajo, marcharse de una entrevista que no ha terminado porque el periodista no le contesta lo que él quiere, que esa acción de Mendy es penalti y por si no fuera suficiente, pedir que se elimine ya el VAR de España. Sergio González se tiene que estar partiendo de risa en su casa todavía. Él y el resto de entrenadores que han recibido las lecciones zen de Koeman. 

Es mera casualidad que Koeman llevara meses sin quejarse de los árbitros. Pura casualidad que haya coincido su silencio con la racha del Barcelona en la que han ganado todos sus partidos. También es casualidad que su última queja fuera tras su última derrota, en el Sánchez Pizjuan, ante el Sevilla. ¿Recuerdan ese partido? Al día siguiente el Barcelona emitió en sus redes sociales una imagen supuestamente clarísima de un penalti sobre Jordi Alba. Les aclaro que ese penalti era tan evidente como el de Mendy. Es otro ejemplo de lo que trato de explicarles, de que el Barcelona vive en otra realidad. Se han acostumbrado a que Papá y Mamá les den un premio todos los días y cuando no es así, es lícito que se pongan a patalear y llorar como niños pequeños. Ellos no son conscientes de que están dando vergüenza. Como tampoco lo es el niño que se pone a llorar en mitad del supermercado. 

“Hay que ser un señor en la victoria y en la derrota". ¿Saben a quien pertenece esta frase, no muy lejana en el tiempo? A Gerard Piqué, capitán del Barcelona. Sí, el mismo que persiguió al árbitro porque debía hacerlo, porque era intolerable que el árbitro añadiera cuatro y no cinco minutos. ¿Cómo se puede permitir semejante injusticia? Consejos vendo y para mí no tengo. Lo dicho: cada uno se gana su fama. Por eso sabíamos cómo podría reaccionar Piqué, Koeman y como hubiera respondido Zidane a la misma situación o una peor, una en la que sí hubiera un penalti claro. No es que haya viajado en el tiempo y venga de un pasado alternativo, es que el historial de Zidane habla por sí mismo. No se ha quejado ni una sola vez de ningún arbitro y motivos habrá tenido porque lleva 24 jornadas sin que le piten un penalti a su favor. Y aunque parezca de otra época lejana, pero Zidane sí ha perdido clásicos, como Koeman. Y los ha perdido con errores arbitrales, grotescos, en mi opinión. Una patada de Luis Suárez sobre Varane, un gol anulado a Bale por falta sobre Jordi Alba o los tacos de Lenglet sobre Varane, me vienen a bote pronto. Cero quejas. Pueden comprobarlo. Lo máximo ha sido alguna risa irónica. 

Si fuera otro club y otro entrenador dudaría y no descartaría la opción de que se están quejando así del árbitro para que no se hable del buen partido que mereció, para mí, ganar el Real Madrid. Superior en juego y ocasiones en la primera mitad. Igualado en la segunda donde el Barcelona despertó, pero con ocasiones muy claras para ambos. La realidad es que los blancos hicieron otro gran partido y en un contexto que jugaba en su contra. Yo reconozco que nunca pude imaginarme hace dos meses que este Real Madrid iba a pelear por LaLiga y por la Champions, ganando al Barcelona y Liverpool en la misma semana y con la participación, además, de algunos jugadores que debían ya estar buscando equipo. 

El Real Madrid acabó jugando ante el Barcelona con Odriozola, Marcelo, Isco y Mariano y ha ganado los dos partidos con Militao y Nacho como centrales. El canterano, sinceramente, se ha ganado que pensemos que puede suceder a Sergio Ramos si este se acaba marchando. Hace unos días escribí que empezaba a pensar que Zidane era una especie de mago porque lo que logra cada año es algo sobrenatural y en este se está superando. Más de 45 lesiones, sin Hazard y el Real Madrid, no solo pelea por Liga y Champions, es que no pierde un partido de máximo nivel. Ha ganado los dos ante el Barcelona, los dos ante el Inter de Milán, los dos ante Atalanta, empate y victoria ante el Atlético de Madrid, victoria ante Sevilla y Liverpool. Sé que no es un mago, pero Zidane es un magnífico entrenador. La clave es hacernos pensar que no tiene ni idea de nada, que todos nosotros sabemos más de fútbol, mientras él sigue ganando y, aunque para el Barcelona no sea importante, dignificando la imagen del club, en este caso la del Real Madrid.

Volvió a cambiar el sistema, porque se adapta según el rival, y acertó. Fede Valverde entró y fue clave para frenar a Jordi Alba y desequilibrar el partido con su tremenda carrera en el 1 a 0. Un tanto que provocó automáticamente que el Real Madrid pasará a jugar al contraataque, con un sistema distinto y que ya habían planeado si se ponían por delante en el marcador. Trabajo de Zidane. Por cierto, el primer tanto, un golazo descomunal del Real Madrid, una jugada coral en la que participan Kroos, Modric, Casemiro, Lucas y Benzema con una espuela de genio. Pero sí, mejor hablar de que el Real Madrid ganó por el árbitro.

 

 

 

 

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